La preeclampsia: qué es y sus consecuencias en el embarazo

La preeclampsia es una de las complicaciones del embarazo. Se relaciona con el aumento de la tensión arterial y, de no recibir tratamiento, puede ser peligrosa. Aquí te lo contamos.
La preeclampsia: qué es y sus consecuencias en el embarazo

Escrito por Carmen Fetreros

Última actualización: 22 abril, 2022

Entre todas las enfermedades que pueden aparecer en durante el embarazo, una de las más peligrosas para el bebé es la preeclampsia. Se trata de una enfermedad propia del embarazo que puede afectar del 2 al 8 % de las gestantes según algunas investigaciones.

La preeclampsia está relacionada con un aumento de la tensión arterial, sufrir retención de líquido y la presencia de proteínas en la orina. Suele aparecer después de la semana 20 de gestación, aunque también puede aparecer antes o al final del embarazo, denominándose síndrome hipertensivo del embarazo.

Dependiendo de la progresión de la enfermedad, puede considerarse leve, moderada o severa y puede ser más o menos peligrosa. Aunque su progresión puede ser lenta, a veces conlleva grandes riesgos por aparecer de forma repentina al final del embarazo. Por su parte, la posibilidad de daños a órganos como el hígado o los riñones empeora el cuadro clínico presentado.

Síntomas

Por desgracia, la patología suele cursar de forma asintomática en la mayoría de los casos. Esto se debe a que el aumento de la presión arterial es paulatino, por lo que los cambios generados en el organismo son muy sutiles. El primer signo clínico que indica la presencia de preeclampsia es el aumento de la presión arterial, cifras superiores a 140/90 milímetros de mercurio son anormales.

Además, la preeclampsia suele generar otras manifestaciones clínicas asociadas con la hipertensión, dentro de las cuales destacan las siguientes:

  • Exceso de proteínas en la orina u orina espumosa.
  • Dolores de cabeza intensos.
  • Cambios en la vista como visión borrosa o sensibilidad a la luz.
  • Dolor en la parte superior del abdomen.
  • Náuseas o vómitos.
  • Menor producción de orina.
  • Disminución del conteo plaquetario.
  • Falta de aire.
  • Función hepática deteriorada.

Causas y factores de riesgo de la preeclampsia

Aunque todavía no hay estudios que puedan determinar las causas seguras que provocan la preeclampsia en algunas mujeres embarazadas, se cree que puede estar asociado a múltiples factores. Dentro de las posibles causas relacionadas con la enfermedad destacan la dieta, los trastornos autoinmunes, los problemas vasculares o la predisposición genética.

Una de las teorías más aceptadas que explican el origen de la enfermedad incluye a la placenta y su formación. Durante las primeras semanas del embarazo, deben ocurrir múltiples cambios  para que la placenta se inserte en la pared del útero. Uno de los cambios más importantes es la formación de nuevos vasos sanguíneos, sin embargo, estos suelen ser muy angostos en las mujeres con preeclampsia.

Además, los vasos sanguíneos formados con alteraciones, no responderán bien a los cambios hormonales inducidos. De esta manera, se limita la cantidad de sangre que fluye a través de ellos y aumentarán las cifras tensionales.

Factores de riesgo

Los expertos, después de realizar diversos estudios, determinaron que existen múltiples condiciones que aumentan la probabilidad de padecer la afección, entre los cuales destacan los siguientes: 

  • Primer embarazo.
  • Embarazos múltiples.
  • Madres adolescentes.
  • Mayores de 40 años.
  • Embarazadas que tengan antecedentes familiares con esta misma enfermedad.
  • Mujeres con síndrome de anticuerpos antifosfolípidos.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Mujeres que se someten a técnicas de reproducción asistida.
  • Nueva paternidad.

También hay que tener cuidado en el caso de embarazadas con enfermedades relacionadas como diabetes gestacional, alta tensión arterial o con enfermedades renales. En todos estos casos, el médico tiene que controlar a la embarazada y llevar su caso como un caso de posible riesgo para la vida del bebé y la madre.

Aprematuro

Consecuencias de la preeclampsia

La preeclampsia se puede convertir en un problema grave en muchos embarazos. Ante el menor riesgo para el bebé lo mejor es ingresar a la embarazada en el hospital para tenerla controlada y para que mantenga reposo hasta que la situación se estabilice. La enfermedad puede impedir el crecimiento intrauterino y favorecer la disminución en el volumen de líquido amniótico.

Cuando es muy grave, puede provocar el desprendimiento prematuro de la placenta. En este caso, se suele optar por la inducción del parto a la embarazada porque existe un gran riesgo para la vida del bebé.

Una de las peores consecuencias es que el bebé nazca prematuramente si hay que inducir finalmente el parto. Un parto prematuro puede ser un gran riesgo, sobre todo si es un gran prematuro, es decir, un niño nacido antes de la semana 28.

Un niño prematuro es, en general, aquel que nace antes de la semana 37 de gestación y/o con un peso inferior a los 2500 gramos. La prematuridad es la condición neonatal que conlleva el riesgo más elevado de mortalidad, morbilidad y discapacidad por lo que es importante prevenir los partos prematuros.

Otras complicaciones de la preeclampsia incluyen las siguientes:

  • Síndrome de HELLP.
  • Eclampsia.
  • Daño a otros órganos como riñones, hígado, pulmones, cerebro y ojos.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Muerte materna o fetal.
  • Hemorragias.
  • Accidente cerebrovascular.

Tratamiento de la preeclampsia

El tratamiento suele ser el ingreso hospitalario para controlar el estado de la madre y el riesgo para el bebé. Por su parte, si el embarazo está lo suficientemente avanzado, lo mejor será inducir el parto. En caso contrario, normalmente se reduce a reposo en cama y control clínico de la embarazada hasta que la presión arterial baje.

Algunos fármacos son útiles en el control de la enfermedad. En primer lugar se encuentran los antihipertensivos, los cuales ayudarán a mantener la presión arterial en cifras normales. Por su parte, los corticosteroides se usan en los casos más graves para mejorar la función hepática, así como para inducir la maduración pulmonar en el bebé.

En última instancia, se pueden emplear medicamentos anticonvulsivos cuando la enfermedad progresa a una eclampsia. La eclampsia no es más que un cuadro clínica muy similar a la preeclampsia, sin embargo, en este caso las mujeres presentaran convulsiones.

¿Es posible prevenir esta enfermedad?

Es difícil prevenir enfermedades como la preeclampsia, pero es importante que todas las embarazadas vayan a los controles habituales con su ginecólogo y que se realicen todas las pruebas necesarias. Si se detecta precozmente, se puede controlar y ayudar a que no se convierta en un problema grave en el embarazo.

La preeclampsia suele aparecer a partir de la semana 20 en muchos de los casos, por lo que es importante controlar a la embarazada con riesgo de preeclampsia en el segundo trimestre del embarazo. Además, es necesario hacer controles constantes de la hipertensión arterial, la retención de líquido y las proteínas en la orina.

Por su parte, múltiples investigaciones han demostrado que la administración de aspirina es pacientes con alto riesgo de desarrollar la enfermedad es un método preventivo eficaz. Lo ideal es administrar el medicamento desde la semana 11 hasta la semana 36 del embarazo a dosis de 150 miligramos diarios.

Una afección que se puede tratar y prevenir

Controlar la preeclampsia en el embarazo es muy importante en el caso de mujeres con alto riesgo de sufrir la enfermedad. Ante cualquier síntoma consulta con tu médico o acude a tu hospital de referencia para que te hagan un chequeo de urgencia y comprueben si sufres o no preeclampsia. Recuerda que se trata de una enfermedad grave, pero que se puede vigilar si se siguen los controles habituales.

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