¿Qué hacer si expulsan a mi hijo del colegio?

En el caso de que expulsen a un hijo del colegio, los padres deben, en primer lugar, identificar las razones por las que se ha llegado a esa decisión. Evidentemente, existe un problema; reconocerlo es la clave para combatirlo.
¿Qué hacer si expulsan a mi hijo del colegio?
María Alejandra Castro Arbeláez

Revisado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez.

Última actualización: 12 octubre, 2022

La expulsión de un chico del colegio es una medida drástica y puede obedecer a graves razones. Frente a tal circunstancia, muchos padres se preguntan: “¿Qué hacer si expulsan a mi hijo del colegio?”.

Lo primero es investigar la causa de la sanción; luego, hay que valorar lo que ha sucedido y las medidas que pueden imponerse. Aunque se resistan a la noticia y deseen reprender al niño, los padres tienen que encontrar la forma de ayudarlo.

El hecho de conversar con el director, los profesores e incluso con algunos compañeros permitirá conocer la dimensión de la medida de expulsión. Además, proporcionará argumentos suficientes para buscar otro instituto o solicitar la asistencia de especialistas.

Tenemos que recordar que, aunque a los padres les resulte dolorosa la expulsión de su hijo, para el chico también es difícil ver vulnerado su derecho a la educación. En algunos casos, el comportamiento del alumno responde a enfermedades o trastornos aún no diagnosticados; por ello hay que indagar antes de actuar y pedir la intervención de un especialista si hace falta.



Si expulsan a mi hijo del colegio, ¿por qué puede ser?

No hay que dejarse llevar por la rabia; los padres deben identificar las razones por las cuales habrán expulsado a su hijo del colegio. Evidentemente existe un problema, y reconocerlo es la clave para combatirlo. Especialmente si el chico comete un hecho delictivo, va en contra de las normas escolares o sociales, o presenta adicciones y conductas agresivas.

Una vez que se haya determinado si es la primera vez que sucede, o si es reiterativo y excede el límite de sanciones, podrán tomarse las medidas acertadas. Si no hay antecedentes, se puede negociar la reducción del tiempo de expulsión; es posible solicitar que sea levantado el castigo cuando la decisión sea arbitraria o carezca de argumentos sólidos.

Acá es importante distinguir entre una expulsión de hasta por tres días, y una “suspensión del derecho de asistencia desde los cuatro días hasta que se alcance el mes” por causas graves.

De cualquiera manera se aplicará el principio de proporcionalidad; en efecto, como lo explica el profesor de secundaria de la Junta de Andalucía José María de la Torre López, «las medidas correctoras [incluyendo, por tanto, la expulsión] deberán ser proporcionadas a las faltas cometidas».

Ahora bien, la disposición del alumno y de los padres para corregir el inconveniente es fundamental en el proceso. La institución podría eliminar del expediente la suspensión o la expulsión si fuera el caso, si existe determinación a cumplir las normas de convivencia escolar y se toman los correctivos necesarios. En ese caso, los padres deben reportar el avance en el tratamiento.

Si expulsan a mi hijo del colegio, la falta de respeto a un superior u otra indisciplina pueden ser la razón.

No es la primera vez que expulsan a mi hijo del colegio

Aunque el chico haya sido expulsado de uno o varios colegios, los padres no deben rendirse. Hay que conocer el porqué, ofrecer apoyo y mantener a los hijos ocupados en actividades extraescolares.

La apelación solo tiene oportunidades de prosperar cuando existe certeza de un acto de injusticia; en estos supuestos, lo ideal es cambiar de colegio y buscar asesoría especializada.

También es importante evaluar o descartar problemas de salud o psicológicos. Existen tutores, consejeros, psicólogos, programas de rehabilitación y otros servicios gratuitos disponibles para colaborar, según las preferencias y necesidades de cada caso.

En la actualidad, hay colegios y programas de formación alternativos —algunos requieren un pago—, que pueden contribuir a la reinserción de alumnos difíciles en programas de escolarización.

“Si expulsan a mi hijo del colegio, debe haber motivos; como padre debo tener predisposición para corregir el inconveniente”

De vuelta al sistema

Ya sea temporal o definitiva, una expulsión de la escuela no tiene que representar el aislamiento social. Siempre habrá otras escuelas entre las que se podrá elegir. Pero si el adolescente vuelve al sistema, debe atender a los estatutos y protocolos de la nueva institución elegida y cumplirlos.

Es necesario dejar clara la responsabilidad del niño en el proceso educativo y las consecuencias que acarrea incumplir el reglamento. El acompañamiento de los padres y la comunicación con los profesores son dos herramientas para ello imprescindibles.

Si se ha buscado ayuda externa, tanto los padres como el menor deben seguir las instrucciones y el correcto desarrollo de los planes o programas a los que se recurrió para el auxilio. En el caso de que la exclusión del sistema sea indebida, se deberá recurrir ante los organismos pertinentes según lo que dicte la ley.

Como padre, debo acompañar al niño en el proceso educativo.


Los padres pueden buscar un abogado para la audiencia a partir de la notificación. Funcionarios y profesores de la escuela involucrados en el incidente, el alumno y los representantes necesitan estar presentes en el cuestionamiento.

Para asistir a la audiencia, como padres se debe tener a mano los documentos que la escuela presentará, la lista de testigos y sus declaraciones. Más, los registros de la escuela sobre lo sucedido, el contexto y los antecedentes disciplinarios si los hubiera.

Sería valioso conversar con los testigos antes de la audiencia. Como también, contar con un adulto que conozca al menor y pueda dar testimonio positivo de él. Por otro lado, todo este proceso es agobiante y genera estrés, por ello es recomendable que los padres consigan apoyo familiar.

Que ante todo prevalezcan el derecho y la protección

Toca analizar lo sucedido desde varias perspectivas para lograr el mejor y más claro de los escenarios, siempre en función de que se haga justicia y no pesen más los prejuicios y las valoraciones a priori.

Causas graves como el consumo de drogas y bebidas alcohólicas dentro de la escuela, no respetar la disciplina escolar y enfrentarse e, incluso llegar a la agresión física a profesoras, profesores y miembros del personal de la escuela, constituyen causal de expulsión.

Sin embargo, a veces las autoridades escolares toman la decisión unilateral de expulsar a las jóvenes y los jóvenes que cometen infracciones como una mera forma de castigo, oponiéndose al consagrado derecho a la educación.

La Junta Directiva Escolar tendrá la última palabra sobre si expulsan o no al estudiante. Incluso cuando la expulsión es definitiva, todavía puede evaluarse su inclusión en el colegio nocturno o en un programa de formación alternativa. Lo importante es no permitir el retraso o el cese de los estudios; estas decisiones afectarán directamente el futuro del niño.


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