La maternidad responsable

Ser madre es, sin duda, una de las experiencias más gratas y enriquecedoras de nuestra existencia como mujeres. Es dar a luz a un nuevo ser, descubrirte y revelar una nueva forma de amar, más profunda y diferente. Por eso, la importancia de vivir una maternidad responsable.

Esta etapa inicia justo en el momento cuando descubrimos que una criatura crece dentro de nosotras. Cuando comienza un nuevo camino hacia el cuidado propio: de esta manera es lograremos brindarle a nuestro pequeño el mejor desarrollo posible dentro de nuestro vientre.

Desde ese instante, tus pensamientos y acciones deben estar orientados a ofrecerte bienestar en todos los aspectos de tu vida. Bienestar significa ahora elegir lo que te hará bien, tanto mental, físico y emocionalmente.

“Cuidar de mí, es cuidar de ti”, es un lema perfecto para adoptar durante tu embarazo. ¿Qué bebé quisiera crecer dentro del vientre de una madre estresada, enojada, que se alimenta mal?

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Estar embarazada es asumir una gran responsabilidad. Es ser consciente de que una nueva vida se está gestando dentro de ti, ese ser se alimenta y nutre de ti. Tú eres ahora su fuente de salud y amor, por lo que cuidarte es tu principal tarea durante este proceso.

¡Calma! Esto no tiene por qué ser sinónimo de “dificultad”. Piensa en lo maravilloso que es elegir las acciones que cooperarán con tu bienestar y el de tu pequeñito. Desde este momento inicia el ejercicio de una maternidad responsable, al velar por su buen estado físico y emocional.

Atendiéndote e implementando nuevos hábitos saludables a tu vida, como buena alimentación, ejercicio, tiempo de recreación, descanso, control médico y actividades que estimulen tu felicidad durante esos nueve meses, estarás haciendo gran parte del trabajo para que tu retoño nazca lleno de vitalidad y buena energía.

Iniciándonos en la maternidad     

Una vez que esa lucecita brillante en tu vientre se encuentra con el mundo exterior, damos inicio a una nueva fase durante nuestra experiencia como mamás. Ya lo tenemos en los brazos, y es tan pequeño y delicado que merece todo el cuidado y protección posible.

Cuidar lo que comes es una de tus responsabilidades principales durante los primeros meses de tu pequeño. Su alimentación proviene de tu leche, por lo que mientras más sana estés, mejor nutrido estará él.

Ser madre es una responsabilidad que dura para siempre, disfruta el proceso, cree en tus instintos que no te fallarán. Al final del camino verás que siempre fuiste una gran mamá

A medida que pasen los meses, querrá introducirse objetos a la boca, gatear y jugar, por lo que es necesaria la limpieza en casa. Una casa aseada le brindará libertad para desplazarse sin que te preocupes de que juegue o no en ese rincón. Tu bebé es ahora el centro de tu atención, por lo que debes asegurarte de ofrecerle lo mejor.

Creciendo con tu bebé

El tiempo pasa rápido y en un abrir y cerrar de ojos, tu pequeño, ya no es tan pequeño y ya habla, camina, corre y te llevas unos cuantos sustos.

Es aquí donde volvemos al punto inicial… “Cuidar de mí, es cuidar de ti”. En la faena, podemos perder los estribos -es valido, somos seres humanos-. No obstante, piensa ahora en lo lindo que es que tu pequeño te vea serena, saludable y feliz durante su crecimiento. Tú eres su ejemplo.

Desde que iniciaste esta trasformación ya habrás aprendido a atender tus necesidades básicas, realizar actividades que te gusten, y así evitarás gritarle al niño innecesariamente después de un largo día de trabajo.

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Amor y comunicación para una maternidad responsable

Tu pequeño tiene ante él todo un nuevo mundo por descubrir. Recuerda siempre el valor de la comunicación durante su crecimiento. Háblale con amor y dale siempre una explicación de por qué consideras que lo que hizo o está a punto de hacer, está mal o no debe hacerlo. No se valen los gritos, ni los golpes.

Permite que te tenga confianza y se desenvuelva libremente frente a ti, no le pasará nada porque juegue en la tierra un rato o quiera agarrar a ese perrito.

La responsabilidad de ser madre dura para siempre. Con el pasar de los años, lo verás grande, tomando sus decisiones, siempre contando con tu apoyo y confianza. En ese momento, reconocerás que eras ya una gran madre desde que iniciaste este viaje.

Es durante la infancia que creamos los futuros adultos felices. Haz que tu pequeño sea uno de ellos al practicar una maternidad responsable.

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