El peligro de los concursos de belleza infantiles

Francisco María García 22 octubre, 2017
Todos los excesos son perjudiciales, pero en el caso de la belleza infantil, aún más puesto que no son saludables para las niñas.

La precocidad en niñas menores a 10 años ha disparado las alarmas de la sociedad casi todas las partes del mundo. Los concursos de belleza infantiles son el principal exponente de esta actitud tan perjudicial. Estos certámenes van más allá de la polémica diaria, con lo cual influyen en el modo en que se educan a las niñas.

La popularidad de los concursos de belleza infantiles se está incrementando, así como sus cuestionamientos. En América, resulta alarmante ver cómo aumentan los ratings de los programas de televisión de certámenes de niñas pequeñas.

Lo que en su momento consistió en una prueba de talento y naturalidad, hoy día es una pugna de belleza artificial y en la búsqueda desesperada de fama y dinero.

A simple vista, es difícil reconocer la edad real de las niñas que compiten. Las concursantes se presentan ataviadas con vestidos brillantes, exhibiendo además bronceados artificiales, maquillaje y una peluquería que resulta no solo excesiva sino innecesaria.

Lo más alarmante de los concursos de belleza infantiles es que promueven en las madres una actitud de competencia malsana, así como el fomento de actitudes precoces en sus propias hijas.

Por ejemplo, ¿cómo se puede justificar que una niña de 3 años lleve rímel en las pestañas al igual que su madre? En este aspecto, la crisis de valores, es evidente.

Características de los concursos de belleza infantiles

Los concursos de belleza infantiles se dividen en varias categorías. En la categoría infantil, pueden participar desde bebés de 19 meses hasta los 12 años. A partir de los 12 años en adelante, se considera otro tipo de certamen, que puede llegar incluso a ser internacional.

Muchos padres incitan (o incluso obligan) a participar a sus hijas, con la idea de alcanzar la fama y obtener beneficios económicos a mediano plazo. Cientos de estos concursos, son televisados en cadenas de televisión regional, nacional e internacional.

De los reality shows más populares de norteamérica han surgido personajes como: Honey Boo o Baby Beyonce, que son conocidos también en varios países de América Latina gracias a la televisión por cable.

Hasta la fecha, los concursos de belleza infantiles más populares son los norteamericanos. Si bien existen competencias que prohíben el uso de pelucas, maquillaje excesivo, tacones y accesorios inapropiados para las niñas, en las competencias más populares se permite que las niñas exhiban todo tipo de excesos.

En Francia se han prohibido determinantemente desde el año 2013, los concursos de belleza infantiles, a fin de no promover la hipersexualización de las niñas.

Lo que se critica de los concursos de belleza infantiles

Los especialistas alertan sobre los riesgos que representan los concursos de belleza infantiles. La mayoría de las niñas que participan en ellos son inscritas por sus madres o familiares. Lo que pone en duda la voluntad de la participante.

Honey Boo Boo, personalidad de un reality show estadounidense.

Los excesos que se ven en muchos de los concursos son consentidos por los padres. Por lo que los especialistas consideran que estos eventos son un problema social. Los principales problemas que los especialistas ven en los concursos de belleza infantil son los siguientes:

Artículos de belleza

Mucho se habla de la edad correcta para permitir a las niñas el uso de artículos de belleza. Esperar el momento correcto enseña a las chicas que existen los límites.

En este caso, los concursos de belleza infantiles envían el mensaje equivocado. No solo aprueban el uso de artículos de belleza en pequeñas, sino que está justificado. Los concursos integran a las niñas en el mundo de los adultos, sin que cuenten con la edad cronológica y emocional correcta.

Erotización de las niñas

Otro elemento justificado en los concursos, es el uso de poca ropa. Como también, rutinas de baile que exponen el cuerpo de las niñas de una forma sexual.Con este tipo de comportamiento, las pequeñas aprenden a ser sensuales a una edad incorrecta.

Tanto la sexualidad como la sensualidad son elementos que deben manejarse con mucha precaución en las niñas. Consentir este tipo de actitudes puede hacer creer a la niña que está bien ser así.

Normalizar comportamientos extremos

Hay consenso en la sociedad sobre que los excesos no son sanos. Más cuando se trata de niños. La conducta de niñas precoces siempre ha sido tema de discusión.Los concursos de belleza infantiles intentan justificar este tipo de excesos. Y sacrifican la naturalidad por la popularidad.

El caso de Jonbenet Ramsey expone la fatalidad de los concursos de belleza infantiles

Belleza artificial

Los concursos de belleza infantiles enseñan a las niñas que el logro va atado a la belleza exterior. Que cuanto más bella por fuera, mayor reconocimiento social. Esta posición, transmite un mensaje sexista sobre el género femenino. Las mujeres alcanzan los logros por sus capacidades propias.

 Antes que la belleza artificial, se debe cultivar la belleza interior. Enseñar a las niñas el valor de ser auténticas y quererse tal como son.

Los límites de la realidad

Como vemos, el peligro de los concursos de belleza infantiles es que desvirtúan la realidad. La exposición de las niñas en este tipo de competencias, afecta el desarrollo de su personalidad.

Desde temprana edad, las menores aprenden que no existen los límites. Que los excesos están justificados cuando se trata de competir. Y que la belleza comienza por fuera. En lugar de promover motivacionales naturales, los certámenes enseñan a las niñas que necesitan maquillaje para presentarse al público.

Además, la deformación de la realidad no permite a las niñas desarrollar un criterio propio. Afectando su fuerza de voluntad durante la adolescencia y la toma de decisiones.

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