El reflejo del paracaídas: respuesta en el desarrollo del bebé

Mervis Romero · 4 enero, 2018
No cabe duda de que la mayoría de las madres vigila paso a paso el desarrollo de sus pequeños. Conocer los reflejos que lo convertirán en un bebé sano será parte de esa maravillosa experiencia de ser madre.

Los reflejos en los bebés se producen como una respuesta motora ante la presencia de ciertos estímulos. Son la característica principal de un sistema nervioso en desarrollo.

Estas respuestas propias del bebé suelen aparecer durante los primeros meses de vida y se van cuando el cerebro está formado o maduro. Los reflejos más comunes son el de succión, el de marcha o moro y otro no tan conocido pero igual de importante: el reflejo del paracaídas.

¿En qué consiste el reflejo del paracaídas?

Es una repuesta de protección que aparece hacia los 5 meses de edad del pequeño. Este reflejo es observable cuando se toma al bebé por las axilas en posición recta y se gira rápidamente, como si se lanzara sobre una superficie.

La respuesta motora consistirá en extender los brazos para impedir la caída. Este reflejo se mantiene durante toda la vida.

¿Por qué se produce el reflejo del paracaídas en los bebés?

El reflejo del paracaídas se encuentra dentro de los reflejos arcaicos o primitivos. Estos son operados por el sistema nervioso central y favorecen la supervivencia durante el primer año de vida.

Los reflejos arcaicos se inician durante la concepción y se desarrollan en movimientos propios de cada edad. Por lo tanto, estos reflejos se producen por la acción de estímulos provenientes del mundo exterior. Es decir, corresponden a movimientos involuntarios que desaparecen con el tiempo.

Examinar la presencia del reflejo del paracaídas cuando sea pertinente permite detectar anomalías motoras.

¿Cómo determinar si un bebé desarrolla el reflejo de paracaídas?

La mejor forma de examinar la evolución de los reflejos de tu bebé es mediante la consulta del pediatra mes a mes. No obstante, puedes comprobar si tu pequeño desarrolla el reflejo de paracaídas al observar que manifiesta estas reacciones:

  • Desciende al niño de forma vertical hacia un área donde pueda reposar los pies y el cuerpo sobre ella. Con este ejercicio observarás una postura inmediata de extensión, alejamiento y leve giro externo de las piernas. Es fácilmente identificable hacia el quinto mes de edad.
  • Reflejo de paracaídas lateral. Sitúa al pequeño sentado de manera que las extremidades le queden colgando. Estando bien seguro, empújalo suavemente hacia un lado y observa como el brazo de este lado se alarga rápidamente para lograr tocar la superficie y evitar la caída. Es un reflejo detectable hacia el sexto mes de edad.
  • La reacción frontal se observa cuando se empuja al niño hacia el frente y este extiende los brazos rápidamente para protegerse de un daño. Este nivel de reflejo del paracaídas suele observarse entre el séptimo y octavo mes.
  • Otra respuesta de protección del niño se da cuando es empujado hacia atrás y el bebé hace una inclinación de estiramiento hacia la parte posterior de los hombros con brazos y muñecas extendidas.

Comprobar regularmente la presencia de estos reflejos en el niño te dará una idea sobre la evolución del sistema nervioso y motor del pequeño.

“La mejor forma de examinar la evolución de los reflejos de tu bebé, es mediante la consulta del pediatra mes a mes”

Ausencia o falta de los reflejos en bebes

La ausencia de los múltiples reflejos que posee un bebé se puede dar como consecuencia de una lesión neurológica o una debilidad en el sistema motor. Estas patologías se presentan con las siguientes características:

  • Niños que permanecen tumbados y les es imposible mantenerse sentados de forma erguida.
  • Tono muscular reducido que se evidencia en la falta de coordinación. Esto lo lleva a chocar, caerse e irse hacia los lados.
  • Dificultad para concentrarse o fijar la visión. Por ejemplo, cuando ve la televisión. Una complicación de esta condición provoca trastornos de aprendizaje en la edad escolar.
  • Imposibilidad de control de esfínteres.
  • Incapacidad para desarrollar la motricidad fina, trabajar con las manos e incluso para comer.
  • Bebés con actitudes nerviosas, asustadizas o muy dependientes.
La visita al pediatra nos garantizará que el bebé cumpla con las expectativas de desarrollo acordes a su edad.

Una detección a tiempo de estas condiciones puede sugerir la inclusión de terapias que fomenten el desarrollo de estos reflejos, o bien las habilidades propias de la edad.

Una excelente alternativa puede ser la implementación de juegos y movimientos que simulen las respuestas involuntarias por parte del organismo de forma automática.

En resumen, la presencia de reflejos en un bebé garantiza un correcto desarrollo nervioso y motor. Estar atentos a que aparezcan y desaparezcan cuando deberían contribuirá en gran manera a la salud del pequeño.