Mandalas para niños: 6 beneficios que desconocías

Eneiro Matos · 13 noviembre, 2017
Los mandalas constituyen un conjunto de figuras y formas geométricas que tienen como objetivo generar serenidad, la capacidad de reflexión y la concentración.

¿Conoces los beneficios de los mandalas para niños? El origen de la palabra mandala procede del sánscrito, y significa ‘círculo perfecto’. Según su definición son formas simbólicas espirituales que se usan en el hinduismo y el budismo. Están constituidos o representados por un conjunto de figuras y formas geométricas concéntricas, las cuales simbolizan el universo y sus características.

Su objetivo primordial es el de promover la concentración de la energía en un punto, la serenidad y la reflexión. Por ello los beneficios de los mandalas para niños son múltiples. A continuación te presentamos algunos de ellos.

6 beneficios de los mandalas para niños

1.- Generan armonía circular

Según los budistas, su forma circular y sus dibujos permiten organizar el interior de cada individuo; por tales motivos resulta ser muy beneficioso para los niños pintar los mandalas desde edades muy tempranas. Gracias al estímulo visual, los incita a crear, imaginar y encontrar la armonía en su desorden emocional.

Los mandalas para niños tienen numerosos beneficios.

2.- Potencian la concentración

Lo ideal es que los niños se concentren y estén en silencio mientras pintan los mandalas. Dependiendo de la complejidad de cada uno, los beneficios obtenidos irán variando, debido a que los procesos cognitivos que van a utilizar para realizarlos irán aumentando, de manera que se fomente su imaginación, atención y flexibilidad.

Ahora bien, cada mandala debe terminarse para poder alcanzar el efecto visual y emocional que nos ofrece. Así, los niños van a estar ansiosos de finalizarlos para mostrarlos con orgullo, estimulando así la capacidad de responsabilidad y de logro, lo que hará que aumente su autoestima.

3.- Son aliados perfectos para niños con necesidades especiales

Para los niños que nacen con síndrome de Down o aquellos que padecen cualquier tipo de autismo pintar un mandala será de gran ayuda a la hora de controlar sus movimientos, fomentar la relajación y encontrar su canal de expresión propio. Además, los niños hiperactivos van a encontrar en esta actividad la manera más divertida de estar tranquilos y calmados.

“Debemos dejar que ellos mismos sean los que elijan lo diseños que más les llamen la atención e impulsarlos a ir aumentando la dificultad progresivamente”

4.- Ayudan a desarrollar la coordinación y la psicomotricidad

Gracias a los mandalas se puede fortalecer la coordinación de manos y ojos. Asimismo, ayuda a la psicomotricidad de los dedos y les permite mejorar y potenciar gradualmente las conexiones cerebrales en los niños de edades entre dos y ocho años.

Además de estos beneficios, ayuda a los niños a fortalecer la precisión en la escritura, así como a atarse los zapatos o manipular ciertos objetos.

5.- Introducen un nuevo vocabulario

Pintar los mandalas es un excelente estimulador cognitivo que permite a los más pequeños ampliar su conocimiento y su vocabulario con nuevos colores, formas geométricas (círculos, cuadrados, triángulos, estrellas, entre otros), tamaños y hasta emociones. Además, estimulan su sentido estético.

El porcentaje de niños zurdos es más bajo que el de niños diestros.

6.- Aumentan su autoestima

Este es uno de los beneficios más llamativos de los mandalas para niños, ya que gracias a ellos los niños desarrollan cognitiva y psicológicamente un dibujo como algo propio y original. De esta manera su autoestima aumenta haciendo que tengan mayor seguridad en sí mismos y más posibilidades de enfrentarse solos a las dificultades que se les presenten.

“Estas representaciones han sido utilizadas a lo largo de la historia dado que abarcan la totalidad mental, el consciente y el inconsciente, equilibrando la armonía interior entre la mente y el cuerpo”

Recuerda que para crear en ellos una rutina es fundamental proporcionarles los materiales útiles para dicha actividad: lápices de colores, rotuladores, témperas, acuarelas, hojas de colores para el collage, compases, reglas, gomas y todo aquello que les ayude a pintar y colorear con creatividad e imaginación.

Es muy importante comprender que, el hecho de pintar un mandala, no se tiene que convertir en una obligación para los niños, ya que lo importante es que ellos puedan disfrutar al hacerlo. Por lo tanto, es fundamental hallar el momento perfecto del día para invitarlos a colorear. Con el tiempo verás que son ellos mismos los que te piden mandalas cada vez más difíciles para colorear que se convertirán en nuevos retos para ellos.