Semana 2 del embarazo

El embarazo es un proceso que muchas veces nos asusta. Nuestro cuerpo experimenta cambios, tanto físicos como mentales, y no sabemos si podremos estar a la altura. Durante el primer período gestacional la metamorfosis es más leve. Sin embargo, a continuación te explicaremos todo lo ocurre durante la semana 2 del embarazo.

Las náuseas, la hinchazón y los mareos no se dan de igual manera en todas las embarazadas. Algunas incluso tienen la suerte de apenas notar los síntomas típicos. Cada cuerpo es diferente y cada proceso distinto, por eso no te asustes si al principio no experimentas lo que debe sentir una gestante.

La semana 2 del embarazo, al igual que la primera, aunque simple a primera vista, es muy importantes. En ellas se sientan las bases de lo que será un bebé en unos meses, y de ello depende la división celular que se produce durante los primeros 7 días. Con ellas surgirán las primeras células encargadas tanto de formar el embrión como la placenta.

¿Qué debo saber acerca de la semana 2 del embarazo?

A partir de la semana 2 del embarazo se empieza a desarrollar el embrión. Este consta de una cabeza, un cuerpo y una cola rizada. Comienzan a aparecer dos pequeñas cavidades oculares y las orejas empiezan a formarse.

A su vez, también se desarrolla el denominado tubo neural, la estructura que origina el sistema nervioso central. Esta formación es muy importante porque de ella depende que el embarazo llegue a buen puerto.

El mismo ginecólogo es el que se encarga de analizar si existe algún tipo de defecto del tubo neural, teniendo en cuenta que la obesidad, la diabetes y ciertos medicamentos son factores determinantes.

Es bueno realizarse revisiones periódicas en el médico.

¿Qué son los defectos del tubo neural?

Son defectos congénitos que afectan a a la médula espinal, al cerebro y a la columna vertebral. Suelen aparecer durante el primer mes de gestación, a veces incluso antes de que la propia madre sea consciente de su estado. Las dos malformaciones más comunes son la espina bífida y la anancefalia.

Espina bífida

Este problema congénito provoca un cierre incompleto de las vértebras. Puede acarrear hidrocefalia, alteraciones del aparato locomotor, siringomielia y otros trastornos neurológicos. La principal causa de espina bífida se debe a la carencia de ácido fólico en el cuerpo de la madre durante los meses anteriores al embarazo.

Afortunadamente, puede tratarse incluso antes del parto. Gracias a técnicas poco invasivas como la laparoscopia, el bebé puede ser operado dentro del útero sin dejar secuelas dentro de la madre.

“A partir de la semana 2 del embarazo se empieza a desarrollar el embrión”

Anancefalia

La anancefalia es un defecto del tubo neural que se da cuando el extremo encefálico del embrión no puede cerrarse del todo. Esto provoca la ausencia de una parte del cerebro, el cuero cabelludo y el cráneo.

Todavía no se sabe a qué puede deberse exactamente esta malformación, pero la mayoría de los afectados no sobreviven al parto o mueren durante la niñez.

¿Cómo puedo prevenir estos problemas?

La mayoría de estos defectos congénitos pueden prevenirse modificando los hábitos de la madre. La ingesta de ácido fólico ayuda a evitar las consecuencias desastrosas de estas malformaciones. Los especialistas recomiendan empezar a consumirlo entre 3 y 6 meses antes de concebir y durante todo el proceso de gestación.

Es muy difícil cumplir con la cantidad recomendable de 400 microgramos al día, por eso suelen recomendarse en forma de multivitamínicos. De forma natural puede encontrarse en las lentejas, los espárragos, las verduras y los garbanzos, alimentos indispensables que deben ser incluidos en la dieta femenina se esté esperando un hijo o no.

Los espárragos son alimentos ricos en hierro.

El folato cumple una gran función en el desarrollo de los tejidos, además de prevenir la anemia y ayudar a crear nuevas proteínas. La carencia de esta vitamina puede producir mareos, retraso en el crecimiento, úlceras bucales, diarreas o encanecimiento del cabello.

Llevar una dieta sana y equilibrada es un hábito fundamental para cualquier persona, pero en especial para las mujeres. La regla y sus desajustes mensuales pueden acarrearnos carencias de vitaminas y minerales específicos de los que depende nuestra salud y bienestar.

Consumir alimentos con hierro, incluir en nuestras comidas el ácido fólico y llevar una vida saludable son factores que favorecerán un desarrollo normal del feto. Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro ginecólogo u obstetra, que se encargará de contestar a cualquier pregunta.

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