Mi bebé siempre vomita después de comer, ¿debo preocuparme?

Francisco María García · 30 octubre, 2018
El hecho de que el bebé vomite después de comer es una situación normal en los primeros meses de vida. Lo preocupante es si se repite con mucha frecuencia. En cualquiera de los casos, es deber y responsabilidad de los padres estar atentos y prevenir problemas. 

De forma ocasional, cualquier bebé vomita después de comer. Este tipo de reacción a la leche es bastante recurrente, sobre todo hasta los seis meses de edad. No obstante, si el reflujo ocurre de una forma continua, algo no está bien en su sistema digestivo.

Esta no debe ser una razón para alarmarnos, sino para observar y ocuparnos. De hecho, casi todos los cuadros clínicos que obedecen a este síntoma suelen ser esporádicos y tratables desde la pediatría.

Como padres, nuestra primera labor será buscar la causa de los vómitos. Esto determinará el tipo de tratamiento o cuidado que debemos ofrecer a nuestro infante. Veamos cuáles son los motivos que generan esta reacción corporal.

A veces el problema está en cómo lo alimentamos

En principio, todos los niños vomitan debido al poco desarrollo de su sistema digestivo. Por eso, una mala posición o una dieta errada conducen a la regurgitación. En este caso, lo correcto será modificar la forma de la alimentación.

Ubicar mal al bebé durante o después de comer puede generar reflujo. Asimismo, una leve entrada de aire por el conducto también ocasiona este tipo de síntoma. Como medida de prevención, es necesario esmerarnos en la tarea de ayudar al pequeño a que expulse los gases.

Por otra parte, el exceso de comida y la constitución del alimento también son causales de devoluciones. Hay que prestar suma atención en algunos aspectos como el tamaño del biberón, el espesor de la fórmula del producto lácteo y la cantidad; también es necesario recordar que no es recomendable excederse en la comida que se le da al bebé.

La gran mayoría de los bebés ya no sufrirá regurgitaciones tan pronto como lleguen a los 12 meses de edad.

Alergias y congestión de las fosas nasales

Así como la entrada de aire afecta, su carencia también puede motivar el vómito. Un niño con la nariz congestionada puede regurgitar como un reflejo que mejore la respiración. Esto ocurre a menudo con los pequeños que sufren de sinusitis.

De igual manera, puede ocurrir a causa de alergias e intolerancias a la leche por parte del neonato. La lactosa o la proteína de la leche en cuestión serían las principales responsables. Si es así, es muy recomendable cambiar la fórmula.

Más allá de que el medico recete una nueva leche o medicinas, también tendremos que modificar la forma de alimentación. El control del flujo de la comida y su distribución en varias tomas será bastante favorable.

En la práctica, si el pequeño vomita después de comer de forma constante y repetitiva, podría sufrir de alguna condición. Esto se considera, sobre todo, cuando la reacción continúa ocurriendo entre los 10 y los 14 meses de edad.

“Ubicar mal al bebé durante o después de comer puede generar reflujo. Asimismo, una leve entrada de aire por el conducto también ocasiona este tipo de síntoma”

Se debe descartar el reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico se origina por la poca madurez del esfínter esofágico inferior. Se trata de un músculo que permite el paso de la comida por todo el esófago y hasta el estómago; al no funcionar correctamente, la comida se devuelve.

Por lo general, esta afección viene acompañada por otros síntomas. Si el pequeño arquea la espalda como reflejo al comer, podría ser el reflujo su problema. Asimismo, los cólicos constantes, la tos y la pérdida de peso son otros de los signos a observar.

Básicamente, la solución es crear mejores condiciones en la forma en que se alimenta al bebé afectado. También existen pruebas para el diagnóstico y tratamientos que permitirán bajar el nivel de ácido en el esófago del pequeño.

El reflujo gastroesofágico en bebés es una condición temporal y no demasiado recurrente.

Mi bebé vomita después de comer: estenosis de píloro

Otro aspecto importante a considerar es que la estenosis de píloro no debe confundirse con el reflujo gastroesofágico. En este caso, el problema es el ensanchamiento del esófago, lo que motiva a que el niño regurgite el alimento.

Lo característico de esta patología es que el niño vomita de manera interrumpida, como “en forma de escopetazos”, y es muy ácido. Solo en los casos más severos se podría recurrir a la intervención quirúrgica para corregir este defecto.

La buena noticia es que, incluso en el caso de estas dos afecciones, siempre hay una solución. Es realmente difícil asociar la recurrencia del vómito a una condición más grave; y mucho más si el infante tiene menos de seis meses.

En resumen, si nuestro bebé vomita después de comer de forma recurrente, lo primero es la observación. Cabe destacar que solo el médico podrá indicarnos el tratamiento a seguir. Por último, mejorar la forma de comer le ayudará bastante al pequeño.