¿Qué embutidos se pueden comer en el embarazo?

Los embutidos crudos y curados pueden contener toxoplasma en su interior, lo que resulta peligroso para el feto. Sin embargo, no todos cuentan con esta condición.
¿Qué embutidos se pueden comer en el embarazo?
Saúl Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias el 22 febrero, 2021.

Última actualización: 22 febrero, 2021

La mayor parte de las mujeres embarazadas tiene la duda de qué embutidos pueden consumir durante el periodo de gestación, en caso de que haya alguno que esté permitido. Hay que tener en cuenta que algunos de estos productos han demostrado ser peligrosos para la salud del feto, por la presencia de microorganismos en su interior, como el toxoplasma.

Cabe destacar que durante el embarazo hay que prestar especial atención a la dieta. Lo adecuado resulta consultar con un profesional para ajustar la pauta a las necesidades nutricionales del momento. Así, se asegura la buena salud de la madre y el desarrollo óptimo del feto.

¿Qué son los embutidos?

En primer lugar, queremos aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de embutidos. En este grupo englobamos todos aquellos comestibles que cuentan con un origen animal y han sido manipulados por la industria para obtener una mayor vida útil.

Lonchas de jamón cocido.

Normalmente, se tratande carnes que se someten a procesos químicos, físicos o a la adición de sustancias para variar sus características organolépticas y permitir que se mantengan inalterados durante más tiempo. Como norma general, su riesgo microbiológico es bajo, aunque hay excepciones.

Hay que tener presente también que no todos los embutidos cuentan con el mismo grado de procesamiento ni de calidad. El jamón serrano, por ejemplo, apenas ha sido alterado desde el punto de vista químico, simplemente pasa por un largo proceso de curación.

Sin embargo, el chorizo cuenta con aditivos en su composición que pueden convertirlo en peligroso para la salud a medio plazo. Uno de ellos son los nitritos, que han demostrado poder llegar a ser perjudiciales.

¿Las embarazadas pueden consumir embutidos?

El hecho de que las mujeres puedan o no consumir embutidos durante el embarazo depende fundamentalmente del resultado del toxotest. Este detectar si existe o no riesgo de desarrollar toxoplasmosis, una patología poco perjudicial para los sujetos adultos, pero capaz de poner en riesgo la vida del feto.

En caso de que se obtenga un resultado positivo en el test y la mujer ya haya superado en el pasado la enfermedad, puede comer cualquier tipo de embutido sin ningún problema. No obstante, este consumo ha de realizarse con moderación, ya que, como hemos comentado, no todos los embutidos gozan de una calidad nutricional elevada. Muchos concentran grasas trans negativas en su interior.

Si el resultado del test es negativo, ha de evitarse el consumo de embutidos crudos o curados, ya que estos podrían contener el microorganismo toxoplasma. Así lo afirma un estudio publicado en Risk Analysis. Con esta consigna nos referimos al jamón serrano, al chorizo, al lomo embuchado…

En esta situación solamente podrían incluirse en la dieta los embutidos que han sido sometidos a un proceso de cocción previa, como el jamón cocido, jamón de york, la pechuga de pavo o la mortadela.

¿Cuánto embutido se puede consumir en la dieta?

Cuando hablamos de dieta saludable, normalmente insistimos en la necesidad de que exista variedad entre los alimentos que se incluyen en la pauta. Por este motivo, no se deben restringir por completo los embutidos.

De todos modos, sí que es importante moderar su consumo, ya que muchos de ellos no cuentan con una gran calidad nutricional. El más recomendable de todos ellos, para las mujeres con toxoplasma negativo es el jamón cocido. Incluso la pechuga de pavo es también una buena opción. Cuentan con ciertos aditivos, pero son bajos en azúcares simples y en grasas trans. Suponen una fuente de proteínas que puede completar las necesidades diarias.

Mujer embarazada en la consulta médica para conocer el resultado del toxotest.

Lo óptimo es que dichos comestibles no aparezcan en la dieta más de 2 o 3 veces por semana. Así, se asegura que la ingesta de conservantes no será excesiva, pero se puede disfrutar al mismo tiempo del sabor de los mismos, de su practicidad y del contenido en proteínas que presentan.

Si estas embarazada, vigila el consumo de embutidos

Como has podido comprobar, no todas las embarazadas pueden consumir embutidos sin preocupaciones. En caso de duda o de que existe un toxotest negativo, habrá que reducirse solamente a aquellos que han superado algún proceso térmico. Así, se asegura la ausencia de microorganismos en su interior, salvaguardando la salud del feto.

Aun así, no olvides que la dieta ha de estar compuesta fundamentalmente por alimentos frescos. Los procesados industriales pueden incluirse en ocasiones puntuales, pero no deberían ser predominantes en una alimentación balanceada. Si tienes más dudas al respecto, contacta con un profesional para ajustar perfectamente la dieta a tus necesidades individuales.

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  • Crowe W, Elliott CT, Green BD. A Review of the In Vivo Evidence Investigating the Role of Nitrite Exposure from Processed Meat Consumption in the Development of Colorectal Cancer. Nutrients. 2019 Nov 5;11(11):2673.
  • Condoleo R, Rinaldi L, Sette S, Mezher Z. Risk Assessment of Human Toxoplasmosis Associated with the Consumption of Pork Meat in Italy. Risk Anal. 2018 Jun;38(6):1202-1222.