La zona gris gestacional, el delicado límite de los bebés prematuros

Valeria · 21 diciembre, 2016

Existe una zona muy delicada a la vez que dramática, donde resulta muy complejo asegurar si un bebé prematuro podrá vivir o no. Hablamos sin duda de la zona gris gestacional, esa que acontece entre la semana 22 y 24, y donde a pesar de todo, aún acontecen maravillosos milagros que nos llenan de esperanza.

La neonatología actual nace con la introducción a inicios de los 90 del surfactante exógeno, junto con otros avances que hacen posible que gran parte de los bebés prematuros, es decir, todo niño nacido antes de las 37 semanas, pueda sobrevivir para llevar una vida normal. La morbilidad asociada a la prematuridad se ha reducido de modo notable en las últimas décadas de un modo excepcional.

Ahora bien, en la actualidad está aconteciendo otro tipo de problema del que las instituciones sanitarias se hacen eco: cada vez son más los bebés que llegan al mundo antes de las 37 semanas. No vamos a analizar aquí qué causas determinan este fenómeno, porque sin duda, daría para otro artículo sobre el cual, reflexionar.

En esta ocasión queremos hablarte de una situación muy complicada que muchas mamás y papás ya conocen. Hablamos de todos esos niños que nacen a las 22, 23 o 24 semanas. Son bebés que no han llegado a término, vidas débiles sobre las que se abren cuestiones éticas, muchos miedos, dramas a la vez que muchas emociones y esperanzas.

En un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se puso en evidencia que la prematuridad perinatal supone cerca del 10% de los nacimientos en todo el mundo. Una buena parte de ellos, acontecen en la zona gris gestacional. Es todo un reto para las instituciones médicas, las cuales, no dejan de invertir tiempo, esfuerzos y recursos para poder dar una respuesta a este tipo de situaciones tan dramáticas para muchas familias.

En “Eres Mamá” te proponemos reflexionar sobre el tema.

El complejo mundo de la zona gris gestacional

Hay un hecho que es necesario comprender en primer lugar al respecto de la prematuridad. A pesar de que el desarrollo del embrión y posteriormente del feto es semejante en todos los humanos, no queda del todo claro en qué momento un bebé es viable. Es decir, saber si será capaz de sobrevivir a pesar de nacer antes de tiempo.

Hay bebés que pueden fallecer con 34 semanas y otros que con 28 semanas logran salir adelante. Existen por tanto varios factores que es necesario analizar para hacernos una idea sobre las probabilidades que un bebé nacido antes de término puede tener.

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La importancia de la maduración pulmonar

La maduración pulmonar es el aspecto clave a la hora de valorar la viabilidad de un bebé prematuro. Tanto es así, que siempre conviene recordar que los pulmones de un niño experimentan un lento proceso de maduración desde que se inicia la concepción, hasta que cumple más o menos 3 o 4 años (hay que recordar, como siempre, que cada niño presenta un desarrollo particular, hablamos pues en términos generales).

  • Si un bebé nace antes de las 23 semanas de gestación, no será viable. No lo será porque sus pulmones aún no pueden proceder a realizar el necesario intercambio de gases. Será pues a partir de la semana 25 cuando la mayoría de los fetos empiecen a realizar este proceso.

Por tanto, y este dato es importante, será a partir de la semana 25 cuando un feto tenga mayores probabilidades de salir adelante. Es decir, una semana después de ese límite comprendido en la zona gris gestacional.

A partir de la semana 30 la supervivencia de un bebé sin que tenga secuelas es más posible.

Otros órganos afectados por la prematuridad del feto

Ya sabemos que los pulmones son una parte fundamental para que el bebé pueda sobrevivir. Asimismo, órganos como los ojos, los oídos o el propio sistema nervioso también quedan muy afectados por la prematuridad del nacimiento.

De ahí, que en las unidades de cuidados intensivos los profesionales atiendan el estado y la protección de estos órganos para que no queden secuelas, para que ese niño crezca con normalidad.

Cuestiones éticas al respecto de la zona gris gestacional

Los neonatólogos tienen un consenso muy específico: un bebé que nace con 22 semanas no debe reanimarse. Puede parecer duro, no hay duda, pero son niños que no tienen ninguna oportunidad de salir adelante.

Además, otro factor que hay que tener en cuenta es el aspecto ético. Muchos de estos niños que nacen en la zona gris gestacional están sometidos a un sufrimiento a veces innecesario porque fallecen a los pocos días. Las secuelas neurológicas pueden ser muy graves y además, es común tener que experimentar varias reanimaciones dado que sus corazones son muy débiles.

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Por tanto, los médicos están obligados a dar toda la información a los padres sobre lo que puede pasar. No es lo mismo un bebé prematuro de 24 semanas que uno de 30. Es un trance de gran dureza para una familia que soñaba, como cualquier otra, disfrutar de un niño sano que llega al mundo a término.

Los milagros suceden no hay duda, pero los índices son bajos. No obstante, y esto hay que tenerlo en cuenta, los avances siguen dándose y hay bebés nacidos en la zona gris gestacional que llevan en la actualidad, una vida normal. 

Nunca podemos perder la esperanza, y tan necesaria es la ayuda médica como la cercanía constante de esos padres que día a día, dan su afecto a los bebés prematuros a través de sus incubadoras y cuando los pueden sentir sobre sus pechos.