Súper poderes de mamá

Macarena · 2 noviembre, 2015
No necesitarás nacer en Krypton ni ser picada por una araña. Capa y antifaz de lado, la maternidad activa super poderes de mamá que desconocías. Descubre los 9 Poderes de mamá que desarrollas por tu bebé.

La maternidad activa una serie de súper poderes de mamá que hasta entonces desconocías. Con ellos comprendes que no necesitabas nacer en Krypton ni ser picada por una araña para ser una heroína de carne y hueso en la historia de tu familia. Descubre aquí los 9 poderes de mamá que desarrollas por tu bebé.

Capa y antifaz de lado, cada madre guarda consigo útiles secretos para dominar su pequeño mundo. Calmar al bebé, sentir su llanto a distancia o adivinar sus necesidades: todas las mujeres que se aventuran a esta maravillosa misión, desarrollan poderes de mamá para sobrellevar la crianza del niño de la mejor manera.

Sin considerar los dotes naturales que permitieron el milagro de llevar una vida dentro de tu cuerpo -el que además fue capaz de enfrentar el estrés que todo parto conlleva-, ni reparar en el alimento que fabricas tú misma para satisfacer las necesidades de tu bebé, tienes súper poderes desde el momento en que te convertiste en madre.

Los 9 super poderes de mamá que desarrollas por tu bebé

  • Super-oído. Tienes la capacidad de distinguir a la distancia el llanto de tu bebé con los de otros niños. Tu agudeza auditiva incluso te permite saber cuál es el motivo del llanto: hambre, sueño, angustia, capricho. Por esto mismo, eres especialista en entender el idioma de los bebés.

Este es uno de los poderes de mamá más destacables porque ante el menor ruido, estés dormida o despierta, te levantas y te acercas. Y sí, efectivamente era como sospechabas, pues el niño está reclamando tu presencia.

  • Super-visión. Todo el tiempo, aunque estés haciendo otras actividades, estás al pendiente de lo que hace y deja de hacer tu hijo. Funcionas a modo de tercer ojo que todo lo ve cuando se trata del niño.

Tienes el ojo clínico en momentos críticos como sus primeras travesuras, o bien sabes si está enfermo con solo verle su carita. ¿Y qué decir del súper poder que te permite encontrar todo aquello que nadie encuentra en casa?.

  • Super-destrezas. Llegó tu bebé y eres especialista en nutrición, primeros auxilios, psicología y lo que haga falta para cuidar y contener a tus hijos. Tienes un don admirado por el mundo entero: tus poderes de mamá de noctambulismo, por el que pasas meses sin dormir.

Ni hablar del autocontrol y la fuerza interna que requiere tener controlada la fiera que llevas en tu interior, preparada para salir a depredar cuando alguien ponga en riesgo o lastime a tu bebé.

SUPER MAMA

  • Súper-paciencia: De los poderes de mamá, es el más complicado de desarrollar, por lo cual en determinadas ocasiones puede fallar. La tolerancia es un don que fluctúa todo el tiempo, viene y va.

Los aplicas cuando no puedes calmar al bebé, cuando se hacen presentes las primeras pataletas, cuando el niño se niega a comer las primeras comidas, y en cientos de ocasiones que se sucederán a lo largo del desarrollo de tu hijo.

  • Super-videncia: Esta “videncia” se genera gracias a la conexión única que desarrollas con tu bebé. Así, puedes saber cuándo tiene hambre, cuándo está cansado, cuándo se siente mal o bien, sin que lo pueda expresar. Por eso, algunos sostienes que has desarrollado el poder de la telepatía.
  • Super-valentía. Matas los insectos que los acechan como sea, alejas a los monstruos que anidan en sus armarios. Ya no cuenta lo que implicó traer tu hijo al mundo, cuando la maternidad pone a prueba a cada instante tu fortaleza y velocidad.

Incluso, cuando tu pequeño tesoro corre cualquier tipo de peligro, eres más veloz que un ave y más fuerte que un león. Cuando el riesgo para tu bebé es inminente, no hay mujer maravilla que pueda comprarse contigo. Es uno de los poderes de mamá donde puedes descifrar una situación riesgosa y solucionarla: frazaditas para combatir el frío, cubrir tomacorrientes y esquinas para reducir riesgo.

  • Super-velocidad. Cuando logras dormir a tu bebé, comienza la maratón de quehaceres domésticos, como el orden y desinfección de la casa, así como también puedes atender tu higiene personal y satisfacer tus necesidades para estar óptima a la hora de volver a atender a tu hijo.
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El instinto de supervivencia te enseña durante la maternidad a ser rápida y práctica. Incluso si el niño está despierto, puedes identificarte con la mujer pulpo, ya que puedes hacer muchas cosas al mismo tiempo, rápido y bien, para que el hogar y la familia estén en las mejores condiciones. ¡Eso es ser realmente multitarea!

  • Super-mimos. Esta categoría engloba una serie de poderes de mamá que son los que solidifican los lazos afectivos entre madre e hijo. Aquí entran, por ejemplo, aquellos besos con dones curativos, las caricias con potencial relajante, la suave entonación que le das a las dulces canciones infantiles y el énfasis y la pasión con la que puedes desarrollar cualquier historia para tu niño.
  • Poderes hipnóticos. Puedes calmar y dormir como nadie a tu niño y de la manera que sea: en brazos, en la mecedora o simplemente en su moisés. Algunas madres poseen una rutina específica de sueño para sus hijos, como por ejemplo, alimentarlos, someterlos a un baño relajante y luego acostarlos en su cuna con música suave.

Estos son sólo algunos de los tantos poderes de mamá por los cuales te conviertes en el universo para tus hijos, constituyéndote en un modelo a seguir para ellos. Más valioso aún es llevar estos dotes con alegría y entereza, orgullosa de los frutos que dan. Y tú, ¿qué poder desarrollaste con la maternidad?