Nunca imaginé una vida contigo y ahora no la imagino sin ti

Macarena · 14 abril, 2017

Hijo, jamás pensé en tener hijos. Tampoco era mi sueño el príncipe azul y la familia feliz ejemplar de novela. Simplemente priorizaba mi vida, el día a día, mi trabajo y carrera. Pero todo pasa por algo. De repente, sin esperarlo apareciste. Y todo cambió en esta nueva vida contigo.

Debo confesar, efectivamente, que nunca imaginé una vida contigo. Quizás la vida me hacía solo transcurrir, anestesiada, indiferente. Mi camino sencillamente iba en otra dirección. Sin embargo, el destino decidió cruzarnos. Desde entonces, juro que no imagino la vida sin ti.

Claro que en su momento, la noticia implicó cierto sufrimiento. Especialmente por la angustia de sacrificarlo todo, por la llegada de algo que hasta esos días no anhelaba ni esperaba. Sobre todo por los miedos y temores que me invadían.

Hoy me pregunto cómo hubiesen sido mis días sin esta bendición que eres. Recuerdo mi soltería como una etapa gris, sin toda la luz que irradias. Puede que sea mucho lo que he dejado pasar, lo que ha cambiado mi vida. No obstante, puedo asegurar que nada me hace más feliz que verte crecer y reír.

Mi vida contigo es una aventura

Desde que irrumpiste en mi historia, conocí aquello que la gente llamaba amor. Pero conocí la muestra del más puro y verdadero, incondicional y eterno cariño. Entendí que podemos convertirnos, sin dudarlo ni pensarlo, en devotos del sol de nuestra propia religión.

Desde el día que llegaste a este mundo, teñiste de color mis días. Redefiniste mi idea de la felicidad y la libertad. Me dotaste de una paciencia infinita. Y básicamente me diste la fuerzas para luchar y salir adelante, como sea. Todo por y para ti.

Pues ciertamente mi vida contigo se convirtió en una aventura. La más bonita seguramente. Entendí así que tengo demasiado por aprender, y que no existe mejor maestro que mi propio hijo. Aquel que no elegí, pero que hoy en día no cambio por nada del mundo.

Entendí que la maternidad me brinda la posibilidad de dar vida, de construir puentes. Sin saberlo, me convertí en artesana, de vida. Y en artista, la cual está orgullosa de su mejor y mayor obra maestra: ¡mi pequeño sol! Comprendí que en la vida hay prioridades y que nos podemos permitir volver a nuestra infancia.

Es así como caí en la cuenta de que el momento es ahora. No alcanza con mirar el futuro, sino con vivir y disfrutar el presente, velando por el mañana. Pues somos instantes, y yo solo quiero llenar mi anecdotario con momentos bellos vividos a tu lado.

No quiero una vida sin ti

Mi vida contigo es mi mayor tesoro, vale más que todo el oro del Perú. Son varios los motivos por los cuales no quiero ni puedo pensar una vida sin ti. No sabría cómo explicar lo esencial de tu existencia para mí, para mi día a día.

Frescura, alegría, inocencia y amor son los ingredientes de la receta para ser feliz. Y misteriosamente eres tú quien, de la manera más genuina, contienes todos esos dones. Una mirada tuya, esa bonita sonrisa y ya no pido ni preciso nada más.

Un beso en las mañanas, un abrazo por la tarde y ese tierno “mami te amo” para enamorarme un poco más cada minuto. Tus juegos y locuras son mi pasatiempo por excelencia. Cuidarte y protegerte se han tornado mi mayor pasión.

Hijo, esta mujer que jamás imaginó una vida contido, hoy quiere explicarte que no puede concebirla sin ti. Eres magia, y te has convertido en mi motor. La fuerza que me empuja a seguir, la razón por la cual vivir intensamente cada día. ¡Gracias amor mío por haber llegado a mi vida!