Un amor piel con piel

Adrianazul · 27 julio, 2017

Cuando la piel de una mamá se encuentra por primera vez con la de su bebé conoce el éxtasis del amor piel con piel. Este contacto que debería producirse apenas el bebé sale del vientre de su madre, y que debería prolongarse de manera seguida, y si es posible a lo largo de su vida, los beneficia a ambos de muchas maneras. Hace sentir al bebé seguro y además estimula la producción de leche materna.

Parece que poco a poco la humanidad va comprendiendo -y con una conciencia cada vez más profunda- que la naturaleza es sabia. Que cuando venimos al mundo, tenemos todo lo que necesitamos y que solo debemos aprovechar las experiencias que la vida nos ofrece para aprender a amar.

Y La maternidad es una de esas experiencias que enseña a las mujeres a amar sin condiciones.

Al tener a tu recién nacido en tus brazos aprendes otra forma de amor que se consuma piel con piel. Él viene de ahí, de la unión de la carne de tu piel con la de tu pareja. Y será con ese calor como te darás cuenta de que un bebé recién nacido es capaz de reptar –un gusanito-  a través del pecho de su mamá, encontrar su pecho y empezar a alimentarse.

Esa es una actividad guiada por su instinto de supervivencia. Y a través de ella no solo se beneficia del alimento que le brinda el pecho de su madre sino que también recibe el calor y el “apego” que necesita para crecer sanamente.

piel con piel

El contacto piel con piel es milagroso

El contacto piel con piel, más allá del romance que implica su nombre es un procedimiento médico que consiste en lo siguiente:

Luego del nacimiento, se coloca al recién nacido desnudo y boca abajo sobre el pecho de la madre. Ahí, cada madre descubrirá que su hijo es capaz de reptar sobre su cuerpo, reconocer su pecho, agarrarse a él y succionar correctamente.

Debe mantenerse así por al menos los primeros 50 minutos de vida (se podría prolongar hasta los 120 minutos, período en el que  el recién nacido está generalmente alerta). Para propiciar este contacto piel con piel es necesario evitar la separación de rutina luego del nacimiento del bebé, que es una práctica propia del siglo XX, la cual lejos de beneficiar al niño, interrumpe el hecho de que se acomode a su madre, perciba su olor y calor.

Cuando se permite esta práctica se está incentivando al bebé a que desarrolle sus sentidos y su instinto. Y a su vez, el cuerpo de cada madre también responde positivamente al contacto piel con piel, pues disminuye el riesgo de sentir ansiedad porque no sabe dónde está el niño, también el dolor en los pechos y la hemorragia posparto.

piel con piel

El amor piel con piel libera oxitocina

El contacto piel con piel es un potente estimulante que libera oxitocina materna, la cual produce un incremento de la temperatura de la piel de las mamas de la madre y le brinda calor al recién nacido.

Además, esta oxitocina, según reseñan artículos especializados en el contacto piel con piel, antagoniza el efecto de la lucha/huída, lo que reduce la ansiedad materna, y aumenta la tranquilidad y la receptividad social.

Durante las primeras horas después del nacimiento, es posible que la oxitocina también estimule las conductas de crianza. Su efecto también es beneficioso para el inicio de la lactancia, el contacto piel con piel favorece la vinculación, disminuye el llanto del bebé y mejora sus niveles de glucosa en sangre y su estabilidad cardiorrespiratoria.

Durante muchos años el primer contacto piel con piel entre una madre y su hijo ha sido interrumpido por las rutinas hospitalarias, pero en los últimos años, sobre todo en los países desarrollados se propicia esta práctica ancestral que preserva ese momento tan especial, que es primera la interacción entre un recién nacido y su mami.

 

El amor es para el niño como el sol para las flores: no le basta pan, necesita caricias para ser bueno y ser fuerte

-Concepción Arenal, escritora española-

 

Este amor -tal como lo es el amor verdadero- surge de manera espontánea sin forzarlo y no es un asunto de moda. Los trabajos científicos muestran que estas implicaciones afectan al vínculo madre-criatura, pero lo que es más importante, afectan al desarrollo físico y emocional del futuro adulto. Una madre y un recién nacido son un solo ser y el ambiente normal de un recién nacido es su madre, y ningún otro.

Este contacto piel con piel puede hacerse de manera profesional sin que ello implique que se va a dejar de limpiar al bebé o a la mamá luego del parto. Esto se puede hacer sin separar al bebé de la madre.