Niños intolerantes a la lactosa

Uno de los problemas más famosos en los primeros años de vida de los niños es la intolerancia a la lactosa. Te explicaremos sus principales características a continuación.
Niños intolerantes a la lactosa
Nelton Ramos

Revisado y aprobado por el médico Nelton Ramos.

Escrito por Gladys González

Última actualización: 26 octubre, 2022

Si tu bebé nació con la afección de no ingerir de manera positiva la lactosa, quiere decir que su capacidad para producir lactasa (una enzima) es poca y en consecuencia es catalogado como un niño intolerante a la lactosa. En este artículo analizaremos todo lo relacionado con este tópico y ofreceremos algunas recomendaciones para que tu niño esté siempre saludable.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La lactosa es el tipo de azúcar que contiene la leche o algunos productos lácteos derivados. El organismo necesita la enzima lactasa para poder descomponerlo y utilizar sus componentes principales: la glucosa y la galactosa.

La intolerancia a la lactosa aparece cuando el intestino delgado no produce esta enzima o en la cantidad suficiente. Entonces este azúcar sin absorber puede producir algunos problemas o síntomas que son conocidos como la intolerancia.

En estos casos se trata de un problema digestivo en el que no está implicado el sistema inmunitario. Por lo tanto no es lo mismo que una alergia a la leche de vaca. Suele ser más común en los adultos que en los niños y adolescentes. En ocasiones se puede tratar de una afección secundaria a otros problemas de salud o la toma de medicamentos.

El porcentaje de niños que nacen intolerantes a la lactosa es muy reducido y en aquellos casos en los que se da desde el nacimiento hay que tomar acciones inmediatas.



¿Cómo saber si nuestros niños son intolerantes a la lactosa?

Niño llorando porque tiene miedo a todo.
Es importante estar atentos a los principales síntomas de la intolerancia a la lactosa, especialmente cuando los niños están comiendo.

La intolerancia a la lactosa real no es un problema común en los bebés. Cuando aparece, suele ser a partir de los 3 años. Solo existe un condición (poco común), conocida como deficiencia congénita de lactasa, en la que no se puede digerir tampoco la leche materna ni la de sustitución.

Un estudio de revisión también hace la distinción entre dos tipos de intolerancia, la primaria y la secundaria. En el primer caso se manifiesta en la pubertad, mientras que en el segundo puede ser consecuencia de varias patologías (como enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o parasitosis intestinales).

Hay algo de controversia respecto a los factores de riesgo asociados a esta condición (en especial en lo referido a sexo y raza). Sin embargo, un trabajo de investigación reveló que el hecho de ser mujer o la pertenencia a algunas etnias no influye, pero sí lo hace la composición corporal y las diferencias genéticas.

Manifestaciones clínicas o síntomas

Existen algunos síntomas característicos que pueden alertar de la posibilidad que un niño padezca intolerancia a la lactosa. Estos suelen aparecer entre 30 minutos y 2 horas después de la ingesta de productos con lactosa. Además, según la cantidad que se ha comido y del grado de afectación de la persona, pueden ser más o menos evidentes. 

  • Deposiciones frecuentes o diarrea.
  • Hinchazón de barriga.
  • Dolor abdominal (retortijones).
  • Flatulencias (gases).

Cuando estos aparecen de forma recurrente y ante la sospecha de una intolerancia, es preciso consultar con el pediatra. Junto al equipo médico se analizan los antecedentes familiares, los síntomas y la dieta del niño para facilitar el diagnóstico. Existen algunas pruebas para corroborarlo como el test de hidrógeno espirado.

Si el niño nació en perfectas condiciones en cuanto a su producción de lactasa, pero se ha enfermado constantemente del intestino, puede estar propenso a desarrollar la intolerancia.

Es cierto que en algunos niños la intolerancia a la lactosa puede ser un proceso pasajero. Con el tiempo y una dieta balanceada se logra el aumento de la producción de lactasa volviendo a la normalidad. Pero en otros casos no sucede lo mismo y el cuidado debe ser hasta la edad adulta.



 ¿Cómo manejar la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa requiere evaluación médica
Es importante acordar un plan de alimentación contando con la asesoría del pediatra en todo momento.

Después de un diagnóstico el cuidado comienza en casa. La intolerancia a la lactosa no es un problema grave y no requiere tratamiento fuera del que mencionaremos a continuación.

Se debe manejar sin estrés y adaptando su estilo de alimentación al día a día de forma adecuada. Retirar de su alimentación diaria todos los productos que contengan lactosa hará notar cambios. Estos incluyen los siguientes:

  • Leche de vaca.
  • Quesos.
  • Yogur.
  • Postres y dulces a elaborados con leche.
  • Crema de leche.
  • Mantequillas.
  • Suero de leche.
  • Chocolates con leche.
  • El jamón cocido puede contener lactosa, es importante leer la barra nutricional.

Algunos productos que consumimos diariamente, aunque no sean con leche, contienen ingredientes químicos de lactosa. Por esto es importante verificar su contenido ante de decidir suministrarlos al niño que padece esta intolerancia.

En los casos en los que el niño se alimenta en el colegio o en centros de cuidado, se debe notificar en su historial y conversar con el personal que lo cuida para que estén atentos de no darle alimentos, bebidas o chucherías sin consentimiento de los padres.

Educar al niño acerca de su proceso, qué alimentos no debe consumir de forma tal que él mismo pueda tener conciencia de las cosas que le hacen daño. Estos aspectos nos ayudan a prevenir que nuestro hijo sufra de algún malestar estomacal después de la comida.

Como padres debemos hacer que el niño no extrañe estos alimentos que son perjudiciales para él, por el contrario aportar otros que sean ricos en vitaminas y minerales.

La idea es manejar de manera positiva lo que de momento pensamos que es negativo para nosotros y para el niño. Solo es cuestión de poner en funcionamiento una nueva rutina alimenticia en el entorno familiar y todo será mucho más fácil.



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