Niños vs verduras. ¿Cómo ganar la batalla?

Seamos honestas, de niñas nosotras también teníamos problemas con algunos alimentos en particular, sobre todo con las temidas, odiadas y menospreciadas verduras. Ahora que somos adultas, maduras y nos hemos convertido en madres seguimos teniendo el mismo inconveniente, pero con nuestros hijos. 

Aunque no lo creas existen sencillas estrategias para que logres que tu pequeño, si bien no las adorará, al menos las ingiera con más facilidad.

Las verduras no son más que hortalizas que aportan una gran cantidad de nutrientes que van desde vitaminas como la A y la C, minerales y fibra. Además proporcionan antioxidantes, importantes componentes en todo plan de alimentación.

Nos preguntamos ¿qué es lo que no les gusta?, ¿su olor?, ¿la textura?, ¿o acaso es solo por el sabor? Tal vez nunca hallemos la respuesta pero sí podemos encontrar la forma de que las coman.

Está comprobado científicamente que las verduras son una maravilla, un regalo de la naturaleza, pero nuestros hijos definitivamente no las ven de esa forma.

Cuando comer se convierte en una guerra

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La mesa está servida, dedicaste un largo rato a preparar un suculento plato. Combinaste una proteína, algo de carbohidratos y ¡una sabrosa ensalada! Oh, no, se encienden las alarmas, hay un problema a la vista.

Tu hijo detesta las verduras y tú solo quieres que coma un poco. Empieza la guerra y al final uno de los dos ganará la batalla.

Berrinches, regaños van y vienen. El hecho de servir verduras a tu hijo se transforma en un momento hostil y para tu hijo la llamada al almuerzo es lo peor del día.

La verdad es que no tiene por qué ser así para ninguno de los dos. El comer no solo debe ser un acto mero de sobrevivencia, el comer también debe ser una experiencia placentera y llena de gratitud.

Cuando se presenta el escenario niños vs verduras, la única forma de ganar esa batalla, pero en favor del bienestar y crecimiento de tu hijo, es con paciencia e ingenio, elementos super importantes en este camino.

Tips para que los niños coman verduras

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A continuación presentamos un conjunto de tips para que tus hijos coman el vital alimento:

  • Empieza por dar el ejemplo. Comer verduras no es algo solo para los niños, es un hábito que debe procurarse entre todo los miembros de la familia.
  • La presentación es importante. Si vas a servir algunas verduras sin aderezos o salsas, distribúyelas en el plato de forma atractiva, llamativa. “Dibuja” algunas figuras en el plato, aprovecha los colores de las verduras para eso.
  • No todo a la vez. Es posible que durante el proceso de habituarse a las verduras, no coma toda la porción de una vez. No lo obligues a hacerlo, dale algo de tiempo.
  • Cocina con ellos. Permíteles cocinar contigo e incluye las verduras dentro de los ingredientes a utilizar en la preparación del menú, una pizza más saludable puede ser una buena opción.
  • No uses el postre como premio. Si a la hora del almuerzo le dices a tu pequeño que solo si se come todas las verduras le darás postre, estás cometiendo un grave error pues lo verá como una obligación o un castigo.
  • Explícale el bien que le hacen las verduras a su organismo. Puedes hablar con tu hijo y enumerarle toda las bondades de las verduras, las ventajas que el comerlas representan para su desarrollo físico e intelectual. Si le dices que debe comerlas simplemente “porque sí” solo crearás un profundo rechazo.

Seguramente tu mamá te habrá contado que tu actitud ante las verduras era igual o peor que la de tus hijos. Hoy en día eso ha cambiado, devoras tus verduras con tan solo un poco de aceite o sal.

Con los niños es difícil que eso pase, la creatividad será tu mejor aliada para convertir cualquier alimento en un platillo delicioso.

Combinar los alimentos es una técnica que en algún momento debemos aplicar, la idea no es “disfrazar” o engañar a los niños para que se los coman, pero sí podemos hacer que la verduras sean más agradables para su inexperto paladar.

Unas espinacas o acelgas con algún tipo de queso, pueden ser el relleno perfecto de una empanada o pastel. Convierte la cocina en tu propio laboratorio, juega a probar texturas y sabores, tu hijo te lo agradecerá algún día.

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