Cómo se valoran los reflejos primarios en los bebés

Los reflejos primarios están presentes desde el nacimiento y son necesarios para la adaptación a la vida afuera del útero materno. ¿Los conoces?
Cómo se valoran los reflejos primarios en los bebés
Leidy Mora Molina

Escrito y verificado por la enfermera Leidy Mora Molina el 10 agosto, 2021.

Última actualización: 10 agosto, 2021

Los reflejos son movimientos involuntarios del cuerpo que se producen ante un estímulo. Los bebés nacen con algunos reflejos primarios, los cuales son esenciales para sobrevivir afuera del cuerpo de su madre.

A través de ellos, es posible evaluar el desarrollo neurológico y psicomotor del bebé. Esto los convierte en una valiosa fuente de información para los pediatras.

¿Quieres conocer más acerca de ellos? A continuación, te lo contaremos todo.

¿Qué son los reflejos primarios en los bebés?

Llamamos reflejos primarios, primitivos o arcaicos a una serie de movimientos automáticos que ocurren ante un estimulo externo. Aunque los veamos desde el nacimiento, en realidad algunos ya están presentes en la vida intrauterina.

La función de estos reflejos es permitirle al recién nacido a sobrevivir en el mundo exterior. No son actos conscientes, sino respuestas automáticas dirigidas por la parte “instintiva” del sistema nervioso: el tronco encefálico.

A partir de ellos, las neuronas se organizan creando redes más complejas que dan lugar a nuevas habilidades sensoriales y motrices. Por esta razón, al cabo de un tiempo las respuestas automáticas dejan de ser necesarias y estos reflejos comienzan a extinguirse.

Valoración de los reflejos primarios

Los reflejos primarios nos permiten evaluar el desarrollo de las distintas estructuras neurológicas del bebé. Por este motivo, se los valora desde el nacimiento y a lo largo de los controles de salud del primer año.

Cuando hay afectaciones neurológicas, los reflejos primitivos pueden alterarse de distintas maneras: estar ausentes, ser más débiles o más vivos de lo normal o persistir a lo largo del tiempo.

Existen más de 70 reflejos primitivos, pero describiremos aquellos más conocidos.

Reflejo de Babinski

Este reflejo se estimula al ejercer una presión sobre el lateral planta del pie del bebé, desde el talón hacia los dedos. El bebé reacciona con la elevación del primer dedo, la separación del resto de los dedos y la rotación del pie hacia adentro.

Suele estar presente hasta los 12 meses, pero puede extenderse y desaparecer paulatinamente hacia los dos años.

Reflejo de búsqueda y succión

Bebé recién nacido con dermatitis.

Ambos se consideran reflejos de alimentación, ya que su finalidad es asegurar la nutrición del recién nacido.

Se estimula al acariciar la cara al bebé, cerca de la comisura del labio. Como respuesta, el pequeño gira la cara hacia el lado estimulado y abre la boca (reflejo de búsqueda). Cuando lo que toca la piel del bebé permanece al alcance, el bebé toma el objeto entre sus labios y empieza a succionarlo (reflejo de succión).

Estos reflejos están presentes al nacer en los niños de término y desaparecen entre el segundo y el cuarto mes de vida.

Reflejo de ojos de muñeca

Con este reflejo se valoran los movimientos oculares del bebé, que son escasos durante el primes mes de vida. Para evaluarlo es necesario recostar al bebé sobre su espalda y girar levemente su cabeza hacia un lado. El pequeño deja los ojos fijos durante unos segundos, para luego incorporarse al giro.

Suele observarse hasta la sexta semana de vida y más tarde se reemplaza por el reflejo de fijación ocular.

Reflejo de marcha automática

Para estimular el reflejo de marcha automática, se toma al bebé por debajo de las axilas y se lo coloca en posición vertical. Es necesario que sus pies apoyen sobre la superficie. Al tomar contacto con la mesa, el bebé responde con pequeños pasos en forma rítmica.

Este breve reflejo solo dura un mes. Si persiste más allá de los 3 meses, es necesario consultar con el especialista.

Reflejo de tónico-cervical asimétrico

También se lo conoce como reflejo del esgrimista, debido a la postura que el niño adopta cuando se lo evalúa.

Para valorarlo es necesario colocar al bebé boca arriba y girar suavemente su cabeza hacia un lado. El bebé responde con la extensión del brazo del mismo lado y deja su mano semi abierta. El brazo del lado contrario se flexiona y la mano permanece cerrada.

Reflejo de moro

Este es el reflejo de sobresalto, ya que cuando ocurre da la impresión de que el niño se ha asustado.

Para evaluarlo es necesario acostar al bebé boca arriba y luego elevar el tronco y la cabeza levemente, sin separarlo del todo de la camilla. Luego se deja caer bruscamente al niño, siempre asegurando que no se golpee. Al sentir el vértigo de la caída, el bebé responde abriendo los brazos de forma simétrica y sacudiéndolos. 

Esto mismo ocurre ante sonidos repentinos u otras vibraciones intensas. Comienza a extinguirse a partir de los 3 meses.

Reflejo de Galant

Este reflejo está presente desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida. Para observarlo, se coloca al pequeño tumbado boca abajo y se estimula suavemente un lado de la espalda. El bebé responde con un leve giro del cuerpo hacia el lado estimulado y lo acompaña con un movimiento de la cabeza y la cadera.

Reflejo de presión palmar

¿Has notado que tu recién nacido te toma de los dedos? Bueno, esto ocurre a causa de este reflejo primario. Para estimularlo, basta con acercar un objeto a la palma de su mano para que este flexione sus dedos y lo agarre con fuerza.

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Reflejo acústico facial

El reflejo acústico facial sirve para evaluar de manera indirecta la vía auditiva. Se valora dando una palmada cerca del oído del bebé, el cual reacciona con un parpadeo ante el ruido. Aparece a las dos semanas de nacido y se mantiene durante la vida.

Reflejo de paracaídas

Este reflejo aparece más tarde que los anteriores, cerca del sexto mes, pero perdura toda la vida. Se trata de un reflejo postural y se evalúa para detectar asimetrías entre los miembros de un lado y del otro del cuerpo.

Para valorarlo, es necesario agarrar al bebé por los lados y colocarlo mirando hacia abajo. Luego, se debe inclinar al niño hacia adelante. El bebé reacciona abriendo los brazos y las manos, como intentando parar la caída.

Reflejos primarios: Lo que debes tomar en cuenta

La interacción diaria, el cambio de posiciones corporales y algunos juegos pueden ayudar al bebé a mejorar su coordinación motora y a fortalecer sus músculos. Así mismo, integrar estos reflejos primarios con aquellos movimientos controlados y finos.

Si tienes dudas de las reacciones que manifiesta tu bebé ante los diferentes estímulos, es recomendable que lo evalúes con el pediatra o con el fisioterapeuta pediátrico. De esta manera, es posible corroborar o descartar la sospecha de enfermedad y planificar las estrategias necesarias para una intervención oportuna.

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