¿Premiar o no a los niños?

Al momento de educar a nuestros hijos muchas veces no sabemos si es beneficioso o no premiar a nuestros hijos cuando hacen algo bien. La mayoría de los padres creen que premiarlos es acostumbrarlos a recibir algo conductas que deberían ser naturales.

Sin embargo debes saber que elogiar sus buenas conductas no es del todo negativo. Nosotros creemos que un elogio puede ser bueno para tu hijo.

Cuando nos referimos a elogiar en este artículo nos referimos a dejarle saber que sus buenas acciones nos parecen bien. Te recomendamos que evites premios físicos, como regalos.

En esta guía nos extendemos un poco en cómo tratar de la mejor manera este tema.

El mejor premio, el elogio

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El elogio es una recompensa muy poderosa por sí mismo. Consiste en demostrarle con palabras que su actitud o comportamiento son correctos.

Para que el elogio sea una forma óptima de premiar a los niños debe cumplir con las siguientes características:

  • Debe ser espontáneo y sincero. Evita toda clase de falsedad o su uso como chantaje y manipulación de tus hijos. Puede ser fácil y conveniente para ti al inicio pero luego verán que no eres honesto y perderás control sobre ellos.
  • Los elogios deben ser equilibrados. Evita exagerar en el elogio. Si solo ha cumplido con algo que era su obligación, como la tarea de la escuela basta con un “bien hecho”. Exagerar lo confundirá respecto a cuáles son sus obligaciones.
  • Describe con claridad la conducta que estás elogiando. Por ejemplo, “has sacado el mejor promedio de tu clase”. De esta forma premiar a tu hijo sirve para que él vea que realmente le pones atención. Además, lo motivas a mejorar en los aspectos que no han sido premiados hasta ahora.
  • Puedes elogiar con sonrisas, caricias y compartir tiempo con tus hijos. Un error muy común es creer que la mejor forma de premiar a tus hijos es con objetos materiales. Claro que los valorarán, pero les son más importantes tus muestras de cariño. Estas los acercan a ti más que cualquier aparato.    

Recomendaciones al premiar

  • Evita que se conviertan en una obligación tuya. Al momento de premiar a tus hijos debes dejar claro que es un regalo por lo que hizo bien pero que no es tu obligación. Una buena medida es que por cada tres premios que des, solo uno sea material o económico. Los demás pueden ser media hora más de juego.

Besos de cariño y una mamá a su hija

  • Recuerda que tu hijo necesita más estímulos que castigos. No confundas el estimular a tu hijo con el premio. El estímulo se da cuando quieres que llegue más lejos. Por ejemplo cuando no obtiene las mejores calificaciones en la escuela o cuando elige alimentos chatarra en lugar de alimentos sanos. En este caso puedes premiar cuando logra una mejora en sus conductas o elecciones.
  • Debe ser una manera de demostrarle tu agradecimiento por lo que ha hecho bien y no un sustituto de afecto. A tu hijo le sirve de muy poco una caricia solo cuando hace algo bien. Él o ella necesitan de tu cariño y afecto constante, así que este no debería estar limitado solo al momento de premiar.
  • Premiar a tu hijo de vez en cuando es una muestra de afecto que no malinterpretará. No olvides que si se acostumbra a obedecerte a través de recompensas puede convertirse en un manipulador.
  • Evita que se convenza que es incapaz de hacer algo porque rápidamente se hace un incapaz: no es malo que tu hijo confíe en sí mismo. Premiar a tu hijo cuando ha hecho su mejor intento aunque no haya obtenido el resultado deseado puede ayudarle a tener más confianza en sí mismo.
  • Debes premiar en mayor medida por los esfuerzos realizados que por los resultados logrados. Esto los motivará a seguir intentando y evitar que el fracaso los detenga.

Premiar es una parte de educar

Olvida las ideas drásticas. Premiar no es malo cuando se hace correctamente ni bueno en todo momento. Es importante que conozcas a tu hijo y uses el premio como una forma de lograr que cumpla con sus objetivos.

Si hasta ahora has evitado toda clase de premios, comienza a usarlos poco a poco. Verás que tu hijo reacciona positivamente al ver que le prestas atención y valoras lo que hace.

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