Cómo ayudar a hacer las tareas escolares (sin resolverlas tú)

Cuando se hace tarde y tu hijo no ha acabado sus deberes, resulta tentador tomar su lápiz y responder por él. Sin embargo, sabemos que esto perjudica su proceso de aprendizaje. Aquí te contamos cómo hacer para ayudarle con sus tareas escolares, sin hacerte cargo tú.
Cómo ayudar a hacer las tareas escolares (sin resolverlas tú)
Sharon Capeluto

Escrito y verificado por Sharon Capeluto.

Última actualización: 04 noviembre, 2022

Las tareas escolares suelen generar grandes dolores de cabeza, tanto para los niños como para los padres. Muchas familias cuestionan la alta exigencia que sus hijos reciben a través de los deberes, pues consideran excesivo el tiempo que deberían dedicar a los estudios en casa luego de tener largas jornadas. Aunque este punto es discutible, es cierto que los deberes son una interesante manera de fomentar la responsabilidad en los chicos. En este artículo, te ofrecemos algunas recomendaciones para ayudarles a hacer sus tareas, pero sin resolverlas tú.

Posiblemente, te resulte familiar esta escena: tu hijo se pone a realizar sus deberes y encuentra cierta dificultad para llevarlos a cabo. Entonces, tú dejas por un momento la comida preparándose y te acercas a ayudarle. Oyes sus respuestas dubitativas y adviertes que no logrará culminar los ejercicios antes de que la cena esté lista. Como están todos muy cansados, optas por tomar el lápiz o soplarle las respuestas. Honestamente, es razonable, pero es importante que los niños resuelvan sus deberes de forma autónoma.

Debates en relación con las tareas escolares

Existen diferentes puntos de vista por parte de docentes o profesionales en psicopedagogía en relación con la cantidad y la complejidad de las tareas escolares para que realicen los niños fuera de aula. A su vez, las dinámicas familiares también son muy diversas. Hay menores con padres que trabajan todo el día y no están disponibles para asistirlos con los deberes. Otros, cuentan con más tiempo libre para dedicarse a sus hijos. Además, cada pequeño es distinto y encara sus estudios de una forma particular. En definitiva, es difícil generalizar, pues el abanico de posibilidades es amplio.

Lo que está claro es que en ninguna circunstancia es positivo que sus padres u otros adultos se responsabilicen de los deberes de los niños. En este caso, solo alimentaríamos su inseguridad y sensación de insuficiencia. En contraposición, resulta beneficioso acompañarlos indirectamente a través de la motivación y así fomentar el aprendizaje.

“La ayuda de la familia debe limitarse a fomentar el aprendizaje, a enseñar a gestionar el tiempo y resolver problemas autónomamente”.

– Moè –

Recomendaciones

Como hemos dicho anteriormente, es fundamental que los niños resuelvan sus tareas de forma independiente. Esto no significa que no debemos entrometernos en lo más mínimo, sino que nuestra ayuda debe estar enfocada en la motivación y ser proporcional a sus necesidades. Veamos algunas recomendaciones.

Es fundamental que el menor cuente con un espacio cómodo y agradable para realizar sus tareas. A su vez, es mejor que esté lejos de las distracciones.

1. Ayúdale a crear una rutina

Establecer un horario y espacio determinado para realizar los deberes es imprescindible para que se transforme en un hábito. Así, evitaremos conflictos cada vez que tu hijo no tenga ganas de resolver sus tareas. ¡Recuerda que lo que se repite, se refuerza! Es importante que acuerden en conjunto el momento destinado para realizar deberes. Por ejemplo, podría ser justo después de llegar de la escuela, luego de la merienda o en el momento más conveniente para la rutina familiar.

2. Ayúdale a gestionar su tiempo

Los deberes del colegio son una estupenda herramienta que permite aprender a conocer y a gestionar el propio tiempo. Lo importante no es que se pase el mayor tiempo posible dedicado al estudio, sino que aprenda. Seguramente lo has escuchado varias veces: mejor calidad que cantidad. En este sentido, puedes orientarlo en la planificación de las tareas y la priorización de unas sobre otras. Además, ten presente que según su edad, podrá mantener su atención y concentración durante un período de tiempo específico. Recuerda que también necesitará tiempo para jugar y distraerse.

3. Interésate en sus tareas escolares

Piénsalo así: la ocupación de tu hijo es la de ser estudiante. Esa su principal responsabilidad. Pasa gran parte de su día dentro de la escuela y prácticamente todo su mundo se asocia con ella: las clases, los docentes, los compañeros y las tareas. Por esto, es importante que le transmitas que te importa lo que le sucede y que te interesas por sus deberes. Puedes preguntarle qué ha aprendido y si le ha gustado la tarea. Así, podrán conversar mientras repasan el contenido de forma indirecta.

Interesarse por los deberes del menor es importante, así como ayudarlo u orientarlo cuando tiene dudas. Sin embargo, debe ser el niño el que logre responder las consignas o resolver los problemas.

4. No esperes que responda a todos los ejercicios adecuadamente

Lógicamente, tu hijo se interesará más por algunas asignaturas curriculares que por otras. Así, tendrá más facilidad en unas tareas y cometerá ciertos errores en otras. Y no hay nada malo en eso. Es válido entregar deberes incompletos o con errores para que los docentes pueden evaluar su proceso de aprendizaje y ajustar la modalidad de enseñanza todas las veces que sea necesario. Entonces, permítele a tu hijo equivocarse en los ejercicios y aprender de ellos.

5. Explícale el valor de lo que aprende a través de las tareas escolares

Manifestar con claridad el valor real de lo que practica alimentará la motivación a la hora de realizar los deberes. Así, una vez que haya comprendido el para qué, podrá otorgarle un sentido concreto y valioso a sus estudios. Pueden pensar juntos qué utilidad le podrían dar a lo que aprendió en la vida diaria y por qué es importante.

“Al igual que cualquier otro aspecto de la educación, los estudiantes y las estudiantes tienen que entender por qué están aprendiendo algo y cómo los beneficiará en el mundo real. Así, si los estudiantes comprenden cómo pueden los deberes escolares afectar a su rendimiento, su actitud hacia ellos mejoraría, al igual que su interés, percepción de utilidad y motivación”.

– Regueiro, B., Suárez, N., Valle, A., Núñez, J. C. y Rosário, P –

6.  Oriéntale a través de las preguntas

Para acompañar su aprendizaje sin hacerte cargo tú de sus tareas escolares, puedes guiarle a través de las preguntas. Por ejemplo, en ejercicios de comprensión lectora podrías preguntarle: ¿qué es lo que sucede?, o ¿qué hizo este personaje? Antes de explicarle, ayúdale a que él mismo pueda alcanzar sus propias conclusiones. Así, impulsarás su pensamiento crítico y analítico, lo que le enseña a pensar.

Los niños deben resolver sus deberes, pero los podemos asistir

Resolver las tareas escolares por los niños nos permite ganar tiempo para resolver otras obligaciones del hogar o realizar otras actividades, pero atenta contra el aprendizaje del menor. Por eso, lo mejor es que él mismo pueda realizar esas tareas, aunque podemos asistirlo u orientarlo cuando se presenten algunas dificultades. Como vimos, se le puede ayudar a crear una rutina, a gestionar su tiempo y orientarlo con preguntas para que pueda solucionar los diferentes ejercicios. En definitiva, es apropiado acompañarlo en su proceso de aprendizaje.

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