Un kilo por mes, otro dogma del embarazo

Amanda3 3 septiembre, 2016

El embarazo en sí mismo está definido por un montón de creencias que a veces lo vuelven más complejo; tener que “comer por dos” y adecuar todas nuestras rutinas alimenticias, no se escapa a la especulaciones. En la actualidad muchas mujeres se han sometido regímenes alimentarios para llevar su embarazo, pero a veces los propios ginecólogos han sido bastante estrictos en dogmas como el de “un kilo por mes”.

La idea es distribuir nueve kilos en nueve meses, una iniciativa que algunos médicos no dejan pasar en cada revisión. Una mujer embarazada debería aumentar solo un kilo cada mes según algunas teorías, por eso el pesaje se ha convertido en casi una pesadilla para las embarazadas. Haber aumentado más de un kilo del requerido puede significar una regañina del médico, por eso algunas mujeres mienten sobre su peso o se someten a duras dietas.

No obstante, la mayoría de los especialistas concuerdan en que la cifra ideal no existe en estos casos, hay muchos factores que inciden en el aumento de peso durante el embarazo y no todos son iguales en todas las mujeres. En todo caso, el dogma de un kilo por mes es más bien algo simbólico, pues la cantidad de peso que puede aumentar una embarazada difiere en todas; no obstante, los especialistas consideran que se maneja un cálculo similar.

¿Debemos preocuparnos de aumentar solo un kilo por mes?

La ginecóloga del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, Patricia Soler, afirma que un kilo por mes es una cifra simplificada, que sería ideal pero que no es posible con exactitud. Una mujer difícilmente pueda aumentar tan solo nueve kilos durante el embarazo, algunas aumentaran menos de eso y otras más del doble.

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Superar la mágica cifra de un kilo al mes por nueve meses es más fácil que no hacerlo. Cuando el embarazo llega a término, cada madre habrá duplicado el volumen de su útero, llevará un bebé con un peso específico, habrá acumulado grasas y líquidos, además del peso correspondiente al líquido amniótico.

Es inevitable que una futura madre gane peso constante durante el embarazo y todo va a depender de las características particulares de cada una. De manera que no es motivo de preocupación excedernos un poco de peso, ya para los casos donde el aumento es excesivo, los especialistas tendrán sus propias recomendaciones.

Los ginecólogos advierten que en cada consulta ellos pueden identificar posibles problemas con el peso, esto también permite poner en evidencia otras complicaciones. Por ejemplo, una mujer que aumenta su peso considerablemente podría estar presentando un nivel muy alto de retención de líquidos, algo preocupante a nivel clínico.

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Otro posible motivo de preocupación es el desarrollo de diabetes gestacional, padecimiento que es precisamente anunciado por el sobrepeso. En tal sentido, el dogma de un kilo por mes se hace presente cuando se intenta prevenir que surjan inconvenientes de salud relacionados al peso de la gestante; pero no quiere decir que haya que cumplirlo con tanta severidad.

Según Josefina Ruiz Vega, directora del Centro Médico y Psicológico de Preparación a la Maternidad,  las razones para preocuparse están justificadas cuando los kilos extras sobrepasan los límites; sin embargo, no es motivo para que las propias madres se exijan demasiado sobre este tema. En ocasiones, la terquedad por cumplir con esta regla lleva a muchas mujeres a descuidar su nutrición, evitan consumir proteínas o alimentarse adecuadamente por temor a engordar.

Ruiz Vega asegura que los errores en la alimentación en gran medida conllevan a la aparición de casos de exceso o falta de peso, una decisión que lastimosamente puede afectar al feto. Alimentarse por dos o aumentar las dosis de comidas debido al embarazo, es tan grave como reducirlas o llevar dietas estrictas.

Una alimentación equilibrada que nos acompañe durante nueve meses podría acercarnos al peso adecuado y quizá tengamos la suerte de alcanzar la anhelada cifra de un kilo por mes. Los extremos podrían ser peligrosos en estos casos, puede haber riesgo de pregorexia, enfermedad capaz de traer consecuencias graves al feto y a la madre.

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