4 lecciones valiosas del libro Por cuatro esquinitas de nada

9 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la maestra Azucena Fernández
Por cuatro esquinitas de nada es un libro que todo niño debe leer y analizar en educación infantil. Si buscas recursos para educar en valores a niños de educación infantil, este libro es el ideal.

Por cuatro esquinitas de nada, de Jerôme Ruillier, es un libro que debería ser utilizado, leído y analizado en todas las aulas de educación infantil del mundo. Es un cuento breve, sencillo, muy visual y matemático que cuenta mucho en muy poco tiempo.

Los protagonistas de Por cuatro esquinitas de nada son figuras geométricas. Todas las figuras menos una son círculos. Además de los círculos hay un cuadrado pequeño. Los círculos son los Redonditos. El pequeño cuadrado es Cuadradito.

Este cuento narra la historia de Cuadradito, un cuadrado pequeño al que le encanta jugar con su grupo de amigos los Redonditos. Siempre están jugando y son muy felices. Pero un día se encuentran con un problema: tienen que entrar en la casa grande y ahí surge el conflicto.

Este libro nos enseña algunas lecciones muy valiosas para la educación en valores. Vamos a verlas todas para entender por qué consideramos que Por cuatro esquinitas de nada es una joya de la literatura infantil.

No debemos rendirnos ante las adversidades

Cuando Cuadradito quiere entrar en la casa grande con sus amigos los Redonditos se encuentra con un problema. Este problema es el núcleo de la historia del libro. Cuadradito descubre que no puede entrar en la casa grande porque la puerta es redonda; sus esquinas no lo dejan pasar. Él es diferente a los demás.

4 lecciones valiosas del libro Por cuatro esquinitas de nada.
Fuente: www.loscuentosdebastian.com

«El pequeño cuadrado va probando con formas diferentes para conseguir entrar. Se tuerce, se dobla, se estira… pero nada funciona.»

La importancia de la amistad en Por cuatro esquinitas de nada

Los amigos Redonditos de Cuadradito no paran de animarlo desde dentro de la casa. Y le dan ideas. Ellos están seguros de que le están dando las mejores ideas para ayudarlo.

Le piden que sea redondo. Le dicen cosas como: «Sé redondo». Cuadradito lo intenta con todas sus fuerzas, pero no lo consigue. Llega incluso a dolerle. Sus compañeros siguen animándolo. Cada uno de ellos dice lo que cree que es mejor para Cuadradito.

«¡Te lo tienes que creer!»

-Redonditos-

Como no lo dejan solo ni lo abandonan en ningún momento, «Cuadradito se siente arropado» y entre todos buscan la solución.

Debatir es fundamental

Al final, después de mucho debatir, los círculos se dan cuenta de que el problema no lo tiene su amigo, sino que el problema está en la puerta de la casa grande. No dejan ni un solo momento de pensar y hablar sobre qué pueden hacer para ayudar a Cuadradito. Es una gran demostración de trabajo en equipo.

Gracias a que han dedicado mucho tiempo a charlar, encuentran la solución. Deciden que lo mejor es recortar la puerta redonda. Y así lo hacen: cortan esas «cuatro esquinitas de nada» para que el círculo sea un cuadrado y Cuadradito por fin pueda entrar con todos a la casa grande.

Por cuatro esquinitas de nada y la aceptación de los demás

Por cuatro esquinitas de nada es una preciosa historia que tiene como eje el valor de la aceptación. Nos hace pensar desde el principio. Jerôme Ruillier es sutil en la forma de narrar la historia y crea una metáfora deliciosa sobre la inclusión.

Nos hace reflexionar sobre la necesidad que tiene nuestra sociedad de realizar algunos cambios muy necesarios para la inclusión de aquellos que son diferentes.

El libro nos enseña el conflicto social que muchas veces aparece ante la diversidad. Vemos claramente las consecuencias de la discriminación, que conlleva, muchas veces, búsquedas realmente desesperadas de aquellos que quieren integrarse.

4 lecciones valiosas del libro Por cuatro esquinitas de nada.
Fuente: www.loscuentosdebastian.com

«Soy redondo, soy redondo…»

-Cuadradito-

Las ilustraciones también son de Jerôme Ruillier. Se trata de dibujos de formas geométricas simples; varios círculos de colores distintos son los Redonditos y un cuadrado morado es Cuadradito. Al final, acaban siendo realmente personajes de una historia. Son adorables. Llegas a sentir lo que ellos sienten y hasta a imaginarlos con expresiones.

Con estas ilustraciones tan genéricas, el autor logra contar una historia que trata un gran problema social. Es una forma ideal de acercar este tema a los niños. Con el uso de un lenguaje simbólico simple, la historia se puede aplicar a muchos contextos concretos.

Está recomendado para niños a partir de un año, y es un libro imprescindible en cualquier biblioteca infantil. Aunque los niños lo hayan leído y trabajado en el aula, se puede seguir utilizando para desarrollar las ideas en casa. Además, les encanta repetir su lectura una y otra vez.