La maternidad en la diversidad cultural

Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
9 mayo, 2019
A pesar de su carácter aparentemente universal, la maternidad se vive de forma muy distinta en cada cultura.

Sin duda, la maternidad es un acontecimiento vital y un hecho esencial para la vida de la mujer y, definitivamente, para la sociedad. Así pues, la maternidad en la diversidad cultural tiene múltiples formas. A pesar de su aparente universalización, se sabe que la maternidad se vive de formas muy distintas, no solo en diferentes partes del mundo, sino también en nuestro entorno.

La maternidad en la diversidad cultural como constructo social

Ciertamente, la maternidad es un hecho biológico que afecta únicamente a la mujer. Sin embargo, hoy en día, se está estudiando la maternidad como una construcción cultural cuya base es un hecho biológico general y universalizable.

La doctora en antropología Ángeles Sánchez declara que la maternidad no es un simple proceso de reproducción biológica enmarcada en un cuerpo físico, sino que conlleva una construcción sociocultural de cada cultura y, por lo tanto, se trata de un hecho psicosocial.La maternidad en la diversidad cultural.

Comprender que la maternidad es un constructo biológico y cultural resulta fácil si miramos hacia fuera y observamos cómo la maternidad se vive de múltiples formas en las diferentes culturas y lugares del mundo.

El apoyo femenino en Kenia y Tanzania

En las tribus que pueblan las zonas de Kenia meridional y la Tanzania septentrional, como los grupos tribales Masái y Swahili, se reúne un gran apoyo social femenino en torno a la nueva madre los primeros días de maternidad.

Desde el momento del parto, la madre está rodeada de mujeres, y la figura del hombre desaparece durante las primeras semanas de maternidad. En la tribu Swahili, la pareja duerme en habitaciones separadas durante cuarenta días después del parto.

Por su parte, en la tribu Masái, todas las mujeres de la aldea asisten al parto, mientras que los hombres esperan en la casa de la madre materna. Los siguientes dos meses, la madre es asistida por el resto de mujeres masái, las cuales realizarán por ella sus tareas y responsabilidades.

Tradición y costumbre en China y Japón

En China, el fuerte arraigo a las tradiciones hace que a día de hoy se siga practicando el zuò yuè zi. Durante el primer mes tras dar a luz, la madre y el bebé deben permanecer hospitalizados o en casa para proteger la salud del recién nacido.

Otra de sus grandes tradiciones en torno a la maternidad es que se centran en la higiene de la madre, la cual debe esperar a que pase el período postnatal para poder lavarse. En lo referente a la alimentación, durante el embarazo deben evitar alimentos que ellos consideran calientes, como los huevos, y tomar alimentos fríos, como la fruta.La maternidad en la diversidad cultural.

En Japón, los hombres juegan un papel un tanto ajeno durante el embarazo, ya que no asisten a las visitas médicas ni a cursos de embarazo. Incluso, en algunos hospitales japoneses no se permite la entrada a hombres durante el parto.

Tras el primer mes del nacimiento del bebé, se celebra una tradición muy importante para los japoneses: el Omiyamairi. Consiste en llevar por primera vez al bebé a un templo shinto y realizar una ceremonia para celebrar el nacimiento del bebé. En ella, se realizan peticiones para que el recién nacido crezca fuerte y con salud.

La maternidad tardía de occidente

Las mujeres de la actual Europa Occidental son muy diferentes a aquellas de hace tan solo unas décadas atrás. La maternidad, en concreto, ha cambiado en esencia.

Ahora que la maternidad no está ligada al matrimonio, la mujer que pretende ser madre busca primordialmente estabilizarse profesionalmente y económicamente. En consecuencia, esto provoca irremediablemente el retraso de la edad para ser madre.

En este contexto, lo que predomina son familias con un número reducido de hijos. Esto se debe a que ha cambiado el objetivo de las familias: no se busca conseguir un gran número de hijos, sino el poder dotarles de una vida de calidad.

Maternidad en la diversidad cultural: ¿cuál es el mejor país para ser madre?

En 2015, la ONG por la infancia Save the Children publicó el 16º informe anual del Estado de las Madres del Mundo. En él, aparte de analizar las desigualdades en salud entre algunas de las principales ciudades del mundo, evalúa el bienestar de las madres y los niños en 179 países.

Los resultados de este informe posicionan a Noruega como el mejor país para ser madre, seguido de Finlandia e Islandia. En cuanto a los países que lideran la lista por el final encontramos a Somalia como el peor.

Para elaborar este informe se han basado en diversos factores, como la salud de las madres, analizando el riesgo vital de una madre de morir como resultado del embarazo o el parto. En Noruega, una de cada 12,160 mujeres mueren por causas maternales, mientras que en Somalia mueren una de cada 30.

«Tenemos que hacer más para asegurarnos de que todas las madres y bebés tengan una probabilidad justa de supervivencia y una vida feliz y saludable… sin importar el lugar donde vivan».

-Carolyn Miles-

La maternidad en la diversidad cultural.

En conclusión a la maternidad en la diversidad cultural

Indudablemente, la maternidad en la diversidad cultural se vive de forma muy distinta. No obstante, no hace falta comparar otras culturas para observar diferentes vivencias en la maternidad. En nuestro propio contexto, el concepto de maternidad está cambiando y evolucionando en profundidad y constantemente.

La profesora Mª Cándida Alamillos explica que, en la época de transición actual, la pluralidad social exige distintos modelos familiares, con una readaptación de los roles de género.

Sin lugar a dudas, a pesar de que el carácter variable de las familias actuales supone cierta incertidumbre para las sociedades, la diversidad en la maternidad les confiere la esperanza necesaria para hacerlas más justas e igualitarias.