Cómo manejar los problemas de conducta al comienzo del nuevo curso

Eva Maria Rodriguez · 21 octubre, 2016

El comienzo del curso escolar implica un tiempo más estructurado, menos tiempo libre y, por lo general, deberes y tareas escolares. A medida que los niños se van adaptando a los cambios es fácil que surjan algunos problemas de comportamiento. Si surgen problemas de conducta a principio de curso es importante atajarlos cuanto antes.

Hay niños que se adaptan muy bien a la rutina diaria, pero para otros pueden pasar varias semanas desde el comienzo de curso. El verdadero problema no está tanto en la rutina en sí como en los cambios. Durante el curso los niños pasan muchas horas sentados y ocupados en cosas que no deciden ellos.

Estrategias para gestionar los problemas de conducta al comienzo de curso

Más allá del problema que pueda suponer la falta de tiempo libre y de ejercicio físico, lo cierto es que las cosas son como son y, mientras no cambien, es necesario favorecer la adaptación de los niños al sistema para que aprovechen su paso por él. Evitar los problemas de comportamiento es fundamental para que esto sea así.

Las siguientes estrategias servirán para hacer frente a esos problemas de comportamiento a comienzo de curso. Son válidas después de cualquier periodo vacacional. También pueden aplicarse unas semanas después del comienzo de curso si se observa un comportamiento indadecuado en los niños.

Niño con mal comportamiento

Revisar las reglas

El comienzo de curso es el mejor momento para evaluar sus reglas. Algunas reglas se habrán seguido aplicando durante las vacaciones, pero habrá algunas que no porque no habrán sido necesarias, como las que tengan que ver con la hora de acostarse o levantarse o la realización de las tareas escolares, entre otras.

Además, es un buen momento para evaluar qué reglas pueden evolucionar y qué otras se pueden aplicar en relación a las responsabilidades de cada uno, en función de su edad. La edad también traerá otra serie de cuestiones que tal vez haya que regular, como puede ser el uso de dispositivos móviles, navegación por Internet, juegos con la videoconsola, hora de llegada a casa o programas permitidos, entre otras muchas.

También hay que revisar las consecuencias de no cumplir las reglas. Un niño es más susceptible de mostrar problemas de comportamiento cuanto no tiene claras las reglas y las consecuenicas de incumplirlas. 

Definir y seguir una rutina

Para prevenir problemas de comportamiento relacionados con el comienzo de curso es importante establecer una serie de hábitos desde el principio. En cualquier caso, nunca es tarde para empezar. Crear una rutina es una de las mejores maneras de asegurar el éxito del niño.

Por ejemplo, si tu hijo adquiere el hábito de hacer su tarea antes de la cena, será menos probable que surjan problemas y polémicas relacionadas con la realización de esas tareas. El objetivo de la rutina debe ser que el niño adquiera responsabilidades y que sepa lo que tiene que hacer sin que haya estar constantemente recordánselo.

Ser consistente

Si el niño presenta problemas de comportamiento con el comienzo del curso escolar hay que ser consistente en la disciplina y no retroceder, aunque el cumplimiento de las consecuencias parezca exagerado. Los niños ponen a prueba una vez más los límites. Si se cede, los problemas no irán más que en aumento.

Cada curso habrá problemas nuevos y cuestiones como las tareas escolares, que serán más que el curso anterior, la hora de acostarse (tal vez quiera alargar más la hora de irse a dormir, como los mayores)o los programas de televisión (querrá ver cosas de más mayores), entre otros muchos, podrán a prueba la consistencia y coherencia de los padres.

Madre hablando con su hijo por su mal comportamiento

Ayudar al niño a entender y resolver sus problemas

Con el comienzo de curso muchos niños se enfrentarán a nuevos problemas. Si el niño muestra mal comportamiento existe la posibilidad de que se esté enfrentando a un problema que le abruma, pero la mayoría de las veces el niño no va a saber ni siquiera qué es lo que le pasa.

Es importante ayudar al niño a identificar y entender su problema y ayudarle a establecer una estrategia para resolverlo. En la medida de lo posible, el niño tiene que solucionar él solo su problema. Intervenir sin darle la posibilidad de solucionarlo por sí mismo supone privarle de la oportunidad de madurar y aprender.

Investigar qué tal le va en la escuela

A muchos niños les cuesta acomodarse a las exigencias del nuevo curso. Pueden sentirse desbordados y eso les crea un malestar que manifiestan en problemas de comportamiento. Por eso es importante averiguar qué tal está marchando el comienzo de curso, si tiene dificultades para asimilar los conceptos o le resulta demasiado complicado cumplir con las exigencias escolares.

Tal vez sea necesario repasar conceptos del curso anterior, proporcionarle apoyo escolar para que progrese al ritmo de sus compañeros, ayudarle a organizar el tiempo de estudio, etc. También puede que hayan surgido problemas de relación con los compañeros o que no entienda bien a sus nuevos profesores.