Pediatras alertan sobre la deshidratación

Amanda 15 mayo, 2016

El problema de la deshidratación en los niños es más común de lo que creemos, puede suceder en caso de fiebre o enfermedad o también los pequeños pueden deshidratarse en un día caluroso o realizando alguna actividad física. Según los pediatras, los casos de deshidratación más frecuentes son aquellos donde existen padecimientos que impidan la alimentación regular.

 

Cuando nuestros niños están enfermos con fiebre o diarrea, por lo general las madres nos preocupamos mucho más por controlar la enfermedad que por los síntomas. Sin embargo, el peligro de la diarrea, no es esta en sí misma sino sus consecuencias, siendo la pérdida de líquido la más importante.

De acuerdo a la cantidad de líquido que pierde el pequeño considerando su peso corporal, se supone deshidratación severa cuando ha alcanzado el 15%. En casos extremos de pérdida de líquido corporal se podría producir un shock que puede ocasionar la muerte.

¿Quiénes son más propensos a sufrir deshidratación?

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Los pediatras consideran que son los bebés o los niños menores de tres años quienes tienen mayor riesgo de sufrir deshidratación, en particular porque son estos los que muchas veces tienen más problemas de alimentación. También es posible que en esta etapa, una pequeña fiebre pueda debilitarlos más y les ocasione pérdida del apetito.

En el caso de los lactantes, se sabe que estos van a recibir de la leche materna toda la hidratación que requieren, por eso hasta los doce meses no consumirán agua. De manera que, un niño mayor de un año puede comer con limitaciones pero no se deshidrataría si consume agua o algún otro líquido, pero un bebé que solo se nutre de leche, tiene más riesgos de deshidratación.

Por otro lado, un bebé que es alimentado a través de fórmula láctea quizá necesite tomar agua un poco más que aquel que es alimentado con el pecho. Asimismo, los niños que comienzan a recibir alimentación complementaria, consumen muchos zumos de frutas y también reciben leche, necesitarán tomar agua regularmente.

Sin embargo, los niños que se vuelven más propensos a sufrir deshidratación son aquellos que han padecido episodios de sudoración excesiva, fiebre, vómito, diarrea o períodos de falta de apetito. Un niño que ha recibido la luz del sol directa por mucho tiempo, también podría comenzar a manifestar signos de deshidratación.

Síntomas de deshidratación

La falta de líquido corporal no siempre es sencilla de notar, por eso es importante estar alerta cuando sabes que con seguridad el niño ha estado perdiendo líquidos. En los lactantes suele ponerse en evidencia por medio de la piel, por ejemplo pierden un poco la elasticidad en el abdomen y sus fontanelas pueden verse más hundidas.

Surprised baby being checked by a doctor using a stethoscope

Otros síntomas de deshidratación pueden ser:

  • Resequedad en las mucosas
  • Ojos hundidos
  • Vómitos
  • Poco cantidad de orina
  • Fiebre
  • Debilidad general
  • Dolor de cabeza

Prevención y tratamiento

Es normal que un niño que ha perdido muchos líquidos por enfermedad pueda llegar a presentar deshidratación; sin embargo, es algo que se puede prevenir. No hace falta esperar a que el pequeño comience a debilitarse por la falta de líquidos, pues es conveniente que durante su convalecencia reciba la hidratación correspondiente.

Si el niño no quiere comer o le cuesta tragar, existen mecanismos para ser hidratado, por eso es recomendable llevarlo al pediatra si no hemos podido rehidratarlo. No obstante, mientras podamos reponer los líquidos en casa, es preciso estar atentos en casos de sudoración, ejercicio físico o enfermedad.

Según los expertos, no es el agua el primer elemento a considerar cuando se ha establecido un posible cuadro de deshidratación, pues si ha avanzado el proceso se debe intervenir por medio de sales minerales. También se recomienda que se evite la administración de bebidas deportivas, porque estas contienen azúcar.

Tampoco es recomendado por los pediatras que la rehidratación se realice solo a base de agua. En casos ya comprobados de deshidratación leve, se recomienda el uso de sueros orales o preparaciones caseras a base de limón como la siguiente.

Para hacer una limonada que puede funcionar como suero para rehidratar a los niños en caso de necesitarlo, prueba con esta sencilla preparación:

  • Vierte el zumo de dos limones en un litro de agua
  • Añade una cucharada de bicarbonato de sodio
  • Coloca una pizca azúcar
  • Mezcla hasta disolver por completo

Se recomienda dar en pequeñas dosis la preparación o cualquier suero comercial que encuentras en cualquier farmacia. Para niños existen paletas heladas que facilitarán la ingesta; pero siempre puedes intentar administrar las sales por medio de una jeringa o gotero, sin forzarlo a beber.

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