Tus brazos son la única joya que quiero tener en mi cuello

Macarena · 21 julio, 2017

Algunas personas sueñan con llegar a tener algún día su propia casa, otras con alcanzar grandes cuotas de poder. Muchos desean tener mucho dinero, el mejor auto de alta gama o los más preciados y distinguidos objetos. Yo solo quiero tener la más bonita joya en mi cuello: tus brazos.

No necesito costosos collares de perlas o gargantillas de distinguidos diamantes. Esas banalidades no llenan mi alma y mi corazón como otros bienes no materiales. Puede que revistan un valor pecuniario más elevado, pero desde luego, no llegan a la mitad del valor simbólico de lo que me hace bien.

Me eleva porque tiene un costo emocional sin precedentes. Su precio no se puede comparar siquiera con todo el oro del mundo. De una grandeza y un significado único, que solo una madre podría comprender y adherir a este loco sentimiento o preferencia exclusivamente maternal.

Es que mi cielo, déjame confesarte mi único anhelo en esta vida. Tus brazos son la única joya que quiero tener en mi cuello. No existe otra pretensión que darme el gusto de mimarte todo lo que haga falta. A ti y a mí. Expresar todo el amor que siento por mi querido hijo, y sentirme amada por el ser más maravilloso que haya conocido jamás.

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A través de esos abrazos, de esos instantes que te cargo en brazos, siento que nuestra conexión no podría ser más perfecta. Pura, inmaculada, incondicional. El lazo que nos une es eterno, infinito. Por eso mismo, eres y serás por siempre mi reliquia favorita a lo largo de toda mi vida.

Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano

-Frase de Khalil Gibran-

Tus brazos en mi cuello, signo de un cariño sin medidas

Desde que llegaste al mundo, mi cuello luce con elegancia la distinción de mi mejor joya: tus brazos. Esa alhaja que no es más que el reflejo de un amor realmente profundo. Signo nada más ni nada menos que de un cariño sin medidas.

Tus brazos en mi cuello me hablan de uno de los vínculos más sagrados. Los hilos del amor uniendo a dos almas que otrora habían sido unidas por un cordón que anteriormente formaron parte de la misma persona. Ahora, esa unión, se presenta nada menos que en tus pequeñitas y expresivas extremidades.

Esta maravilla de la que tanto hago alarde desde que recibí mi mejor título, ‘madre’, es la que me acerca. Me da indicios de que todo esfuerzo y sacrificio ha dado sus frutos. Todo lo que he hecho para tenerte hoy aquí definitivamente ha valido la pena.

Siento tu perfume. Ese embriagante y adictivo olor a vida que cautiva mis sentidos cada noche y cada día. Puede escuchar tu frágil respiración y el latido de tu corazón. Me estremezco al entender que ahora vuelves a oír mi corazón, pero desde otra perspectiva.

Durante nueve meses, escuchabas mi sonoridad desde mi propio interior. Hoy, tus brazos consiguen seguir pegados a mi sonoridad, desde el loco mundo exterior. Hoy, que sigo siendo tu refugio y acunándote con mi cuerpo, soy quien también te cobija y brinda calor.

Tus brazos, el tesoro de mi vida

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Tu brazos son realmente mi tesoro. El regalo más hermoso que haya podido enviarme la vida. Es que en esas pequeñitas manos que se enganchan para permanecer por siempre amarradas a mi cuello, encuentro todo lo que necesito para ser feliz.

Encuentro calma, y respiro paz. Sobre todo, me invade una inexplicable alegría que colma mi alma. Siento la felicidad rebosar en mi interior. Redescubro el significado del amor. Experimento mi propio ser como algo completamente a lo que había concebido anteriormente.

Es que jamás para alguien fui tan importante. Entiendo que soy tu mundo. Comprendo también que eres el mío. Te conviertes en esa luz que ilumina mi camino. En esa anécdota que completa la historia de nuestra vida. El bastón en el que me sostengo para ponerme de pie y pelear cada día.

Tus brazos son para mí esa guía que indica por dónde debo transitar. Eres sencillamente todo aquello que está bien. Por eso amor, eres la única joya que quiero llevar por siempre en mi cuello. Mi mayor motivo de orgullo y satisfacción. La perla o el diamante capaz de despertar mi admiración y devoción cada día de mi vida.