Trastorno de movimientos estereotipados en niños

Fernando Clementin 3 enero, 2018
Los movimientos estereotipados son acciones no controladas que limitan las posibilidades de realizar otros actos, a la vez que pueden llegar a causar daños en la persona. Sus orígenes pueden ser diversos, y de ello dependerá también la forma de prevenirlos.

El padecimiento de ciertos síndromes que afectan a las capacidades intelectuales puede producir un trastorno de movimientos estereotipados en niños. Se trata de acciones no controladas, que en algunos casos, además de limitar su competencia para determinadas acciones, puede producirles daños.

¿Cuáles son los movimientos estereotipados?

Las estereotipias son movimientos realizados durante la vigilia que no persiguen un fin determinado. Es decir, no son propositivos, no tienen intención ni sentido, aunque muchos afirman que su finalidad primordial, aunque inconsciente, es reestablecer el equilibrio interno.

Este tipo de movimientos son comúnes en niños con autismo, TEA y otros trastornos mentales. Se dan en un determinado periodo de tiempo, que puede variar o no; son repetitivos y su duración también es cambiante.

Algunos ejemplos de ellos son: agitar las manos, girar el cuello hacia los costados o hacia adelante y atrás, golpearse alguna parte del cuerpo o incluso morderse a sí mismo o a un objeto.

“Las estereotipias son movimientos realizados durante la vigilia que no persiguen un fin determinado”

¿Por qué se generan?

Aunque los factores que originen movimientos estereotipados pueden ser diversos, se distinguen cuatro por su frecuencia de aparición. Los expertos los clasifican de este modo:

  • Exceso de estímulos: pueden ser sobre el oído, la vista u otro sentido. La coexistencia de demasiadas estimulaciones sensoriales (ruidos, luces, personas) produce la necesidad de generar un equilibrio mediante ciertas acciones.
  • Falta de estímulos: lo opuesto a la anterior. Se producen movimientos estereotipados para paliar la sensación de aburrimiento.
  • Dolor: las acciones autolesivas, como pueden ser los golpes en la cabeza, activan el sistema de las betaendorfinas, que produce sensaciones placenteras en el sujeto. Así, encuentran equilibrio tras una sensación de dolor.
  • Sobreexigencia: cuando se exige al niño una serie de acciones que van más allá de sus posibilidades en un momento, busca el equilibrio mediante estos movimientos.

Asimismo, las estereotipias también se asocian a otros síndromes como el de Rett, el de Lesch-Nyhan o el de Smith-Magendies. Cada uno de ellos tiende a generar una respuesta concreta en el niño, según la carencia que se produzca.

El autismo afecta más a los niños que a las niñas.

Diagnóstico del trastorno de movimientos estereotipados en niños

Estas conductas solo deben diagnosticarse cuando se extiendan en el tiempo, tomando como parámetro inicial un periodo de cuatro semanas, y cuando sean lo suficientemente graves. Es decir, cuando hablemos de movimientos notorios y repetitivos. No se consideran aquí los tics ni tampoco los tocs (trastornos obsesivos compulsivos).

Además, debe tratarse de comportamientos que impidan el normal desarrollo de otras acciones. Asimismo, no tiene que ser causado por impulsos, obsesiones o efectos secundarios de, por ejemplo, la abstinencia a una medicación.

En los casos donde existe retraso mental, el trastorno de movimientos estereotipados suele ser de una gravedad que merece tratamiento profesional.

Cómo tratarlo

Este aspecto en particular es sumamente complejo en el trastorno de movimientos estereotipados en niños. Lo que ocurre es que, como suelen prolongarse prácticamente de por vida en la mayoría de los casos, una solución farmacológica provocaría que el niño pase casi la totalidad de su vida medicado. Esto, lógicamente, no es lo ideal.

Por otro lado, hay especialistas en trastornos de autismo que sugieren que lo primero que se debe hacer es identificar la causa que provoca los movimientos estereotipados. Para lograrlo, se deben considerar los siguientes factores:

  • ¿Qué ocurrió?
  • ¿En qué momento?
  • ¿Cómo afectó al niño?
  • ¿Cuál fue su respuesta?
  • ¿Qué sentimientos expresó?
Algunos movimientos estereotipados pueden ser autolesivos.

Una vez hecho esto, además de intentar limitar este origen de la conducta, se la podría reemplazar por una más adecuada.

Con decir “adecuada” en este contexto, nos referimos a acciones no lesivas (tanto para el niño como para quienes lo rodean) o que le permitan cumplir otras funciones (como sostener cosas, por caso). En otras palabras, la premisa básica sería potenciar la funcionalidad de los movimientos conscientes y propositivos.

Consejos para intentar evitar los movimientos estereotipados

Basándonos en los cuatro generadores principales que nombramos anteriormente, podemos proponer los siguientes puntos para considerar:

  • No exigir ni pedir al niño que haga más de lo que puede. Es decir que, si está cansado, angustiado, nervioso o molesto, es mejor no incitarlo a que haga nada.
  • Alejarlo del ambiente que lo sobreexcita.
  • No dejar que se aburra, sin moverse tampoco al extremo anterior.
  • Identificar y tratar lo que le pueda estar produciendo dolor.

“La premisa básica durante el tratamiento sería potenciar la funcionalidad de los movimientos conscientes y propositivos”

Finalmente, destacaremos también que el contacto visual y táctil, así como las muestras de afecto, las caricias, los abrazos y los susurros serán muy relajantes para el niño cuando se presenten estos cuadros.

Además, el padecimiento del trastorno de movimientos estereotipados en niños no suprime sus necesidades afectivas. Siguen ahí y su atención es fundamental para la salud emocional del infante.

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