El primer día del bebé en casa

28 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Llegar a casa con tu bebé desde el hospital genera una gran ilusión, pero también despierta varios miedos. ¿Cómo afrontar este momento de la mejor manera posible?

El primer día del bebé en casa es todo un acontecimiento para los recién estrenados padres. La ilusión y la euforia se mezclan con los miedos y la incertidumbre propios de este nuevo rol que acaban de asumir.

Por tanto, es frecuente experimentar una montaña rusa emocional que puede, fácilmente, resultar desbordante. Así pues, para poder disfrutar al máximo esta primera jornada es necesario estar preparados mentalmente y seguir algunas recomendaciones.

Algunas madres esperan con ansia la posibilidad de volver al hogar con su pequeño. Para otras, este paso resulta imponente y lo afrontan con cierta cautela. La realidad es que se trata de un momento tan íntimo y personal que no es posible establecer emociones válidas o inválidas. Todos los sentimientos son adecuados y el único objetivo es que tanto madre como bebé realicen esta transición de la mejor manera posible.

Mamá dando un beso a su bebé recién nacido el primer día en casa.

El primer día del bebé en casa está cargado de ilusión…

Si hay una emoción que describe, por encima de todas, el primer día del bebé en casa esa es la ilusión. Tras un intenso parto y varios días en el hospital llega, al fin, el momento de volver a casa y comenzar una nueva vida con el recién nacido.

Esto supone regresar a la comodidad de vuestro hogar, de vuestras costumbres, de vuestras pertenencias. El frío e impersonal ambiente de la clínica es sustituido por el calor hogareño. Recuperarás, en gran parte, la libertad de movimientos y la autonomía, y esto es, sin duda, una inyección de energía para el estado de ánimo.

Además, si ya habías sido madre con anterioridad, este primer día en casa supondrá volver al lado de tus otros hijos, con quienes no habrás podido estar durante los días anteriores. Estrenar la cunita, el cambiador, los biberones… Son sencillos actos que parecen llenarte el corazón hasta rebosar, pues auguran un futuro maravilloso junto al bebé.

Pero también de miedos y responsabilidades

Sin embargo, no todo es tan agradable e idílico. Volver a casa también supone perder toda la ayuda de médicos, enfermeras y profesionales sanitarios y quedar sola ante el peligro.

Ahora el bienestar de tu bebé depende principal y casi exclusivamente de ti. Eres tú quien deberá alimentarlo, limpiarlo, calmarlo y adivinar a qué se deben sus llantos, y habrás de hacerlo sin la tranquilidad que supone estar en un hospital.

Además, este día será el primero en el que comprobarás cómo tus necesidades han pasado casi completamente a un segundo plano. Es posible que aún te encuentres dolorida por el trabajo de parto y, seguramente, estés agotada por la falta de sueño, pero ya no serás la paciente sino la madre. Ahora la atención de todo el mundo estará puesta en tu bebé.

Es probable, también, que este primer día recibas numerosas visitas de parientes, amigos y allegados que desean acercarse a conocer al recién nacido. Seguramente, tú prefieras descansar y disfrutar con tu pareja y tus otros hijos de este momento tan íntimo, pero te verás obligada a ser cortés y servicial con todos estos invitados.

¿Cómo disfrutar el primer día del bebe en casa?

Entonces, si deseas que este primer día del bebé en casa sea lo más agradable posible, ten en mente que solo tú y tu hijo sois la prioridad en este momento. Esto quiere decir que no existe obligación de aceptar visitas que no se desean y que es totalmente lícito expresar asertivamente que prefieres vivir ese día en la intimidad de tu núcleo familiar.

Familia con sus hijos y con su bebé recién nacido en brazos.

Esto implica también ser consciente de que el padre, si bien no puede amamantar al niño, puede realizar todo el resto de funciones. No trates de cargar sola con todo el peso del cuidado del recién nacido; comparte la carga, delega y pide ayuda si es necesario.

Busca a tu tribu, acude a tu madre, hermanas, amigas… Cualquier mujer cercana que sientas que puede ayudarte a instalarte en esta rutina de ser mamá con menores temores e incertidumbres.

Y, sobre todo, sé paciente. No seas dura ni excesivamente autoexigente contigo misma. Permítete sentir miedo, tristeza, vértigo o cualquier emoción que se te presente. Acepta que eres humana y que cometerás errores, pues nadie nace sabiendo ser madre.

Asimismo, cuida tu salud física y emocional, trata de descansar y pide consuelo si lo necesitas. Pero, ante todo, disfruta este día, pues nunca se repetirá.