¿Sabes qué es el efecto Pigmalión negativo?

Pedro 2 mayo, 2017
A continuación te comentamos de qué se trata el efecto Pigmaleón y cómo puedes utilizarlo a tu favor para ayudar a tus hijos a crecer sanamente.

Tanto en la pedagogía como en la psicología, el efecto Pigmalión hace referencia a la forma nociva en la cual colocamos nuestras expectativas en los demás.

Para ser más específicos, la forma nociva de este efecto se denomina: efecto Pigmalión negativo. Mientras que, por el contrario, la forma beneficiosa se conoce como: efecto Pigmalión positivo.

En lo que respecta a la crianza y educación de los niños resulta necesario revisar tanto las expectativas que podemos en nuestros hijos como la forma en la que influimos en sus vidas. En otras palabras, nuestras expectativas pueden determinar e, incluso, limitar su desarrollo. 

El efecto Pigmalión negativo

Cuando tenemos expectativas o esperamos algo de alguien, aunque sea de manera inconsciente, buscamos elementos en su modo de actuar que nos confirmen lo que nosotros ya pensamos, obviando aquellos que no coinciden nuestra idea.

Las expectativas se pueden transmitir de manera verbal como de manera tácita. Independientemente de esto, ambos tipos de acción ejercen una influencia sobre los niños.

Todos los seres humanos se crean ideas, incluso antes de que ocurra la comunicación. Dichas ideas pueden ser prejuicios o expectativas. La naturaleza humana es así. Todo se juzga y se etiqueta para reconocer las cosas y poder establecer un patrón de acción consecuente.

Y, a pesar de que se trata de algo muy común no es del todo inocuo. Muchas veces los juicios se convierten en algo tóxico. Por esta razón, muchos padres, familiares, amigos, maestros y cuidadores se apresuran a etiquetar a los niños y, con ello, condicionan su conducta.

El efecto Pigmalión en los niños tiene consecuencias graves.

A menudo, poner expectativas en los niños les lastima a nivel emocional. Principalmente se afecta su autoestima y esto, a su vez, puede crear otros malestares y problemas a corto, mediano y largo plazo.

”Es malo y desobediente, seguro que va a ser un mal estudiante…”, ”Es demasiado inquieto, no logrará llegar lejos”, ”No es inteligente, está demasiado callado y no socializa”, ”Es tímido y encima no sabe hacer nada”.

Estas frases no solo actúan como sentencias sino también como castigos. ¿Cómo? Al provocar que los niños, de una forma u otra, terminen actuando en función de nuestros prejuicios y expectativas.

¿Cómo afecta el efecto Pigmalión negativo a los niños?

En la relación con los niños o adolescentes hay que tener mucho cuidado y prestar atención a la manera en la que transmitimos y expresamos nuestras ideas, sobre todo las que tienen que ver con su forma de ser, pensar o actuar.

Nuestras expectativas pueden perjudicar gravemente su desarrollo, dañar su autoconcepto, minar autoestima y autoconfianza.

No debemos olvidar que el autoconcepto y la autoestima se desarrollan, en  gran parte, en base a las expectativas que tienen las demás personas en nosotros.

El niño desarrollará su autoconcepto de acuerdo a las valoraciones que reciba de sus padres, familiares, compañeros, etcétera. Y si, desde pequeños, les decimos o les damos a entender que no serán capaces de hacer algo, en un futuro, seguramente ni siquiera lo intentarán.

No porque les falten habilidades, sino porque su entorno les ha hecho adoptar la idea de que no son suficiente para ello o que, hagan lo que hagan, fracasarán.

El efecto Pigmalión negativo en el ámbito escolar

Si un profesor cree que un alumno tiene un potencial limitado, seguramente esta creencia influirá en el rendimiento del niño. Además va a reforzar la creencia de que no tiene la suficiente capacidad, aunque esta no sea la realidad.

Su rendimiento bajo no depende de que verdaderamente no tenga la capacidad para realizar esas tareas. Y es que ni siquiera se le ha dado la oportunidad de desarrollarlas. 

Cómo utilizar el efecto Pigmalión para favorecer a los niños.

Si, por el contrario, el profesor cree que el estudiante tiene una gran capacidad y habilidades, seguramente le propondrá ejercicios que desarrollen su potencial. Esta es la forma de utilizar una expectativa para favorecer a otro.

Por esta razón es muy importante que los educadores transmitan expectativas positivas y realistas. Así favorecerá su autoconfianza y seguridad en sí mismo, aumentando su rendimiento.

¿Cómo usar el efecto Pigmalión para ayudar a los niños?

En lugar de pensar que el niño no tiene capacidad o habilidad suficiente (o ninguna), ayúdale a lograr todo lo que se proponga. Enséñalo y bríndale las herramientas necesarias para pueda llegar tan lejos como lo desee.

Así potenciarás su autoconfianza y mejorará su rendimiento y autoestima. Esto no quiere decir que le mintamos, sino que le motivemos. Recuerda que cualquier avance que haga se lo debemos valorar y alentar.

No olvides que somos nosotros quienes tenemos que creer en él para que él crea en sí mismo. No ponerle metas demasiado inalcanzables o ser ilusos, sino de llevar al máximo el potencial que ya posee.

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