¿Por qué pintar es un buen pasatiempo?

Desde pequeños los niños disfrutan pintando. Alrededor del primer año de vida son capaces de hacer sus primeros dibujos, es entonces cuando comienzan a descubrir que es un buen pasatiempo. Sus primeros pasos como pequeños artistas comienzan explorando. Da mucho gusto ver cómo llega un punto en el que únicamente les interesa el placer de sentir el movimiento de los colores sobre el papel.

Si no lo has observado, hazlo. Deja al niño hacer sus primeros trazos, evolucionar con sus dibujos y disfrutar con cada rayado que realizan con sus lápices de colores por sí mismos. Puede que a tu alrededor tengas a un artista en potencia y aún no lo notes, y si no es así esto no es decisivo para orientarlos en menor o mayor medida en el mundo gráfico.

Los garabatos son, casi siempre, la primera expresión de dibujo espontáneo por parte de los niños. La estimulación temprana de esta práctica ayudará a expresar las emociones y creatividad de los niños.

Pintar es una forma de expresión para un niño ya que a través de él transmite sus emociones y estados de ánimo, además de ser una vía importante de desahogo.

Conoce a tu hijo mientras lo ves pintar

Es importante que como padres animen a sus hijos a pintar. Déjalos llenar un papel con trazos y dibujos por el puro placer de pintar, colorear, dibujar sin ningún objetivo concreto ni aparente y verás cómo se le va el tiempo entretenido en su mundo de colores.

Es bueno que no te agobies al observar y tratar de descifrar sus dibujos, pues esta práctica te lleva a imaginar cosas en sus trazos que ni siquiera existen; aunque sí es bueno es que vayas observando ciertos aspectos de sus garabatos o figuras, siempre en función de la edad.

Pueden fijarse entre otras cosas en sus trazos, si son fuertes y desproporcionados o débiles, en la preferencia por utilizar los mismos colores o si utiliza casi toda la gama de colores, estudios afirman que los niños que usan los colores del arcoíris, es decir, toda la gama de colores, se consideran niños equilibrados emocionalmente, consiguiendo fluidez en sus vivencias personales y capacidad para afrontar y resolver problemas.

También los padres pueden fijarse en la falta de atención y concentración, en la necesidad constante de cambiar de actividad, en el gusto, en la armonía, en la creatividad y el talento, todos estos rasgos de personalidad aflorados con el simple arte de pintar.

Cuando el niño comience a dibujar formas o figuras, no se debe corregir ni criticar, como sugerencia puedes tomar un papel, colores y dibujar a su lado enseñándole lo que tú sabes. Pintar en cu compañía tranquilamente, creará un ambiente propicio para la conversación y el niño se sentirá apoyado y amado, porque su mamá o papá le está dedicando un poco de su tiempo.

Beneficios de pintar

Aunque pintar y dibujar es un pasatiempo muy sencillo, es una de esas actividades de las que los pequeños pueden obtener beneficios integrales, debido a que puede este ejercicio ayuda a desarrollar su personalidad en varios niveles, entre ellos el nivel psicomotriz y cognitivo, además dibujar desarrolla la creatividad y la imaginación.

La psicóloga Sara Güilamo, directora del Departamento de Psicología de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), ubicado en República Dominicana, explica que dentro de la parte cognitiva del desarrollo, manejar datos es parte de las destrezas que se requieren para pintar. También esta actividad estimula aptitudes artísticas, con lo cual se logra “estimular los diferentes hemisferios cerebrales ofreciendo una visión integral del ser humano”.

A nivel de psicomotricidad, Güilamo establece que pintar es efectivo ya que implica una serie de mixturas entre labor física y procesos psíquicos que lo convierten, por ende es una actividad que se ha tornado recurrente en casi todos los prescolares, como una manera de fortalecer ambas áreas en los niños.

El dibujo y la forma de pintar de los niños, transmite su estado de ánimo, muestra sus sentimientos, pues está contando sin proponérselo sus vivencias y pensamientos. Está comprobado que favorece la escritura, la lectura, la creatividad y ayuda al niño a ser más seguro de sí mismo. La espontaneidad con que grafiquen un dibujo, junto a la utilización de colores nos muestran psicológicamente como es la personalidad de un niño.

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