La esperanza, una virtud que enriquecerá a tu pequeño

Dice un refrán con mucho acierto que “la esperanza es lo último que se pierde”. ¿Por qué no inculcarle a nuestros pequeños la pasión por creer? Al fin y al cabo, ellos siempre esperan lo mejor de nosotros y por más que los decepcionemos, nunca se rinden.

Además, los niños desarrollan la esperanza muy pronto. ¿Te has fijado en sus caritas cuando esperan alguna cosa? A pesar de que no les puedas dar mucho, nuestros hijos jamás pierden la fe cuando de verdad desean algo con todas sus fuerzas.

Todos hemos visto casos de chicos que sueñan con tener una mascota, un juguete en particular, o incluso el deseo de que unos padres separados se vuelvan a unir. Ellos, pese a que a veces no lo demuestren, guardan en su foro interno la necesidad de creer, y nosotros debemos ayudar en su potenciación.

No debemos olvidar que la esperanza es muy útil para su desarrollo. Si creen en algo, irán hasta el final con ello. De nosotros, sus padres y educadores, depende con qué sueñen, de ahí que nuestro papel sea crucial.

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La esperanza, pérdida e ingenuidad

Cuando educamos a nuestros pequeños en valores, la esperanza es importante. Sin embargo, hay dos terrenos abonados al error. Esos son la pérdida de la misma esperanza, o una esperanza ingenua que en realidad le hará más mal que bien.

Si nos atenemos a la esperanza ingenua, debemos procurar que nuestros hijos no pierdan la fe, pero hay que enseñarles que tampoco deben creer en quimeras. Ellos son muy imaginativos, pero de nada sirve a cierta edad que esperen a que bajen los extraterrestres, que un perro vuele o aparezca un superhéroe.

Hay que mostrarles la necesidad de creer, pero de creer en un mundo mejor y más amable, en las personas, en la consecución de sus propias metas y objetivos… es decir, en sueños realizables para los que el niño ha de mostrar una enorme voluntad y capacidad de trabajo.

Por su parte, la pérdida temprana de la esperanza es otro error. Si el niño aprende a no esperar nada nunca de nadie, entramos en terreno pedregoso. Este hecho puede minar su propia confianza, autoestima, autonomía y creencia en sus posibilidades.

Un niño que desde muy pequeño ha aprendido que jamás conseguirá nada, será un pozo de inseguridades, cinismo y tristeza enorme. Recuerda que no hablamos de esperanzas imposibles, sino que en el fondo nos referimos a creer en uno mismo y mostrarle al chico que con su esfuerzo y voluntad es capaz de todo.

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Creando espacios para la esperanza

Es mucho mejor darle al pequeño herramientas para que aprenda que hacerlo todo por él. Por eso, a la hora de interiorizar valores como la esperanza, es más positivo crear espacios y entornos adecuados. En este sentido, Paulo Freire ha sido un gran pensador que nos ha mostrado el camino y las herramientas a usar:

  • Dar ejemplos: Nada crea un espacio mejor para formar en valores a los niños que ser su propio ejemplo. ¿Cómo pretendemos inculcar esperanza en un pequeño si nosotros nos desesperamos y rendimos a primera de cambio? Ellos tienen que creernos por lo que hacemos, decimos, gesticulamos y sentimos. Como dice el propio Freire,“Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo”.
  • Crear ambientes estimulantes: También la estimulación ofrecerá un buen abono para formar a los chicos. Enseñarles a sentir curiosidad, ofrecerles herramientas para que descubran cómo funcionan, crear lugares para que exploren sus límites…
  • Dar autonomía: Si sobreprotegemos a nuestros pequeños, nos arriesgamos a crear dependencia y falta de autonomía y criterio en los chicos. Es importante darles libertad para que experimenten, salgan de su zona de confort y prueben el clásico ensayo y error.
  • Entornos creativos: Potenciar la creatividad de los pequeños también es una excelente herramienta. Darles espacios en los que ellos puedan experimentar y mostrar disposición a adquirir conocimientos para usarlos según su criterio es una gran herramienta.
  • Escucha activa: Si queremos enseñar a nuestro niño la esperanza o cualquier otro valor, debemos escucharle. ¿Qué le inquieta? ¿Por qué siente curiosidad? ¿Cómo es su personalidad? Nada mejor que conocer a la otra persona para saber cómo actuar con ella.

¿Quieres mostrar a tu pequeño la importancia de la esperanza? Inculca el amor por la lectura, usa refuerzos positivos, ofrece herramientas para experimentar, dale responsabilidades según su edad y utiliza el refuerzo positivo. Tu hijo será un chico sano, autónomo e íntegro que creerá en sus posibilidades sin ninguna duda.

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