Semana 26 del embarazo

¿Qué ocurre en la semana 26 del embarazo? A continuación te damos las respuestas.

La semana 26 del embarazo llega a la mujer ya adaptada a los cambios que experimenta su cuerpo a medida que el bebé crece. Ha transcurrido ya el 75% del período de gestación.

La mamá debe saber que, en el tramo final los cambios se aceleran, pues el bebé se prepara para el nacimiento.

La mamá la semana 26 del embarazo

  • El aumento de peso es proporcionalmente más acentuado pues el feto experimenta un crecimiento más acelerado que en las semanas anteriores.
  • Como consecuencia de este crecimiento, el útero se expande. Este hecho, unido a los movimientos más libres y frecuentes del bebé, producirán algunas molestias.
    • La mamá necesitará cambiar frecuentemente de posición especialmente cuando está acostada descansando. Tratará de ubicar su “barriga” de manera de estar más cómoda.
    • Una sugerencia es usar una almohada o almohadón entre las piernas o debajo de la panza para reducir las molestias.
  • El útero presionará más la vejiga, por lo que sentirá ganas de orinar muy frecuentemente. Su capacidad de retención se reduce.
  • La mujer notará que su barriga se mueve mucho y seguramente dirá que el niño “patea”.
    • En determinados momentos, aparecerán en su vientre formas irregulares, que responden a los movimientos y cambios de posición del bebé.
  • Es bastante frecuente que a esta altura del embarazo se detecte cierto índice de anemia.
    • La anemia se manifiesta por el cansancio y desgano. La esclerótica, la parte blanca del ojo, se vuelve amarillenta y la mujer se ve pálida.
    • Generalmente, el médico dispone que se hagan análisis de sangre y orina para detectar insuficiencias de nutrientes. En ocasiones el doctor sugerirá que la mamá consuma suplementos de hierro.
  • Es momento de controlar el nivel de azúcar pues puede aparecer en esta semana la diabetes gestacional.
    Durante la semana 26 del embarazo la mujer experimenta antojos de dulce.
  • Los cambios hormonales seguramente afectarán los estados de ánimo y el humor de la mamá. Pasará de la risa al llanto con facilidad y sin causa aparente.
  • La sexualidad resurgirá. El deseo sexual se fortalecerá. Por un lado, esto ocurre porque la mujer se siente más tranquila con el embarazo ya avanzado. Se ha acostumbrado a las nuevas formas de su cuerpo y las acepta como naturales.
    • Por otro lado, las hormonas inciden en el organismo con mayor intensidad y contribuyen a aumentar el deseo. Es momento de disfrutar de la sexualidad sin temores, salvo que haya alguna contraindicación médica.

El bebé en la semana 26 del embarazo

  • En este estadio de su desarrollo, el bebé comienza a manifestar señales de vida más autónoma.
  • Se mueve más libremente. Todavía tiene suficiente espacio en el útero lo que le permite moverse y “ejercitar” diferentes partes de su cuerpo.
  • A medida que el bebé ha crecido, el líquido amniótico se ha ido reduciendo, por lo que sus movimientos son más notorios desde el exterior.
  • Reacciona ante estímulos externos. La luz y los sonidos le llegan. También siente si se efectúa algún tipo de presión sobre la panza.El feto en el vientre materno.
  • Es momento para que la mamá y el papá le hablen y para que compartan música con él. Estos estímulos lo prepararán para su vida luego del nacimiento.
  • Su peso es entre 800 g. y 1 kg., y mide unos 35 cm desde la cabeza hasta el talón. A partir de este momento y hasta el nacimiento, el peso se triplicará.
  • La cara se afina y empieza a adquirir la forma que tendrá al nacer. La ecografía mostrará claramente las cejas y las uñas en las manos y en los pies.
  • Generalmente es en la semana 26 del embarazo en la que el bebé se coloca en la llamada posición fetal. Su cuello, brazos y piernas se flexionarán sobre el tórax y abdomen.
  • Comienza a ejercitar sus movimientos respiratorios. De vez en cuando respirará líquido amniótico. Está ensayando las primeras bocanadas de aire que tomará cuando nazca.

Sugerencias para la semana 26 de embarazo

  • La semana 26 del embarazo es crucial tanto para el bebé como para la mamá, por lo que ambos deben tener un control médico riguroso.
  • Es fundamental mantener un estilo de vida relajado, sin ansiedades ni estrés.
  • Los ejercicios físicos moderados, bajo supervisión de especialistas, contribuirán a reducir molestias. Producirán buenos efectos psicológicos y físicos.
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