¿Cuál es la misión del obstetra durante el embarazo?

Inés Gómez · 4 octubre, 2017

Cuando hablamos del embarazo suele venirnos a la mente la figura del ginecólogo. Este especialista es el encargado de velar por nuestra salud reproductiva, además de disipar nuestras posibles dudas. Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de la importancia del tocólogo u obstetra. Su disciplina, la obstetricia, es la encargada del período de gestación, el parto y el puerperio.

Esta palabra proviene del verbo latino obstare, que significaba “a la espera”. Desde hace miles de años, la labor de las obstetrix, parteras o comadronas, ha sido fundamental a la hora de traer un bebé al mundo. Su misión ha ido evolucionando con los años, llegando hoy en día a estudiarse dentro de las Ciencias de la Salud.

Actualmente, sus competencias se focalizan en el embarazo, el parto y el postparto. De igual forma, los obstetras tienen la capacidad de intervenir quirúrgicamente. Llevan a cabo las revisiones de la embarazada tanto en casos de gestaciones normales como en aquellas más complicadas.

¿Qué diferencias hay entre la ginecología y la obstetricia?

Por lo general, ambas ciencias suelen ir de la mano. Un ginecólogo analiza y diagnostica todas aquellas enfermedades que tienen que ver con los órganos reproductivos femeninos. Dentro de su marco de estudio se encuentra la menstruación, la menopausia o los problemas de fertilidad, aparte de, por supuesto, sus posibles tratamientos.

El obstetra, por otra parte, se encarga de las revisiones periódicas durante el embarazo. También estudia todas aquellas complicaciones que puedan surgir durante este, como las enfermedades gestacionales.

Un ginecólogo puede ser obstetra, pero no todos están cualificados para ello

¿Qué pruebas realiza el obstetra?

Lo primero que se hace durante la primera visita al obstetra es un análisis de sangre y de orina. Esto se realiza para descartar problemas como infecciones urinarias, diabetes o enfermedades consanguíneas. Para estas últimas es necesario que también el padre del bebé se realice dichas pruebas.

Lo siguiente será solicitar una ecografía y calcular la posible fecha del parto. Existen diversas calculadoras que con solo añadir los datos pueden hacer el cálculo, pero también suele usarse el método original. Este consiste en sumar 280 días a la fecha del inicio de la última regla.

La misión del obstetra es realizar un seguimiento del embarazo.

A partir de la sexta semana de embarazo ya será posible oír los latidos fetales. Durante los meses siguientes se irán realizando más pruebas y ecografías, hasta la última etapa del embarazo. A partir de la semana 36 las visitas se realizarán de forma más regular, ya que el parto será inminente.

¿Qué clase de complicaciones suelen ser las más comunes?

Parto prematuro

Se llama parto prematuro a aquel que se produce entre las semanas 21 y 37 de la gestación. Puede deberse a diferentes causas, entre ellas el embarazo múltiple o el consumo de sustancias no recomendadas. También puede ocurrir si la madre tiene problemas de presión arterial, si hay alteraciones en el feto o incluso debido a problemas de estrés.

La eclampsia y la preclampsia, así como el haber tenido otros embarazos prematuros anteriormente, son indicadores claros de que puedas dar a luz antes de lo previsto.

Sufrimiento del feto

El sufrimiento fetal se origina por un problema en el intercambio de oxígeno entre la madre y el bebé a través de la placenta. Suele ocurrir en aquellos casos en los que el cordón umbilical se enrosca alrededor del cuello del feto.

De igual forma, es muy común que se dé en casos de parto múltiple, infecciones o mala posición intrauterina. Si se soluciona a tiempo, el recién nacido no tiene por qué experimentar secuelas, pero de no ser así puede provocar su muerte o lesiones irreversibles.

El obstetra es el encargado de revisar que todo vaya bien durante el embarazo.

Posición fetal complicada

Puede ocurrir que el bebé se encuentre en una posición complicada dentro del útero. La más común es la posición transversal, ya sea de nalgas, rodillas o pies. Si en el momento del parto el bebé no se ha movido, lo más probable es que se realice una cesárea. En caso de que el bebé se haya girado en el último momento y el tamaño de la pelvis de la madre lo permita, será posible dar a luz de forma natural.

Tanto una cesárea como un parto vaginal tienen sus riesgos. El ginecólogo y el obstetra son los encargados de valorar la situación del bebé y la embarazada y decidir qué es lo mejor. Es importante seguir sus pasos y atender a las recomendaciones.

Muchas mujeres prefieren un parto natural antes que una operación, pero es necesario priorizar. La salud y la vida del bebé deben ser tu prioridad en el momento de dar a luz.