¿Cómo deberían ser las escuelas del siglo XXI?

28 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
La educación es uno de los pilares más importantes de la sociedad, por lo que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos.

Un profesor utilizando la pizarra para dar una clase expositiva ante unos niños sentados en sus pupitres que tienen que atender a la lección. Esta imagen tan típica de la educación. ¿Debería conservarse en las escuelas del siglo XXI?

La sociedad avanza a pasos agigantados y hay que adaptarse a los cambios que se producen en ella. Por ello, desde el sistema educativo hay que modificar la visión que se tiene sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje.

“La educación es el sistema que debería desarrollar nuestras habilidades naturales y permitirnos salir adelante en el mundo”.

-Sir Ken Robinson-

¿Cómo deberían ser las escuelas del siglo XXI?

Debemos educar a los niños en función del contexto cultural y social en el que viven. En este sentido, parece que el sistema educativo, en muchos aspectos, se ha quedado obsoleto. De hecho, se puede decir que su estructura y los contenidos que se imparten no se adaptan a las necesidades actuales.

Alumnos con la mano levantada en una de las escuelas del siglo XXI.

Hay que tener en cuenta que el objetivo principal de la educación es formar a ciudadanos que puedan afrontar la vida del siglo XXI. Si avanzamos hacia una sociedad de la tecnología, la información y el conocimiento, las escuelas tienen que actuar como modelos en el proceso de educar a las nuevas generaciones para que se desarrollen de una forma integral.

Desgraciadamente, existe un modelo estándar de escuela originada en el siglo XIX que, a día de hoy, aún sigue vigente. Este se caracteriza por:

  • Centrarse en la asimilación de conocimientos de una forma memorística, teórica y poco práctica.
  • El papel del profesor como un mero transmisor de los conocimientos.
  • El papel pasivo del alumnado como receptores de la información.
  • Evaluar el aprendizaje a través de los exámenes que valoran la cantidad de conocimientos que se han adquirido.
  • La competitividad entre el alumnado.

Pero estamos en el siglo XXI y esto tiene que cambiar. Así, actualmente, las escuelas deberían ser espacios en los que:

  • Se tiene en cuenta el desarrollo evolutivo de los niños y adolescentes.
  • Los conocimientos sean construidos por el alumnado.
  • El docente asume el papel de guía y apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Los estudiantes participan y se involucran activamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, siendo los principales protagonistas.
  • La evaluación no se centra en una calificación, sino en valorar lo que realmente ha aprendido el alumnado.
  • Los alumnos cooperan y colaboran entre sí.

“Seguimos teniendo un modelo de escuela del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI”.

-Mariela Cordero- 

Profesora con sus alumnos llevando a cabo una educación en la que las emociones en el aprendizaje son muy importantes.

Cambio en el pensamiento de los docentes

Para que se pueda adoptar un nuevo paradigma en educación y construir escuelas del siglo XXI, es necesario que el profesorado se comprometa con el cambio. Este debe desaprender sus rutinas y costumbres y reemplazarlas por otras nuevas. Es decir, los docentes tienen que aprender a organizar, seguir y evaluar de forma continua el aprendizaje del alumnado, aplicando metodologías innovadoras.

Para ello, el profesorado debe formarse adecuadamente y disponer de una serie de competencias. Según Gerardo Echeita, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, estas son:

  • Tener una actitud reflexiva y crítica.
  • Tener curiosidad e iniciativa.
  • Saber buscar y recopilar información relevante.
  • Ser estratégico.
  • Ser capaz de trabajar colaborativa y cooperativamente.
  • Mantener buenas pautas de comunicación, de diálogo y de escucha.
  • Saber pedir y ofrecer.
  • Mostrar empatía.
  • Compartir y entablar relaciones de reciprocidad y de confianza con los compañeros y alumnos.
  • Asumir riesgos y estar abiertos al cambio.
  • Saber fijarse metas para superarse y querer seguir aprendiendo.

Por tanto, cambiar la mentalidad y el pensamiento del profesorado es el primer paso para ofrecer a los niños una educación de calidad, adaptada a sus tiempos.

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

-Alvin Toffler-

  • Carlos-Guzmán, J. (2011). Una nueva visión de la enseñanza: la centrada en el aprendizaje (ECA). Revista Correo del maestro177, 1-13.
  • Sandoval, M., Echeita, G., Simón, C. y López, M. (2012). Educación Inclusiva. Iguales en la diversidad. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, INTEF.
  • Villa, A. y Poblete, M. (2008). Competence-based learning. A Proposal for the Assessment of Generic Competences. Bilbao: Universidad de Deusto.