Beneficios de la siesta para los niños

Carmen 16 enero, 2017

Una buena costumbre para todos los bebés y los niños es dormir una siesta todos los días. No hace falta que sea mucho tiempo pero sí que se haga por lo menos veinte minutos después de comer.

Lo mejor es que adquieran este hábito desde que son pequeños. La mayoría de los niños suelen dormir una siesta diaria durante los primeros cuatro o cinco años de vida. Los niños suelen descansar con los ojos cerrados o dormir durante un rato después de la comida. Los expertos defienden que esta rutina diaria puede ser muy positiva y beneficiosa para el desarrollo de los niños.

Dormir un rato después de comer ayuda a que los niños estén después más tranquilos y menos cansados. Muchas escuelas infantiles y colegios intentan que los niños se echen la siesta encima de sus colchonetas todos los días después de la comida.

Cuando se encuentran de vacaciones en verano también es muy saludable que los niños duerman un rato para que luego no estén tan cansados por la tarde. En estos períodos los niños desgastan mucha energía y con esta costumbre pueden recargar las pilas.

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El momento de la siesta

No existe un tiempo de siesta obligatorio. Muchos niños solo necesitan veinte minutos después de la comida para recuperarse de la actividad que han desarrollado por la mañana. Sin embargo, otros niños necesitan dormir unas dos horas porque están más cansados o se levantan muy temprano.

Lo que no se recomienda es que duerman más de dos horas de siesta. Si lo hacen lo más lógico será que no logren descansar por la noche. Pero no por ello hay que eliminar esta sana rutina porque veinte o treinta minutos siempre son buenos para el descanso de los niños.

Tampoco es bueno obligar a los niños a dormir la siesta. Si lo hacemos los niños se pondrán nerviosos cuando llegue la hora de la siesta y no querrán dormir otra tarde. Cada organismo es diferente y cada niño tiene unas necesidades de sueño distintas.

Lo más importante es que los padres o la profesora establezcan todos los días una misma rutina para que se duerman. Es necesario que sea después de comer y más o menos a la misma hora. Es bueno que haya alguna luz o un ambiente tranquilo. Para ayudar a que los niños se relajen podemos ponerles una música relajante, contarles una historia que les tranquilice o dejarles su peluche favorito.

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Los beneficios de la siesta

Los expertos señalan que la siesta aporta muchos beneficios a los bebés y los niños. Uno de los más importantes es que los niños que la duermen mejoran su rendimiento escolar. También los expertos indican que puede mejorar la memoria de los niños.

Al despertarse pueden fijar mejor lo que están aprendiendo y recordarlo después. Los niños se despiertan con energía renovada y son capaces de resolver problemas que antes no sabían hacer. A la larga también puede ayudar a mejorar el rendimiento escolar de los niños.

Esta costumbre puede ayudar a estimular y promover la creatividad en los niños. Dormir una siesta puede ayudar a desarrollar su imaginación. También puede fomentar una actitud positiva ante la vida y a que los niños estén más contentos y alegres ante sus tareas diarias.

Además puede ayudar a calmar los nervios de los niños. Los expertos señalan que la siesta puede mejorar la conducta de los niños hiperactivos y con déficit de atención. También puede ser beneficiosa para la salud  y el crecimiento de los niños así como para su sistema respiratorio.

Una sana costumbre

Muchos niños cuando van creciendo van dejando esta sana costumbre. Primero dejan de echarse este pequeño tiempo de descanso por la mañana y a partir de los 4 ó 5 años poco a poco van dejando de hacerlo.

Es una pena porque no olvidéis que es muy beneficiosa para los niños y lo ideal es que nunca dejen de dormir ese ratito por lo menos en los períodos de vacaciones. Les ayuda a volver a coger fuerzas para el resto del día y a recuperarse físicamente del trabajo de la mañana.

Si desde pequeños la fomentáis con vuestros hijos, seguro que se aficionarán a esta sana costumbre. Siempre será beneficiosa para los niños y es un hábito que los padres tenemos que fomentar durante su infancia.

 

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