Cuándo acudir a un psicólogo infantil

30 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Aunque acudir a un psicólogo infantil puede generar cierto reparo, en ocasiones es muy necesario. Si hay alguna situación, emoción o conducta que está afectando la vida y la felicidad de tu hijo, busca ayuda.

La paternidad no viene con manual de instrucciones. Aunque tratemos de hacerlo lo mejor posible, puede que, en ocasiones, nos sintamos sobrepasados y necesitemos pedir ayuda. Acudir a un psicólogo infantil puede generar dudas y miedos, pero es la decisión acertada en muchas ocasiones.

¿Qué es lo normal?

Casi todos los padres, en algún momento, se preguntan si el comportamiento de su hijo será normal y pasajero o deberían preocuparse. Antes de desesperarnos, es importante conocer que, en su proceso evolutivo, los niños atraviesan distintas etapas con unos comportamientos característicos que los ayudan a desarrollarse como personas.

Por ejemplo, alrededor de los dos años, se presenta una etapa de negativismo y rabietas que es perfectamente normal. Igualmente, es común que hasta los siete años a los niños les cueste mantener la concentración o regular su comportamiento si están emocionados.

Es decir, ciertas conductas o miedos pueden ser totalmente adecuados en una edad determinada y dejar de serlo a medida que el niño crece. Por otro lado, la personalidad del pequeño también juega un papel determinante, de modo que un niño introvertido disfrutará más la soledad, mientras que otro más inquieto requerirá de más estímulos exteriores.Niño en el psicólogo infantil.

Antes de catalogar un comportamiento como problemático, debemos dilucidar si forma parte de la etapa de desarrollo que está atravesando nuestro pequeño o si es parte de su personalidad.

También es posible que, en ocasiones, el centro de atención de la intervención no deba ser el infante sino sus padres. Puede que seamos demasiado exigentes o sobreprotectores con nuestro hijo, que no tengamos una visión realista de la infancia. Si esto ocurre, una intervención psicológica dedicada a orientar a los padres puede solucionar la situación.

¿Cuándo acudir a un psicólogo infantil?

Por desgracia, aún existe cierto tabú respecto a la decisión de acudir a un psicólogo infantil. Algunos padres pueden pensar que realmente no es necesario o pueden verlo como una muestra de debilidad.

Buscar ayuda profesional no significa, en absoluto, que seas un mal padre o que hayas hecho algo de forma incorrecta. Al contrario, solo pone de manifiesto que deseas proporcionarle la mejor educación y la mejor infancia a tus hijos.

Ahora bien, hay algunas situaciones que, efectivamente, puede que se vayan poniendo en su lugar con el paso del tiempo. Cuando ocurre algún cambio en la vida del pequeño, como un divorcio o un cambio de escuela, quizá solo sea necesario un tiempo de ajuste a la nueva situación. Sin embargo, es muy conveniente estar alerta por si esa adaptación no se produjera.

Del mismo modo, si lo creemos necesario, puede ser adecuado acudir a un psicólogo infantil para que ayude al niño a transitar esa etapa. A veces, es mejor prevenir que curar, y contar con ese acompañamiento puede evitar que las circunstancias le afecten de un modo negativo o que se sienta sobrepasado.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que existen situaciones en las que es mejor actuar lo antes posible. De lo contrario, los síntomas pueden empeorar o cronificarse y, además, el niño se estará perdiendo parte de su infancia durante todo el tiempo que no le pongamos solución.Niña hablando con su psicóloga infantil.

Claves a tener en cuenta

Los principales parámetros a los que debemos atender para decidir si acudir a un psicólogo infantil son los siguientes:

  • Conductas que se salen de la normalidad. Bien sea porque nuestro niño presenta conductas muy diferentes al resto de pequeños de su edad o porque su comportamiento cambia radicalmente de un día para otro. Por ello, es importante conocer tanto las etapas evolutivas como la personalidad de nuestro hijo.
  • Tiempo. Si una conducta o un estado de ánimo anormales persisten durante varios meses, debemos comenzar a plantearnos acudir a un profesional. Puede significar que el niño no está siendo capaz de afrontar la situación por sí mismo y necesita ayuda.
  • Influencia en la vida diaria. Si una conducta, miedo o estado emocional afectan de forma significativa la vida diaria y el bienestar del pequeño, busquemos ayuda. A pesar de que no haya transcurrido demasiado tiempo, si la afectación que se está produciendo es grande, no hemos de esperar.
  • Síntomas físicos sin explicación médica. Si el niño comienza a presentar frecuentes dolores de cabeza, de estómago o problemas de la piel sin justificación médica, podemos encontrarnos ante somatizaciones de algún problema emocional.
  • de Piaget, T. D. D. C. (2007). Desarrollo Cognitivo: Las Teorías de Piaget y de Vygotsky.
  • Masuello, A. S. (1933). Introversión Extroversión. Jung, 86.