Tirar de los abuelos, ¿hay un límite?

“Los padres son para criar y los abuelos para consentir”, reza un dicho popular. Hay mucho de cierto en él y también lo hay en el hecho de que tus padres son una ayuda invaluable para ti.

Soy de las personas que viven pensando en el retiro. Lo sueño divertido y despreocupado, mi fantasía incluye una larga estancia en una isla del caribe acompañada de amigas que conversan y ríen conmigo mientras bebemos piñas coladas; en ninguna parte me veo cuidando de mis nietos.

Lo que sí veo en mi vejez es salud, me veo tan activa y tan feliz como ahora, solo que con un montón de tiempo libre y con la impunidad que las canas dan para hacer y decir cierto tipo de cosas. Creo que esa es la premisa de muchos, tener una vejez digna en la que puedas hacerte cargo de tus asuntos y puedas ayudar a los demás.

Muchos abuelos durante el retiro dedican buena parte de sus días a cuidar a sus nietos, muchas veces resultan más acertados en el método de crianza con sus nietos que con sus hijos, tal vez porque ya han comprendido y meditado muchos asuntos de la vida en general y también porque se liberaron de la presión que nos infringe el horario de la oficina y el hecho de tener que pagar cientos de cuentas.

Existen otros casos en los que los métodos de crianza de los abuelos contrarian mucho al de los padres y surgen algunas diferencias entre padres e hijos, sobre todo porque el niño no sabe qué normas obedecer y, naturalmente, prefiere las más complacientes.

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La ayuda del abuelo tiene límites

Tus padres siempre te van ayudar y, tú, evidentemente, cuando necesites de su tiempo y dedicación “vas a tirar de los abuelos”, el tema es ¿hay un límite?

“Algunos acaban convirtiéndose en algo más que abuelos: canguros, secretarios de sus atareados hijos, recaderos, taxistas…. No hay límites. Y empieza el abuso, sobre todo con las abuelas, que además de recoger al niño en el colegio, tienen que darle de comer o merendar, llevarle al médico, a baloncesto, a inglés, y si se tercia al zapatero”, señala el pediatra Joaquín Ibarra, autor de Mis abuelos me cuidan: Guía para los canguros del siglo XXI.

En un artículo publicado por el País de España se evidencia que la tendencia de que el abuelo sea el canguro del niño se incrementa cada vez más, y es posible que las razones económicas tengan algo que ver con el hecho de que cada vez más personas deje a sus hijos al cuidado de sus padres.

“En general, las abuelas cuidadoras abundan más en el nivel sociocultural medio-bajo, porque en el nivel medio-alto las abuelas tienen más proyectos propios y los hijos más recursos para cuidar a los niños, así que esas abuelas se implican menos, solo atienden a los nietos de forma ocasional”, resume la catedrática de Psicología Evolutiva de la Universidad de Barcelona Carme Triadó

“Lejos de confesar que la tarea les supera, hasta justifican a sus hijos. Pero no es lo mismo tener 60 años que 75, ni atender a uno o a tres“, añade Joaquín Ibarra, quien afirma que la mayoría empieza con un niño, pero un 26% asume cuidar de dos.

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El límite lo establece el abuelo

Ahora respecto al aspecto de los límites pienso que lo más sensato es hablar las condiciones y términos con tus padres, pues se trata de su tiempo libre, su tiempo de retiro del que desean disfrutar después de haber trabajado muchos años y de haber criado a sus hijos. Lo más sano es que tus padres te digan con toda honestidad qué tanto y en qué te pueden ayudar a cuidar a tu hijo.

También es preciso que tomes en cuenta la capacidad, la salud y la disposición que tienen tus padres para cuidar a sus nietos. Recuerda que ellos lo hacen como un favor, lo hacen porque quieren pero no es su deber.

Hay consenso entre sociólogos, gerontólogos, psicólogos, geriatras y los representantes de mayores en que el límite para no abusar de los abuelos está en tener en cuenta sus aspiraciones y capacidades, que encargarse de los nietos sea para ellos una actividad placentera y no una carga.

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