7 trucos para controlar el hambre durante el embarazo

Zuleyvic Adriana Cuicas·
11 Mayo, 2020
 

Durante el embarazo tu apetito puede variar mucho. Es posible que pases por épocas en las que no te apetecerá comer nada y que también existan otros momentos en los que sientas tanta hambre que corras hacia la nevera a comer grandes cantidades de alimentos y a hacer combinaciones extrañas entre ellos. Es cuando te das cuenta de que es necesario controlar el hambre.

Esas ganas de comer mucho y esos antojos extraños son sensaciones muy particulares del embarazo. No todas las mujeres las experimentan de la misma manera, pero aun así es muy importante vigilar la dieta y aprender a controlar el nivel del hambre, ya que los antojos propios de embarazo pueden hacer que ganes más peso del que deberías.

Así que lo primero que debes hacer antes de poner en práctica es vigilar tu dieta. Eso es muy importante, ya que cada vez es más habitual que el consumo alimenticio durante el embarazo se ajuste poco a las necesidades reales del niño y de la madre. Por suerte, la naturaleza es sabia y se ocupa de hacer los ajustes necesarios en los procesos alimenticios para que las necesidades nutricionales de ambos sean satisfechas, aunque estas no sean las ideales.

Y si tu dieta es sana, pero aun así sientes mucha hambre a muchas horas, entonces ten en cuenta que pasas por una etapa muy normal del embarazo y que para sobrellevarla sanamente debes poner de tu parte, intentando comer racionalmente. Tranquila comer sano no significa que morirás de hambre solo tienes que seguir algunos de estos trucos.

 

Trucos para controlar el hambre

controlar el hambre 1

Desayuna como una reina

Si desayunas de manera completa y balanceada, no deberías sentir hambre hasta la hora del almuerzo. Debes comer un desayuno completo.  No olvides tampoco beber agua nada mas levantarte, así como a lo largo del día. Un ejemplo de los alimentos y las cantidades que debes tomar en la primera comida del día es el siguiente:

  • Una infusión (evita el café y el té)
  • 1 vaso de leche, 1 yogur o 150 gramos de queso fresco
  • Un puñado de cereales sin azúcares añadidos, como la avena, o dos rebanadas de pan integral.
  • 1 pieza de fruta

Cuando te sea imposible desayunar de forma completa por cuestiones de tiempo, reserva parte de tu ración de cereales o frutas para antes del mediodía.

Fracciona las comidas

Si al organizar tu día notas que vas a pasar muchas horas sin comer entre el desayuno y el almuerzo, entonces debes fraccionar tus comidas aún más, para que no transcurran más de cuatro horas entre cada una.

Por ejemplo, si desayunas a las 7:00 a.m., puedes hacer una media mañana abundante o fraccionarla en dos medias mañanas, por ejemplo comer una ración de fruta y una un puñado de frutos secos o un yogur . Luego, a la hora del almuerzo, no olvides añadir a tu plato una ración de verduras, así como hidratos de carbono y proteínas.

 

Ten en cuenta que ya quedaron atrás los tiempos en los que se recomendaba comer por dos, pues no se trata de comer desaforadamente sino bien y sano

Cena temprano

Si las ganas de comer aparecen por la tarde, la puedes vencer con una merienda y cenando temprano. Por la tarde, por ejemplo, puedes comerte un yogur o un vaso de leche, pan y fruta. La cena debe ser más ligera que el almuerzo y contener alimentos de los principales grupo, como hemos dicho anteriormente.

Hazte amiga de los frutos secos

Aportan grasas de buena calidad y minerales como el calcio sobre todo las almendras, solo que no abuses de ellos porque son muy calóricos. Tómalos en pequeñas cantidades y tostados o crudos, evita que lleven exceso de sal y no sean fritos.

Galletas de cereales inflados contra el hambre

Las hay de arroz, de maíz o de mezcla de varios cereales. Tienen gran poder para lograr hacerte sentir saciada y aportan azúcares complejos, vitaminas del grupo B y mucha fibra. Al igual que los frutos secos, procura que sean sin sal.

Come muchas frutas

En el embarazo, debes tomar de 3 a 4 piezas de fruta al día y dar especial importancia a los cítricos, pues necesitas más vitamina C que antes. Si tienes mucha hambre, cómete una manzana que aporta pocas calorías y te hace sentir llenita.

 

 

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