¿Cómo saber si mi hijo es hiperactivo?

Gladys · 17 noviembre, 2015
Los niños pueden ser muy alegres, proactivos, enérgicos e impulsivos pero debemos observar cuán intenso es su nivel de actividad para así identificar si se trata de una posible hiperactividad.

Como madres podemos preguntarnos cómo saber si mi hijo es hiperactivo o si solo se trata de una etapa de inquietud y exceso de travesuras. El caso es que la hiperactividad revela cosas que no solo una actitud intranquila puede mostrar, pero antes de tratar de averiguarlo debemos conocer qué es la hiperactividad.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos: “El trastorno por déficit de atención o hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual. Se trata de un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”.

Este síndrome es totalmente tratable y corregible una vez que es diagnosticado, aunque si se trata de una simple inquietud, como padres debemos hacer todo lo posible para corregir las conductas negativas, premiar el buen comportamiento y dejar que el niño se desarrolle naturalmente en el entorno.

La hiperactividad aumenta cuando el pequeño está en presencia de personas con las que no se establecen relaciones frecuentes. Por otro lado, puede disminuir considerablemente la actividad cuando están completamente solos.

¿Es mi hijo hiperactivo?

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Si sospechas que tu hijo es hiperactivo, difícil de educar y le cuesta autocontrolarse, es importante que revises cada una de las características que identifican este leve trastorno conductual para ejecutar los tratamientos pertinentes:

  • Actividad motora excesiva o inapropiada.
  • Problemas para la concentración.
  • Actitudes o conductas destructivas.
  • Poca disposición para realizar con atención una tarea.
  • Deseos de moverse compulsivamente (no poder quedarse quieto o sentado en un solo lugar).
  • Incapacidad para culminar tareas.
  • Dificultad para atender algo individualmente (desean abarcar más de lo que pueden sus capacidades cognitivas y físicas).
  • Poca disposición a la hora de ser discretos: dicen siempre lo que piensan, hablan de más.
  • No pueden parar o dejar de hacer las cosas que les gustan aunque demos advertencias (ejemplo: saltar).
  • Ignoran los deberes y obligaciones.
  • Casi siempre pasan por la precipitación cognitiva, no piensan las cosas antes de actuar.

Recomendaciones para tratar la hiperactividad

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Después de identificar si es hiperactividad lo que tiene nuestro pequeño, existen diferentes formas para tratarla y algunas de ellas se dirigen a los métodos conductuales, a la combinación de terapias y tratamientos médicos. Algunos de estos tratamientos son:

  • Las técnicas o métodos conductuales consiguen la modificación del comportamiento mediante una educación reforzada. Una de las recomendaciones para tratar la hiperactividad es conocer el comportamiento del pequeño dentro del aula para brindarle un desarrollo adecuado a sus necesidades.
  • Existen instituciones en las que la cantidad de alumnos disminuye considerablemente, de esta forma, logran brindar una atención más individual al niño, una relación con el entorno menos agresivo y la facilidad de identificar cualquier problema que el niño pueda presentar.
  • Otras de las recomendaciones van enfocadas al hogar, ya que puede ser el lugar en donde el niño pase el mayor tiempo; estas técnicas requieren paciencia e integración por parte de los padres.
  • Los colores del cuarto deben ser claros, el área de juegos debe ser limpia, ordenada y nada puede estar sobrecargado.
  • Los niños con hiperactividad suelen copiar lo que hacen las personas que los entornan, es por ello que mamá y papá pueden utilizar esta experiencia de forma positiva al hacer las tareas del hogar, mientras se van repitiendo las instrucciones en voz alta de forma clara y breve.
  • Otro de los métodos cognitivos conductuales tienen como objetivo el manejo de su propia conducta o auto-control. Pero para conseguir esto el niño debe aprender a observar y corregir sus propios comportamientos.
  • Las terapias o el psicólogo podrían solucionar en pocas sesiones los problemas para así conseguir su auto-control. De ser un poco más grave el proceso podría remitirse a psiquiatría, el médico podría recomendar algún tratamiento farmacológico para la ansiedad.

Una vez seguidas todas estas recomendaciones, es tu responsabilidad premiar los cambios que haga durante estos métodos conductuales. Acordar premios cuando se amerite como caramelos o el juego que desea, lo motivará a hacer los cambios que los padres pretenden que se lleven a cabo.