¿El uso de aparatos electrónicos puede afectar al feto?

La mayoría de los aparatos electrónicos que usamos a diario emiten ondas electromagnéticas que llegan a nosotros casi sin barreras. El impacto de la radiación en estos casos se ha vuelto cada vez más perceptible, vivimos rodeados de tecnología y no podemos escapar a esta, pues se encuentra tanto en el interior como en el exterior de nuestras casas.

Evitar el uso de aparatos electrónicos durante el embarazo no es tan fácil como decirlo, pues estamos rodeados de estos sin remedio. De igual modo, la exposición a este tipo de radiaciones no es considerada tan nociva como la radiación atómica por ejemplo.

Es sabido que la radiación electromagnética o radioeléctrica puede ser causante de cierta inestabilidad física, pero no es algo totalmente comprobado por la comunidad científica. Las creencias en torno a la posible afección a la salud están relacionadas a la sobreexposición en caso de antenas de telefonía o alta tensión eléctrica.

¿El feto está en riesgo?

Así como a las personas adultas quizá no nos afecte en nada la emisión de ondas electromagnéticas de los aparatos electrónicos, es muy probable que una mujer embarazada no llegue a poner en riesgo al feto por el uso de estos. Pero al respecto todavía existe temor, hay mitos circulando todo el tiempo y las investigaciones no paran.

Sin embargo, la preocupación en este aspecto ha llevado a los especialistas a preguntarse si realmente existen motivos para tener prevención durante el embarazo. De manera que, estudios recientes se han enfocado en conseguir una vía para demostrar la certeza o no de las creencias en cuanto al posible daño que el uso de dispositivos radioeléctricos puede causar en el feto.

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En este sentido, se ha podido determinar que son las emisiones electromagnéticas ionizantes las que realmente se consideran dañinas para el cuerpo humano. La principal afección relacionada a este tipo de emisión es la alteración  química de la estructura de los tejidos, estas se encuentran en Rayos Gamma y Rayos X especialmente.

La exposición frecuente a este tipo de radiación llega a elevar la temperatura del cuerpo y en ocasiones puede generar dolores de cabeza, estrés o  insomnio. Pese a que los síntomas en general son leves, estudios más novedosos ha podido determinar que quizá el uso del móvil durante el embarazo podría afectar la conducta del niño más adelante.

Estudios sobre los efectos de aparatos electrónicos sobre el embarazo

Por mucho tiempo se ha especulado acerca de los posibles daños de los aparatos electrónicos sobre el feto, pero nada que se haya podido comprobar ampliamente. Sin embargo, más recientemente un estudio podría haber hallado una relación entre esta práctica y la presencia de daño cerebral en el bebé.

Según el estudio publicado por Scientific Reports, ciertas alteraciones en el desarrollo cerebral del feto estarían relacionadas con el uso de teléfonos celulares durante la gestación. La investigación fue realizada por un grupo de científicos de la Universidad de Yale en Estados Unidos,  en esta oportunidad se experimentó con ratones.

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De acuerdo a los resultados, se habrían producido alteraciones en el cerebro, donde las principales consecuencias estarían relacionadas al comportamiento, siendo la ansiedad e hiperactividad las más evidentes. Otras consecuencias puestas en evidencia fueron el desarrollo inadecuado de las neuronas y problemas de memoria.

Aunque el estudio no ha sido realizado con humanos, es un hecho que en ratones el teléfono móvil fue causante de los síntomas del TDAH que manifestaron. No obstante, las diferencias entre el organismo de los ratones y el de los humanos, no dejan mucha claridad en los resultados; por lo que todavía no es concluyente.

Por consiguiente, la prevención en este sentido debe estar dirigida más a un problema de conciencia en la cual una futura madre prefiera evitar su exposición prolongada a los dispositivos electrónicos. En todo caso, no hay motivos claros para preocuparse a pesar de estos resultados, sobre todo porque ni tenemos móviles tan grandes como nosotras, ni el cerebro de nuestro bebé es tan pequeño como el de un ratón.