Los peligros de la crianza permisiva

La mayoría de los padres odian la idea de que los niños molesten, por eso en ocasiones, intentan evitar las rabietas o que se enfaden con ellos. Es muy difícil saber si estamos haciendo lo correcto o no, y el cansancio en muchas ocasiones juega un papel principal en la crianza permisiva.  El establecimiento de límites es una parte importante para una buena crianza.

Los bebés, los niños y los adolescentes necesitan límites y normas para sentirse seguros, por eso es imprescindible que si en estos momentos tienes una crianza permisiva con tus hijos, pienses qué es lo que realmente necesitan ellos (y no tú) para poder desarrollarse correctamente y convertirse en adultos de éxito.

Los niños cambian, sus deseos cambian y tienen otras necesidades de desarrollo, pero siempre necesitan seguridad. Cuando los padres no hacen ese salto evolutivo y aprenden a poner límites, los niños no desarrollan la capacidad para tolerar la frustración o gestionarse ellos mismos. Estos niños a menudo se conocen como niños malcriados o que no se saben comportar. Cuando unos padres no establecen límites, los niños tienen menos oportunidades para desarrollar la auto disciplina.

Los niños necesitan límites para un desarrollo emocional saludable. Los límites razonables y los límites empáticos en el contexto, ayudarán a que los lazos entre padres e hijos se vuelvan más fuertes. Se necesitan unos límites adecuados. Cuando los padres no ponen límites existen peligros potenciales que debes conocer.

No a la crianza permisiva

Peligros de una crianza permisiva

Los padres conceden cualquier deseo

Deseos que pueden ser perjudiciales para los niños como dormir poco por ver la televisión hasta tarde… algo que se traducirá en un niño cansado, irritable que no entenderá de normas, límites ni de figuras de autoridad. Los niños necesitan seguir unas actividades que sean apropiadas según su edad. La autoestima del niño también se puede ver perjudicada porque no puede aprender a manejar las situaciones como otros niños sí hacen.

El niño aprende que la decepción y la tristeza son intolerables

Cuando un niño aprende que la tristeza y la decepción son dos cosas intolerables, hará casi cualquier cosa para no sentir la frustración en su interior. Se pasará el resto de su vida haciendo lo que sea necesario para evitar sentir lo que teme que será insoportable. Defenderse de la decepción requerirá hacer cosas que pueden acabar siendo destructivo para uno mismo -como evitar los riesgos, hacer trampas, engañar, mentir, etc-. Debido a que nunca aprenderá a sentirse cómodo con sus sentimientos difíciles requerirá trabajar con la Inteligencia Emocional.

No tendrá amor propio

Esta es una habilidad crucial -imponer límites hacia uno mismo- para el autocontrol en la edad adulta e incluso en la adolescencia. Nunca desarrollará autodisciplina y por lo tanto no será capaz de conseguir metas, algo realmente necesario para poder conseguir una vida plena y feliz. La crianza permisiva sabotea la capacidad de lograr cosas en la vida.

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El niño nunca se entera de que la felicidad no se deriva de la satisfacción de deseos

Los niños sentirán que tienen deseos que otros deben cumplir por y para ellos. Es posible que se pase la vida persiguiendo algo porque piensa que le hará feliz, porque no entiende que la felicidad no es un fin en sí mismo, sino un camino. Vivir el presente y disfrutar de lo que se tiene, sin anhelar nada más.

Además, y por si fuera poco éste estilo de crianza permisiva creará niños inseguros, con baja autoestima, que no sabrán organizar su vida, ni conseguir metas… y lo peor, es que la relación entre padres e hijos, también se verá gravemente afectada, porque los niños habrán sentido siempre un abandono emocional por parte de sus padres.

 

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