El miedo, ¿sirve para educar?

El miedo, impartido desde la creación de un personaje aterrador o bien encarnado en amenazas y chantajes, no es beneficioso para la educación y el desarrollo de los niños. Desde la psicología se repite una y otra vez que el miedo no sirve para educar, sino que solo asusta para imponer reglas.

No obstante, provocar miedo se ha convertido en un medio usual que permite controlar fácilmente la conducta de los chicos. Así, el adulto cómodo o ignorante acude a esta estrategia para derrotar al niño, lo cual perjudica psicológicamente a su hijo, quien se convertirá en un adulto presa del terror.

¿Por qué no se recomienda educar desde el miedo?

Intentar educar desde el miedo consiste en anular el criterio del niño, sin dar opciones ni la posibilidad de que sientan por sí mismos la necesidad de hacer las cosas y, consecuentemente, de ser responsables.

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Un pequeño educado de esta manera, temerá al mundo, a las personas y a las situaciones que deba atravesar en su vida. Presumiblemente, cuando crezca, esa criatura actuará obedeciendo al miedo, del cual será prisionero. Este miedo puede llegar a ser tan fuerte que no podrá tomar decisiones importantes.

Los expertos en el tema sostienen que cuanto más temibles se tornan los padres para sus hijos, más se los incita a mentir por temor, instinto de supervivencia o simple defensa ante padres que los agreden física o verbalmente.

El miedo como factor causal de la culpa

El ánimo de controlar, someter o simplemente lograr que el menor acepte, modifique o desarrolle ciertas conductas y valores, lleva a los adultos a utilizar el arma del chantaje como método para sembrar el terror.

El chantaje emocional es el arma más efectiva para lograr que un niño haga lo que uno desea. Frases como “Me vas a provocar un infarto” o “Me vas a matar con tanto disgusto”, son puñaladas que dañan la salud emocional del niño, quien se aterra ante la posibilidad de estos hechos y se siente culpable.

Esta culpa es tan dolorosa y angustiante que, intentando librarse de ella, el niño accederá a lo que se le pide. Sin embargo, esa sensación de culpa continúa mientras que, a nivel inconsciente, comienza a sentir resentimiento hacia su progenitor, el cual puede desencadenar en un profundo odio.

5 razones para evitar educar con miedo

Puede impartirse miedo de forma directa mediante amenazas físicas o psicológicas (castigos, rechazos, manipulaciones, chantajes, coacciones…) o de manera indirecta, generando en el chico una visión del mundo y del entorno peligroso, donde posiblemente resulte dañado.

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Todas las personas en algún momento de su vida han percibido, padecido e incluso utilizado el temor como modo de educación y formación, desconociendo evidentemente las consecuencias que trae aparejado cuando se recurre sistemáticamente a esta herramienta.

  • El miedo, como emoción, desorganiza y debilita la mente y, como método de sometimiento, inhibe y provoca timidez e inseguridad.
  • Esta dinámica genera escepticismo y desconfianza en el mundo que le rodea.
  • Este régimen provoca la dependencia del sujeto, quien pierde autonomía.
  • El temor termina por dañar la autoestima, dado que la persona se considera incapaz de afrontar situaciones de la vida en general.
  • Se anula el sentimiento de libertad a tal punto que la persona aterrada desarrollará sus obligaciones y acciones para evitar el daño o castigo.
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