Qué hacer si tu hijo roba

Si tu hijo roba, primero intenta mantener la calma. Lo más importante es promover el diálogo y la empatía para comprender porqué lo hace. Te contamos cómo hacerlo.
Qué hacer si tu hijo roba
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 11 diciembre, 2021

Hace un tiempo, Sara se llevó un disgusto importante cuando llegó el resumen de su tarjeta de crédito e identificó unos gastos para juegos virtuales que ella no había hecho.

Por otro lado, Juan también se inquietó cuando por tercera vez consecutiva, descubrió que en su billetera no se encontraba el dinero que había dejado.

¿Qué tienen en común estas dos situaciones? Que quienes hicieron uso de ese dinero sin permiso fueron sus hijos. Ahora bien, ¿qué deben hacer los padres al descubrir que su hijo les roba? Sigue leyendo y entérate de esto y de mucho más.

¿Por qué roba tu hijo?

El robo es una conducta que no puede justificarse bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, es preciso analizar todo el contexto para poder determinar la gravedad de la situación.

Por lo tanto, algunas de las cuestiones que hay que plantearse respecto a la situación de robo son las siguientes:

  • La frecuencia del robo. No es lo mismo un hecho aislado, que una conducta recurrente.
  • La edad del que comete el acto. Entre los 3 y los 5 años, los pequeños empiezan a hacerse las primeras ideas sobre lo que está permitido y lo que no, lo que está bien y lo que está mal. Por este motivo, aún no son capaces de conceptualizar estas situaciones ni mucho menos, significarlas como un robo.
  • ¿Con quién lo hace? Cuando los robos ocurren en compañía de alguien más, la situación es bastante peor.
  • El tipo de objeto robado. Esto nos orienta para descubrir el “por qué” y el “para qué” de la acción.

A continuación, te compartiremos algunas de las razones que con mayor más frecuencia se relacionan al acto de robar en la infancia y en la adolescencia:

  • Dificultades para controlar los impulsos: quieren algo y lo quieren ahora.
  • Necesidad de llamar la atención.
  • Imitación del mal ejemplo o del mal comportamiento que observan en su hogar.
  • Exteriorización de un trastorno de mayor complejidad, como el disocial, el oposicionista o el desafiante.
Niña robando a un señor porque sufre trastorno de la conducta disocial.

Cómo actuar si te das cuenta de que tu hijo roba

Nadie dice que tomar riendas sobre este asunto sea cosa sencilla. No obstante, tu intervención es importante, tanto para limitar la conducta como para educar a tu hijo.

Te compartimos algunas recomendaciones para abordar el tema en casa.

Enmarca el hecho en el contexto apropiado

En primer lugar, es importante que tengas en cuenta la edad de tu hijo al momento de juzgar la situación.

Recién entre los 3 y los 5 años los pequeños son capaces de comprender que no está bien tomar las pertenencias de los demás. Por ende, si tu hijo es adolescente y te roba, el motivo de la acción no es el desconocimiento.

Refuerza los conceptos de derechos y obligaciones

Es necesario que destaques los derechos que cada persona tiene sobre sus pertenencias y la importancia de que estos sean respetados.

Por eso, hay que ser claros respecto al comportamiento de robar, sin minimizarlo ni justificarlo. Tus hijos deben comprender que se trata de una acción inapropiada y que no pueden repetirlo.

Enseña sin estigmatizar

No uses palabras agresivas ni etiquetas, pues esto puede crear un estigma, en lugar de un aprendizaje. Así mismo, evita los comentarios futuristas o las exageraciones del tipo “serás un delincuente” o “no tienes remedio”.

Pídele a tu hijo que te devuelva lo que ha tomado sin permiso

Es importante que el niño o el adolescente no se quede con aquello que haya sustraído. Caso contrario, lo volverá a repetir porque entenderá que no hay consecuencias negativas para sus actos. Además, aprenderá que este método le permite obtener lo que desea.

Finalmente, el hecho de devolverle las pertenencias a la otra persona y disculparse con ella, le permite al menor tomar conciencia y hacerse responsable de sus acciones.

Conversa con tu hijo acerca de lo ocurrido

El diálogo y la empatía tienen que ser el principal motor para tratar el tema.

Más allá del hecho puntual, es importante que te preguntes (y le preguntes a tu hijo) cuál es la razón del robo. En ocasiones, este acto se convierte en una señal de que algo pasa o de que tu hijo tiene una necesidad que no sabe satisfacer de otra manera.

Educa en valores desde la infancia

Es necesario que, como padres, reforcemos aquellos valores y aspectos positivos desde que nuestros hijos son pequeños. Así mismo, debemos hablar en casa sobre las consecuencias de los comportamientos respetuosos y de los inapropiados. Idealmente, antes de que estos ocurran.

También es muy importante apoyar a nuestros niños y adolescentes en la gestión de las emociones. Es posible que, a partir de entender lo incorrecto de su comportamiento se sientan culpables, tengan miedo de haber lastimado a alguien o de quedarse solos.

El objetivo no es generarles un daño emocional, sino educarlos para ser buenas personas. Entonces, la clave está en orientarlos a hacerse responsables de la acción y alentarlos a que no lo repitan, pero sin afectarlos en demasía.

Qué hacer si roba en casa

Como planteamos al principio, algunas veces los niños roban los juguetes de otros y otras veces, roban en casa. Cuando esto ocurre, tenemos que pensar en alguna forma de reparación de la acción.

Por ejemplo, si son grandes y han usado la tarjeta de crédito, entonces puedes optar por darles menos dinero para sus salidas y que de esta forma, puedan devolver en plazos lo que han tomado sin permiso.

También podemos dar un paso más allá y ayudarlos a mejorar (y a no repetir) esa conducta desagradable. Si seguimos con el ejemplo anterior, pero no hemos comenzado con una mesada fija, podemos asignarles una cantidad de dinero una para que no vuelvan a repetir esa conducta. Una vez que se les acabe, no debemos darle más, pues esto contribuye al aprendizaje de la planificación y de la administración.

Otro aspecto que es necesario enseñarles a nuestros menores es que todas las personas podemos cometer equivocaciones de vez en cuanto, pero debemos saber disculparnos y no repetirlas.

Por último, siempre es bueno hacer reflexionar a nuestros hijos e implicarlos en el cambio. Por ejemplo, decirles “ahora que sabes que lo que hiciste no está bien, ¿qué harás la próxima vez que desees ese juego?”.

Madre e hija hablando sobre las habilidades de resolución de problemas que hay que adquirir durante la infancia.

Evitemos las contradicciones

Es muy importante tener en cuenta que las personas adultas somos los referentes de los niños y de los adolescentes, pues ellos observan nuestro comportamiento todo el tiempo. Y, por su puesto, nuestras acciones no están exentas de contradicciones.

En este sentido, es importante no celebrar este tipo de conductas como picardías en ningún contexto. Así mismo, debemos procurar no hacerlas nosotros tampoco.

Por último, es un buen momento para preguntarnos, como padres, qué tipo de crianza le damos a nuestros hijos y de qué manera podemos aprovechar esta oportunidad como un aprendizaje para todas las partes implicadas. Es decir, debemos reflexionar acerca de como acompañar mejor el crecimiento de los niños: ¿qué aspectos o actitudes hay que reforzar?, ¿qué debemos enseñar a partir de esta situación?

Estas y otras preguntas pueden servirnos como guías de orientación para trabajar la tolerancia a la frustración, los límites y la gestión de las emociones, entre otras cuestiones.

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