Sugerencias para introducir la alimentación complementaria

La alimentación complementaria es aquella porción de alimentos diferentes a la dieta del lactante; se trata de una incorporación paulatina que incluye componentes sólidos, líquidos y semisólidos, al tiempo que se mantiene el proceso de lactancia. Este tipo de alimentación, es recomendada a partir de los seis meses de edad, pues sirve para abarcar más necesidades nutritivas del bebé que va creciendo.


Se le llama alimentación complementaria porque se introduce conjuntamente con la leche materna y la complementa, pero no se convierte en sustituta de esta, que debe ser consumida por el bebé por lo menos hasta los veinticuatro meses de edad. Estos complementos deben tener características específicas, pues no se trata de darle de comer alimentos que no son recomendables para los bebés.

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Características de los alimentos de la dieta complementaria

El propósito es solventar las deficiencias nutritivas que la leche materna no alcanza a cubrir, pues se trata de un bebé más grande y por ende con mayor demanda nutricional. Esto también va dirigido a aquellos niños que han sido alimentados con fórmulas lácteas por diversas razones.

En tal sentido, estos alimentos deben atender a las siguientes características.

  • Nutrientes que aporten energía
  • Fáciles de tragar y digerir
  • Ingredientes sencillos e inofensivos para su organismo
  • Equilibrados en cuanto a sal, grasa y azúcar
  • Ricos en hierro, para solventar la deficiencia de la leche
  • Adecuados para que el niño los pueda agarrar por sí mismo
  • Cantidades reguladas de acuerdo a su necesidad
  • La temperatura de los alimentos debe ser similar a la corporal, es decir, unos 37ºC; si es preciso se debe enfriar o calentar para conseguir el calor adecuado.

Los alimentos que incorporamos a partir de los seis meses, sirven también para que el niño aprenda a comer y manipular los utensilios destinados a este propósito. Por lo tanto, se le debe permitir que él mismo intente comer por su cuenta, que pueda tomar los alimentos con sus manos, que reconozca olores y texturas, y que sienta la necesidad de llevarlos a su boca.

También es recomendable que el bebé pueda reconocer su propio plato, cuchara y vaso, que deben ser pequeños y adecuados para ellos. No se recomienda que los alimentos líquidos sean introducidos a través del biberón, porque esto favorece la aparición de afecciones gastrointestinales y retrasa la transición entre la lactancia y la alimentación complementaria.

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¿En qué momento se les debe ofrecer la alimentación complementaria?

Los especialistas recomiendan que se puede comenzar a los seis meses, sin embargo, existen otros criterios a considerar antes de iniciar con esta nueva etapa. Por ejemplo, es importante que la persona a su cargo dedique tiempo especial para preparar adecuadamente los alimentos y que además esté en disposición de darle de comer y vigilarlo pacientemente.

De igual manera, es aconsejable que exista suficiente desenvolvimiento del bebé, es decir, que se encuentre capacitado en su sistema motriz, sensorial y mental. En tal sentido, se sugiere alimentarlo, solo cuando observemos que comienza a dar muestras de independencia en su accionar diario.

Otros criterios a considerar son los siguientes.

  • El niño debe ser alimentado en un momento de tranquilidad, para que sea una actividad agradable, que no sea vista como un castigo. Es conveniente que no haya sido alimentado con leche recientemente, pero que no tenga demasiada hambre, tampoco que tenga sueño o que esté llorando.
  • Para el momento en que se inicia la alimentación complementaria, es primordial que el bebé pueda sentarse solo, ya sea sostenido por un adulto o en su trona.
  • Motivarlo en el momento de la comida familiar, contribuye a que pueda imitar a los demás. Acerar su trona a la mesa donde todos están comiendo, le permite además socializar y reconocer que es una actividad común. En la medida de lo posible, se puede colocar en su plato lo mismo que los otros comen
  • Se aconseja colocar la comida en frente de él o dársela en la mano, para esto es imprescindible que se encuentre en capacidad de agarrar la comida con fuerza
  • No hace falta forzarlo a comer, porque es posible que necesite más tiempo para observar y reconocer la comida. Es importante tener mucha paciencia y vigilarlo en todo momento
  • Se recomienda introducir los alimentos de uno en uno, es decir, cuando ya se haya acostumbrado al primero, puede recibir uno nuevo; esto con el propósito de que pueda diferenciar las texturas y sabores de manera correcta.
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