¿Por qué el embarazo da tanto sueño?

Cuando estás en tus primeros meses de embarazo sientes que te cansas por todo y por nada. Esto nos pasa a todas: A las mujeres que han demostrado ser enérgicas durante la mayor parte del día y también a las que siempre han hecho siesta durante su jornada. Cuando estamos encinta terminamos derrumbadas por el cansancio y por el sueño y eso tiene una explicación.

Entre los síntomas más comunes durante el embarazo figura sentir un cansancio intenso y aparentemente inexplicable, el cual frecuentemente es acompañado de sueño excesivo.

Las primeras semanas del embarazo pueden ser terribles, ya que además de sentir cansancio y sueño, también es muy común que las náuseas y los vómitos hagan estragos con tu cuerpo y tus energías, pero ánimo, estas no duran para siempre. Al final del primer trimestre los síntomas desaparecen y te vuelves a sentir bien.

Sin embargo, este alivio tampoco es eterno porque tu cuerpo vuelve a sentirse fatigado en el tercer trimestre cuando el bebé ya está muy grande y en consecuencia tu vientre también. En esa etapa, tu cuerpo carga con por lo menos 10 kilos más de su peso habitual. Así que como verás, los motivos para tener sueño cuando estás embarazada sobran y no son fortuitos, todos tienen una razón.

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¿Qué te causa tanto sueño?

El cansancio y el sueño que experimentas cuando tu bebé está creciendo dentro de tu vientre se deben en gran parte a los cambios hormonales y fisiológicos que tu cuerpo comienza a experimentar en las primeras semanas de embarazo.

Entre las hormonas que revolucionan tu cuerpo durante el embarazo y la progesterona es la que más se destaca. Sus niveles sufren un aumento de más del 500% y su acción es esencial para el mantenimiento del embarazo y para el desarrollo del bebé; no obstante, el alza de sus niveles causa muchos efectos secundarios, siendo la sensación de cansancio extremo y sueño excesivo la principal.

En las primeras semanas de embarazo tu cuerpo además de ofrecer los nutrientes necesarios para que se desarrolle el bebé, necesita generar la placenta que nutrirá a tu hijo durante el embarazo. Este proceso exige mucha energía y hace que tu cuerpo priorice el desarrollo del embarazo en detrimento de tus actividades diarias.

El crecimiento de la placenta también consume energía

El bebé y la placenta también necesitan sangre y buena parte de tu flujo sanguíneo va destinado para ese nuevo ser que está en desarrollo. Además de la desviación de la sangre, las hormonas del embarazo también estimulan la disminución de la presión arterial causada por la vasodilatación de las arterias.

Así que las mujeres embarazadas presentan una presión arterial más baja, pues buena parte la sangre del cuerpo está destinada a irrigar un área del tejido que está más grande de lo habitual, esa área donde se está gestando el amor de tu vida.

Por otro lado, la retención de líquidos diluye la sangre, haciendo que las mujeres embarazadas tengan una anemia relativa, lo que contribuye aún más al cansancio y la intolerancia que sentimos en esta etapa de nuestra vida hacia los esfuerzos físicos.

Al final del primer trimestre, los niveles hormonales estabilizan y la placenta ya se encuentra formada, por eso el cansancio y el sueño mejoran considerablemente. En este periodo, muchas mujeres volvemos a sentirnos tan enérgicas como siempre. Por eso, el segundo trimestre es conocido como el trimestre feliz, pues todos esos síntomas desagradables que aparecen en las primeras semanas del embarazo se van.

A medida que tu bebé crece, el cansancio también

Pero la historia no termina ahí. Muchas veces volvemos a sentirnos cansadas durante el tercer trimestre, cuando nuestro cuerpo empieza a sentir que lleva encima exceso de peso.

El bebé por sí solo pesa alrededor de 3 kilos, por su parte, el agua corporal y líquido amniótico se calculan en poco más 6 a 8 kilos, y la placenta junto al útero pesan casi 2 kilos; por lo tanto, al final del embarazo, cada madre lleva cerca de 10 kilos más de lo que solía llevar unos meses atrás.

Así pues, durante el embarazo tu cuerpo asume un aumento significativo de peso en un intervalo muy corto y no le da mucho tiempo para adaptarse. Además, la progesterona, también actúa en los músculos, tendones, ligamentos y articulaciones del cuerpo, alterando su funcionamiento normal, lo que te hace más propensa a sentir dolor y a sufrir lesiones osteomusculares.

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Al final del embarazo otra vez sientes mucho sueño

La sensación de tener muchísimo sueño vuelve a embargarte en el tercer trimestre del embarazo. Esto sucede no solo por la acción directa de la progesterona en el sistema nervioso central sino también porque el  gran tamaño de tu vientre te impide tener una buena noche de sueño.

En la etapa final del embarazo, dormir boca arriba o boca abajo es imposible, y de hecho no es recomendable que duermas boca abajo. Lo ideal es que pases toda la noche de lado y de hecho cuando consigues acomodo es muy probable que te quedes así durante el resto de la noche porque en ese periodo sientes una gran dificultad de cambiar de posición mientras duermes.

Para empeorar las cosas, la acción de la progesterona y la compresión de la vejiga por el útero hacen que sientas ganas de orinar todo el tiempo. Algunas veces necesitarás levantarte más de una vez durante la noche para ir al baño, lo cual interrumpe todavía más tu sueño.

Por lo tanto, además de todo el cansancio acumulado durante todo el día por el exceso de peso, por los dolores, por las frecuentes ganas de ir al baño y por la dificultad para respirar (debido a un útero gigante que comprime el diafragma), cada mujer embarazada sigue luchando para reponer sus energías durante el sueño nocturno.

 

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