Cómo introducir nuevos alimentos en la dieta de tu hijo

La dieta de tu hijo es algo a lo que probablemente le dedicas un buen esfuerzo diario, mucho más si es de lo que nos les agrada comer. Existen muchos pequeños que son muy selectivos con la comida, prefieren comer casi siempre las mismas cosas y cocinadas más o menos de la misma manera, así que variar la dieta e introducir nuevos alimentos se vuelve un verdadero reto diario.

Esto termina casi siempre por angustiarnos como madres, pues sabemos que los pequeños necesitan de una alimentación balanceada para lograr un desarrollo saludable.

Expectativas con la dieta

Lo primero que debes conocer son los verdaderos requerimientos nutricionales de tu hijo para que así puedas ajustar las porciones diarias de cada grupo de alimentos. Para mayor precisión, consulta con tu pediatra o con un nutricionista, pues estas cantidades pueden variar de acuerdo a tu país y a las condiciones particulares de tu hijo.

Si ajustas tus expectativas, seguramente también ajustarás tus raciones.

Ten en cuenta que durante el primer año de vida el bebé necesita triplicar su peso, pero una vez alcanzados los 12 meses el crecimiento se mantiene constante pero más lento por lo que la ingesta calórica también baja.

Es importante que sepas también que los hábitos alimenticios no se consolidan sino hasta después de la adolescencia, así que respira profundo porque la tarea de inculcar buenos hábitos en la dieta de nuestros hijos es larga.

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Los especialistas recomiendan

  • Ofrece pequeñas cantidades del nuevo alimento, para lograr que lo tolere; con un poco es suficiente.
  • Sé constante y persistente, es decir, vuelve a intentarlo con el mismo optimismo tantas veces como sea necesario.
  • Haz del momento de la comida un rato ameno y agradable. Si ya vas predispuesta a la mesa, probablemente la más pequeña queja te hará saltar de la silla. Si el rato de estar en la mesa no es agradable, no lograrás que tu hijo se anime a probar nuevos alimentos.
  • No lo obligues a comerlo todo, si solo le ha dado una probadita siéntete contenta.
  • Presenta los alimentos en forma novedosa. Hoy en día hay muchas ideas para ello.

Ser persistente al variar la dieta

Ser persistente para lograr cambios en la dieta de tu hijo es quizá lo que más te va a costar, pero no estás sola en ello, casi todas las madres pasamos por eso.

Así pues, resulta que la mayoría de los niños sienten aversión por los alimentos nuevos, sin embargo se ha descubierto que si se da de manera seguida y frecuente el mismo alimento, por al menos 8 veces, es mucho más probable que el pequeño gourmet se aventure a probarlo y termine gustándole.

Evita entonces sentirte frustrada antes los berrinches de tu hijo y ofrécele los alimentos que deseas que pruebe con suficiente constancia. Si dejas que transcurra mucho tiempo entre una vez y la próxima será muy difícil que logres tu objetivo.

Así pues que lo mejor es entonces ir incorporando uno o dos alimentos nuevos a la semana de manera tal que puedas irlos alternando máximo un día de por medio hasta lograr las 8 ó 10 preparaciones. Para ese momento ya tu hijo se debe haber “aventurado” a probar. Una vez que lo hayas logrado no dejes de ofrecerlo con frecuencia.

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 Variedad es la clave

Es importante también que varíes la preparación, especialmente de los vegetales que son el dolor de cabeza de todos los padres. Generalmente, los adultos tendemos a asociar vegetales con dieta, pero en el caso de los niños esto no debe ser así, por lo que puedes intentar preparaciones más sabrosas y novedosas aunque no necesariamente sean “dietéticas”, pues el objetivo con ellos no es la dieta para perder peso sino que incorporen nuevos alimentos y se habitúen a sus sabores y texturas para que en un futuro no necesiten hacer dieta ya que comen de manera balanceada y saludable.

Puedes probar con los vegetales gratinados, empanizados, picaditos como parte de alguna otra preparación, horneados, a la parrilla, también son válidos salcochados o al vapor.

Lo importante en el caso de los niños no es solo que la comida sea sabrosa, sino que además se vea sabrosa, pues de lo contrario no hay quien los convenza de probar aquel plato.

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