Edema en el embarazo

Este artículo fue redactado y avalado por la matrona Sara Cañamero
1 agosto, 2019
El edema en el embarazo es un problema común causado por la retención de líquidos. ¿Qué medidas tomar para suavizar sus consecuencias?

Durante el embarazo es bastante común que notemos que las piernas y los pies se nos hinchan, especialmente en los meses de más calor, si permanecemos mucho tiempo de pie o al final del día. Esta acumulación de líquido se llama edema, y aunque es muy molesto, no suele ser una patología o enfermedad.

La acumulación de líquido puede hacer que notemos los pies y las piernas con más volumen; a veces también ocurre en los miembros superiores, es decir, las manos y los brazos.

Otra de sus posibles consecuencias es la sensación de hormigueo, padecer molestias o incluso dolor. Además, en los momentos de mayor retención una mujer embarazada puede llegar a aumentar hasta dos tallas de zapatos.

Indudablemente, se trata de una situación que genera incomodidad y que cualquier futura madre desearía poder evitar. En las siguientes líneas, te brindaremos algunos consejos más que beneficiosos para paliar un poco estas molestias.

Edema en el embarazo: ¿qué hacer cuando se hinchan las piernas?

A medida que el abdomen crece y pesa más, este presiona los vasos —en especial la vena cava— que devuelven la circulación de las piernas al corazón. De esta manera, la mujer embarazada es más susceptible de tener más edema cuanto más avanzado esté el proceso de gestación.

Por lo general, los edemas aparecen en el tercer trimestre del embarazo; no obstante, también existe la posibilidad de que se presenten antes si la circulación sanguínea no es buena.

Tener los pies hinchados en el embarazo es habitual en los últimos meses de gestación.

Como mencionamos previamente, la mayoría de las veces tener un edema en el embarazo es una consecuencia de los cambios anatomofisiológicos que experimenta el cuerpo durante estos meses.

Sin embargo, en un porcentaje bajo de embarazos puede darse una patología denominada linfedema. Esta consiste en una retención de líquido linfático, generalmente causada por una anormalidad congénita en el organismo. También se la ha relacionado con causas hormonales.

Aunque también se trata de una acumulación de líquidos, se distingue por afectar comúnmente a una sola parte del cuerpo; por eso, se suele evidenciar una desigualdad entre ambas piernas o brazos.

¿Cómo podemos mejorarlo?

Más allá de que se trata de un proceso que se da con mucha frecuencia, sí que es posible tomar ciertas precauciones para que el día a día de la mujer gestante se vea menos alterado o interrumpido por estos problemas. A continuación, ofrecemos algunas alternativas para combatir el edema en el embarazo:

  • Intenta pasar momentos al final del día con las piernas elevadas.
  • Duerme o recuéstate del lado izquierdo; de esta manera, se libera la presión que sufre la cava y se permite el retorno venoso, lo que resulta en una mejora de la circulación.
  • Realiza ejercicio físico moderado y ejercicios de movimientos de piernas y tobillos para mejorar el retorno venoso.
  • Bebe mucha agua. Aunque parezca contradictorio, una buena hidratación mejora la circulación y disminuye la retención de líquidos.
  • Masajéate las piernas, o que lo haga alguien cercano.
  • Si tienes una piscina o el mar cerca, realiza ejercicios suaves de piernas dentro del agua. También puedes nadar en estilos cómodos y que permitan llevar un ritmo suave y estable, como el de espalda o el crol.
  • Aplica agua templada y fría alternando la temperatura en las piernas y dirigiendo el chorro de la ducha en dirección ascendente.
  • Usa medias de compresión media-fuerte si pasas mucho tiempo de pie.
La piscina también se incluye entre los planes de verano para embarazadas.

¿El drenaje linfático es una buena opción?

Acudir a un centro especializado para la realización de un drenaje linfático es también una alternativa segura para suavizar las molestias que generan las piernas hinchadas. No te preocupes al hacerlo, ya que se trata de un procedimiento inocuo para la madre y el bebé.

Básicamente, consiste en una serie de manipulaciones y masajes en el sistema linfático para favorecer la reabsorción del líquido que ha quedado acumulado fuera de las venas. Luego de un drenaje linfático, la mujer se sentirá relajada y sumamente aliviada; percibirá una sensación de mayor ligereza en las piernas después de la sesión.

Finalmente, es apropiado destacar que, si el edema en el embarazo no cede, te preocupa o te duele mucho, lo mejor es consultar con el ginecólogo, el médico o la matrona. De este modo, el profesional podrá valorar si es necesario realizar alguna medida más. ¡Y tú te sentirás mucho más tranquila por el bienestar tuyo y de tu pequeño!