5 situaciones que debes evitar antes de dormir a tu hijo

Conseguir que nuestros hijos puedan dormir temprano y plácidamente es uno de los retos de la paternidad. Sin saberlo, hay muchos errores que podemos estar cometiendo a la hora de acostarlos. Corrigiéndolos lograremos que duerman tranquilos y profundamente.

A veces pareciera que la energía de nuestros hijos es inagotable. Se levantan temprano, juegan, se divierten y, justo a la hora de dormir es cuando más ideas se les ocurren para continuar la faena.

Cuando el sueño parece no llegar nunca para ellos, hay que redirigirlo y deshacernos de viejos hábitos que impiden que duerman a las horas adecuadas. Hasta para los padres de los pequeños más dormilones, cuando esto sucede ocasionalmente, es un reto.

El buen descanso de nuestros hijos es esencial durante su crecimiento. Es en este momento en el que el cuerpo se regenera y estimula para aprovechar el día, mejorar la memoria y tener un mejor rendimiento tanto físico, como mental.

Estudios orientados al sueño infantil han determinado que, en ciertas ocasiones, somos los padres los responsables de que nuestros niños no concilien el sueño con tanta facilidad.

Las 5 situaciones que debes evitar antes de dormir

Te advertimos de 5 situaciones que debes evitar antes de llevar al pequeño a dormir:

1) Falta de una rutina nocturna 

Cuando los niños van creciendo, muchos padres consideran que no es necesario crear una práctica diaria al momento de dormir. Sin embargo, esto es indispensable para que en tu pequeño se cree un hábito constante y efectivo.

Lo mejor que puedes hacer es brindarle actividades que le generen serenidad: darle un baño con agua tibia, un pequeño masaje corporal, caricias en la cabeza, colocar luces tenues o leerle un cuento, son prácticas que hará él se sienta tranquilo y calmado, lo que le llevara a dormir de manera rápida y profunda.

2) Acostarlo demasiado tarde

Los niños en edades comprendidas entre 3 y 7 años deberían dormir al menos unas 9 o 10 horas. Parte de que muchos pediatras insistan en el ritual nocturno es que, gracias a este, podemos establecer las horas y las actividades que se realizarán antes de que nuestro hijo se acueste.

Si tu pequeño no duerme lo suficiente es propenso a sufrir mal humor y somnolencia durante el día, por lo que debes procurar acostarlo antes de las 9 de la noche. Y eso sí, debe ser una práctica constante. Su cuerpo se acostumbrará y su reloj interno querrá irse a acostar siempre a la misma hora.

3) Exceso de estímulos en la cama

 En esta nueva era de la tecnología, si eres de las que te llevas el celular a la cama, o permites que tu hijito juegue con él durante la hora del descanso, es necesario que dejes de hacerlo. Al igual que tener la televisión prendiddibujos dibujos animados o el volumen muy alto, hacen que lo distraigan y el sueño se desvanezca. Crea un espacio tranquilo y agradable, que permita que se relaje y se introduzca en el sueño.

Mami y papi también deben tomar en consideración los siguientes aspectos:

4) Dormirlos en nuestras camas

Esto es una situación que debes hacer lo menos posible. Si acostumbramos a los niños a que duerman en las camas de los padres, estamos contribuyendo a que no creen una pauta de sueño por ellos mismos y no querrán dormirse, a menos que nos acostemos y pasemos la noche a su lado.

Además, la batalla para luego pasarlos a sus camas hará que se despierten y se les dificulte conciliar el sueño nuevamente. Otro caso, es que sientan miedo si no estamos con ellos. Lo mejor es que realices la rutina nocturna en su camita, acompáñalo y llénalo de pensamientos y palabras dulces que lo hagan sentir en calma y seguro donde está.

5) Falta de constancia

Parte de tu responsabilidad como padre, incluye crear buenos hábitos para tus pequeños. No puedes dar una orden un día y al otro olvidarla. La clave no está en las formas de dormirlos, sino en lo constante que seas. Otro aspecto fundamental, es conversar con tu hijito y fijar –de buena manera- las directrices sobre la hora de acostarse. Hazlas ver confortables y favorables para ellos.

De la misma manera en qué aprenden a comer, bañarse y vestirse, que nuestros retoños duerman bien es uno de los aprendizajes más importantes durante su crecimiento. Además, el descanso nocturno desarrolla su cerebro y hace que su energía vital dure lo suficiente durante el día, en el que aprenden y absorben todo el conocimiento.

Dale todo tu amor y hazle saber la importancia de dormir las horas necesarias, sin duda tu hijo te lo agradecerá.

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