Lo que una madre primeriza debe saber

Macarena · 7 noviembre, 2015
Afrontar un parto y embarcarse de inmediato en el cuidado del bebé es un desafío para toda madre primeriza dado que requiere un enorme esfuerzo físico, mental y emocional. Descubre aquí todo lo que una madre primeriza debe saber.

Toda madre primeriza debe lidiar con aspectos que hasta el momento desconocía por completo. Si bien la maternidad es una de las mejores experiencias en la vida de la mujer, al dar a luz por primera vez, naturalmente invaden las dudas y los miedos.

¿Cómo criarlo?, ¿qué es normal y qué es una señal de alerta?, son los interrogantes que surgen. El color de las primeras deposiciones del bebé y sus cólicos frecuentes, además de los abrumadores consejos que no deseamos recibir, nos embisten con la llegada de la maternidad.

Por eso, en este artículo te brindamos un panorama de la realidad que enfrenta toda aquella mujer que se convierte en mamá por primera vez. Pon atención y archiva este listado con todo lo que una madre primeriza debe saber para tener en cuenta cuando llegue su momento.

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¿Qué debe saber la madre primeriza sobre la lactancia?

Una madre primeriza debe tener en cuenta que no hay mejor alimento para su bebé que la leche materna. Pues al dar el pecho al niño satisfaces sus necesidades nutricionales y forjas su desarrollo emocional e intelectual, además de reforzar su sistema inmune.

Sin embargo, la lactancia no sólo tiene múltiples beneficios para tu hijo sino también para tí. Se ha demostrado paralelamente que las madres que amamantan a su bebé recuperan rápidamente su silueta y tienen menos riesgo de cursar una depresión postparto.

Otro aspecto con el que debes ser sumamente cuidadosa la madre primeriza es con el contacto visual y la comunicación que establece con el bebé al alimentarlo. De esta manera estableces el sólido vínculo que sólo una madre puede mantener con un hijo.

Recuerda que si decides dar el pecho al bebé, inicialmente, tus pezones pueden agrietarse o irritarse. Para evitar o curar estas heridas, puedes cubrirlos con crema de caléndula antes del parto e incluso durante el período de lactancia.

Primer cambio de pañal, el reto de la madre primeriza

No te alarmes si notas que la primera deposición del bebé tiene un aspecto demasiado oscuro. Esto es absolutamente normal si bien asusta a cualquier madre primeriza. Se trata de lo que se conoce como meconio. Luego notarás que las heces irán aclarándose.

Otro detalle que suele desesperar a la madre primeriza es la frecuencia de cambio del pañal. Por lo general, se recomienda hacerlo doce veces por día. Por supuesto, la higiene de esta zona del bebé es fundamental cada vez que suplantemos el pañal.

Lava la colita del bebé con agua tibia o bien utilizando óleo calcáreo y algodón. Otra opción por la que optan las madres primerizas es el uso de toallas húmedas, mas es menester corroborar que éstas no generen una reacción alérgica en la delicada piel del bebé.

Para evitar la famosa dermatitis del pañal, puedes dejar al niño un ratito sin el pañal para que la piel respire, evitando posibles irritaciones. En caso de que el niño ya presente eccemas, es posible acudir a cremas para paspaduras.

Esos malditos cólicos…

Toda madre primeriza escuchó hablar de ellos pero cree que no podrá identificarlos fácilmente. Tranquila, son fácilmente perceptibles dado que, cuando los tenga, el bebé mantendrá un llanto constante que no se calmará con ninguna de las estrategias que pruebes.

Esta molestia en el niño es producto de la cantidad de gases que aún no puede expulsar con facilidad. Sin embargo, hay una serie de masajes que puedes hacerle al pequeño para paliar los cólicos y expulsar el aire.

Puedes tomar las piernas de tu hijo y hacer suavemente que suben y bajen como si estuviese pedaleando en una bicicleta o bien masajear su pancita, ya sea  siguiendo el sentido de las agujas del reloj o aplicando la técnica del caminito de hormigas.

El baño del bebé

Como es sabido, hasta que no caiga el cordón umbilical, no puedes bañar a tu hijo. Sin embargo, puedes limpiarlo con la ayuda de esponjas y de productos especialmente diseñados para facilitar el baño del bebé en esta etapa.

Primero debes cuidar el cordón umbilical. Puedes higienizarlo con un algodón con alcohol para que se seque y caiga rápidamente. Pero atención, si detectas mal olor, sangre o pus alrededor de su ombligo, debes llevar a la guardia al niño para evitar que se infecte.

Respecto al baño del bebé, se recomienda a toda madre primeriza realizarlo siempre a la misma hora y preferentemente a la noche. Esta rutina no sólo aporta sensación de orden y seguridad, sino que relajará al bebé para que pueda dormir mejor.

El agua debe estar aproximadamente a 37ºC, pero la habitación debe estar calefaccionada, para lo cual puedes cerrar las puertas para evitar corrientes de aire. Ten a mano su toallita y la ropa lista para secarlo y vestirlo rápido, sin que tome frío.

La madre primeriza y el sueño del bebé

Actualmente se recomienda a la madre primeriza acostar al niño de costado, evitando posibles ahogos, así como no abrigar en exceso al pequeño para reducir el riesgo de muerte súbita. Además se aconseja que el bebé duerma hasta los seis meses en el cuarto de sus padres.

Un error frecuente en toda madre primeriza es evitar el ruido cuando su hijo duerme durante el día, de modo tal que mal acostumbras al bebé. Lo mejor es que el niño concilie el sueño con los sonidos habituales de la actividad del hogar.

Bebé en brazos de su madre

La realidad es que el niño no dormirá bien al principio mas es importante que pueda diferenciar el día de la noche y asociar la oscuridad con la hora de dormir. Pues al cumplir el mes y medio, sus patrones de sueño relacionan los ciclos de luz-oscuridad, tendiendo a estar más predispuesto para el descanso nocturno.

La cuna debe estar ligeramente inclinada para evitar el reflujo del bebé. Los expertos sugieren a toda madre primeriza colocar cojines alrededor del bebé para que se sienta protegido y seguro. Reduce espacios para darle una sensación de arrullo constante.

Llantos y alaridos

¿Con que creías que todos los llantos del bebé sonaban igual?. Bienvenida al mundo de la maternidad, madre primeriza. Como percibes, hay distintos tipos de llantos del bebé que se ajustan a diferentes necesidades. Generalmente son cuatro:

  • Urge cambiarle el pañal.
  • Tiene hambre o sed.
  • Tiene sueño.
  • Está muy abrigado o desabrigado.

Si ya atendiste todas estas necesidades básicas de tu hijo y el llanto persiste, seguramente esté reclamando tu atención, sólo lo calmarás con mimos, besos y caricias capaces de hacerlo sentir amado y cuidado. ¡Aprovecha este momento!

Madre primeriza: emprende tu propia aventura

Efectivamente, afrontar un parto y embarcarse de inmediato en el cuidado del bebé es un desafío para toda madre primeriza dado que requiere un enorme esfuerzo físico, mental y emocional. Tu angustia por la inexperiencia y tu cansancio son normales, por lo que no hay nada malo en pedir ayuda para disfrutar de tu hijo.

Nadie nació con el chip de la maternidad incorporado ni existen recetas mágicas que ayuden a una madre primeriza a ser la mejor mamá del mundo. Este camino se hace recorriéndolo, así que disfruta del paisaje. ¡Buen viaje!