Los niños son mariposas en el viento: permíteles volar tan alto como puedan

Los niños son mariposas en el viento, por lo que debemos permitirles volar tan alto como puedan. Una vez que alcanzamos la maternidad, nuestra misión para con esa pequeña mariposita que tanto aleteó dentro de nuestro vientre, es construir las mejores alas en base al amor.

La idea es entonces hacer de nuestras pequeñas orugas, la más bonitas y coloridas mariposas, capaces de alegrar nuestros días con su dulzura y belleza, con sus pequeños gestos y sus ocurrencias. Simplemente, con su existencia.

Esta misión se logra nada más ni nada menos que colmando de cariño y del más dulce néctar de nuestra propia esencia, nutriéndolas así con toda la devoción y el orgullo que sentimos por ellas, sean como sean, con sus defectos y virtudes.

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Los niños son mariposas, y todas ellas son diferentes

Sin duda, los niños son mariposas en el viento. Algunas tienen capacidad para poder volar más alto que otras; sin embargo, absolutamente todas ellas intentan hacerlo de la mejor forma posible, poniendo todo su empeño en ello.

Quizás otras tantas se caractericen y destaquen simplemente por su combinación de colores. Algunas serán más afortunadas en sus combinaciones, pero todas tienen un poder hipnótico por su singular belleza. Solo se trata de apreciar estas diferencias y saber aceptarlas.

Por eso, resulta absolutamente necesario evitar todo tipo de comparaciones tan absurdas como innecesarias. Claro que todos los niños, cual mariposas, son diferentes. Justamente la riqueza de esta diversidad reside en la aceptación, el respeto y la inclusión de los otros.

Asimismo, aceptar lo diferente implica además poder potenciar precisamente eso que convierte a un niño en un ser único y especial. Solo de esa manera será posible maximizar todo el potencial que se esconde detrás de estos coloridos e iluminados niños mariposa.

Claramente, todos los niños son mariposas y, a su vez, todos ellos son absolutamente diferentes. Los hay de diferentes tamaños, colores y formas. Y aun así todos son igual de hermosos. Cada uno a su manera y con sus fortalezas, pero bellos al fin, tanto por fuera como por dentro.

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Si tus hijos son mariposas, haz que vuelen alto

Los niños son mariposas, y cada uno -por diversas características- es sumamente único y especial. Sea como fuere, lo importante aquí es sostener delicadamente con nuestras manos a esas pequeñas almas libres para cuidarlas y protegerlas durante su etapa inicial.

De forma inevitable algún día, más temprano que tarde, llegará aquel duro día en que deberemos dejarlas volar. Aún con dolor y nostalgia inexplicables, desearemos con toda la fuerza de nuestro corazón que se eleven lo más alto posible.

Será allí cuando comprenderemos que todo el trabajo invertido en aquellos niños que son mariposas en el viento, no fue en vano. Cada minuto de dedicación, cada sacrificio, diálogo y pelea valió la pena y hoy está arrojando óptimos resultados.

Pues a fuerza de amor, contención, cariño y protección materializamos autoestima y seguridad, aprendiendo junto al pequeño a potenciar las aptitudes que nos distinguen, aceptando diferencias y valorando la diversidad.

Pero todo ello, claro está, viene de la mano de una firme convicción de que siempre se puede soñar hasta con imposibles. Pues es totalmente posible crecer y evolucionar y, sobre todas las cosas, somos capaces de volar tan alto como nosotros mismos queramos.

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