Mi hijo tiene ansiedad frente a las videollamadas: ¿cómo ayudarlo?

Contar con el propio reflejo, sin elegirlo, puede ser muy abrumador para un adolescente en pleno proceso de autodescubrimiento. Descubre cómo las clases en línea impactaron su bienestar emocional y su capacidad de aprendizaje.
Mi hijo tiene ansiedad frente a las videollamadas: ¿cómo ayudarlo?
Sharon Capeluto

Escrito y verificado por la psicóloga Sharon Capeluto.

Última actualización: 19 julio, 2023

Las clases virtuales durante el confinamiento por el COVID-19 han presentado numerosos desafíos para toda la comunidad escolar. Y uno de ellos ha sido la ansiedad de los adolescentes al enfrentarse con la propia imagen de forma frecuente durante las videollamadas.

En este artículo, arrojamos luz sobre cómo el reflejo constante de sí mismos en las pantallas se puede convertir en una amenaza para los jóvenes, generando preocupaciones por su apariencia y desencadenando sentimientos negativos asociados a su autopercepción. Además, brindamos estrategias útiles para ofrecerles apoyo y orientación en situaciones de este estilo.

Cámara encendida en videollamadas: ansiedad encendida

Con el diario del lunes, sabemos que la educación online no ha sido del todo ideal. Es cierto que los alumnos (ni los padres) tuvieron que pasar frío yendo a la escuela por la mañana, y que tuvieron más tiempo para compartir en familia.

También, pudieron dormir más e incluso pasar el día en calcetines. Suena espectacular, ¿cierto? Sin embargo, a la mayoría de los chicos les resultó bastante difícil acostumbrarse a la dinámica de las videollamadas.

No solo los desconocimientos técnicos sobre las herramientas tecnológicas fueron motivo de inquietud. En el caso de los adolescentes, la mayor intranquilidad pasaba por su propio aspecto que se reflejaba en las pantallas. Esto les generó una serie de sentimientos negativos derivados en una autoevaluación constante.

En el contexto del COVID-19, los docentes se vieron en la obligación de adaptar sus clases presenciales y ajustarlas a las posibilidades que ofrecen las computadoras. Enfrentarse al propio aspecto fue una preocupación diaria para muchos alumnos, llegando al punto de manifestar insatisfacción y distorsión de la imagen corporal.

Esta circunstancia podría verse acentuada con las clases virtuales, pues los adolescentes están evaluando cómo lucen frente a sus compañeros. Una investigación publicada en la revista Applied Cognitive Psychology lo señala: los estudiantes que encienden sus cámaras y ven su reflejo en primer plano, presentan mayor ansiedad.

¿Por qué verse en la pantalla puede ser una amenaza?

La videollamada se convirtió en una ventana directa hacia uno mismo, exponiendo cada detalle e «imperfección» en tiempo real. En este sentido, sabemos que la adolescencia es un período, en particular, vulnerable al momento de mostrarse ante los demás.

Debido a varios factores psicológicos y sociales, encender la cámara y verse en el monitor puede ser percibido como una amenaza. Algunos de estos factores son los siguientes.

Autoimagen y autoestima

El hecho de observarse a través de la cámara puede llevar a una mayor autoevaluación y autocrítica. Las imperfecciones reales o percibidas se magnifican en la mente de los jóvenes, lo que contribuye a una sensación de inseguridad e insatisfacción.

Necesidad de comparación

Al ver a sus compañeros en pantalla, los adolescentes tienden a compararse y juzgarse a sí mismos en función de los estándares de belleza y aceptación social. Esto puede hacer que se sientan inferiores o no atractivos si consideran que otros estudiantes se ven más «bonitos».

Presión por mostrarse atractivos

La preocupación por cómo se muestran antes sus amigos puede llevarlos a esfuerzos excesivos para cuidar su apariencia física, pasando horas arreglándose el cabello, maquillándose o controlando la iluminación. Esta presión por mantener una imagen idealizada puede ser abrumadora y acrecentar el estrés.



Efectos en la autoestima y aprendizaje

La ansiedad que muchos de los jóvenes sufrían al verse en la imagen reflejada los impulsaba a no encender sus cámaras durante las videollamadas. Este asunto se atendió en las instituciones escolares, ya que los docentes consideraban la importancia de verles, al menos a través de la pantalla, cuando la interacción cara a cara no era una alternativa viable.

Con relación a esto, un artículo divulgado por la National Library of Medicine compartió los resultados de una encuesta realizada para comprender las razones por las que los adolescentes opten por no aparecer en imagen durante las clases sincrónicas virtuales.

Los resultados fueron los esperados: la preocupación por la apariencia fue la respuesta más repetida. Temían ser juzgados por su aspecto. Considerando su malestar, los autores del artículo mencionaron el valor de establecer una política para que el uso de la cámara sea opcional, pero fomentarla de forma explícita.

Durante las clases presenciales, los chicos suelen atender al profesor o relacionarse entre sí. No cuentan con la posibilidad de inspeccionarse a sí mismos de forma permanente y atender de forma directa al aspecto de su rostro, cabello o apariencia en general.

Pero durante las clases virtuales, la visualización constante de su imagen se convierte en una experiencia desafiante que demanda buena parte de energía y atención. Esto conlleva un menor interés en los contenidos académicos, una menor capacidad de memorizar y en una marcada disminución del aprendizaje.

Las preocupaciones personales hacían que los estudiantes luchen consigo mismos para concentrarse en clases.

Estrategias para ayudar a un hijo con ansiedad por las videollamadas

Por fortuna, las clases virtuales ya no son tan frecuentes y los alumnos han regresado a las aulas. No obstante, los adolescentes pueden volver a verse obligados a enfrentarse a situaciones de este estilo donde la ansiedad por verse en las videollamadas tome protagonismo. Compartimos algunos consejos para brindar apoyo y contención, en caso de que sea necesario.

  • Darles la posibilidad de elegir: no forzarlos a encender las cámaras si sienten una gran ansiedad al hacerlo. Presionarlos es contraproducente, ya que hará que la ansiedad se intensifique al sentir que pierden el control total sobre su participación.
  • Ofrecer alternativas basadas en la empatía: es fundamental que los jóvenes sientan que se los respeta y comprende. Ser flexible puede contribuir a que la experiencia sea más positiva. Por ejemplo, se los puede ayudar a configurar la plataforma de conferencias para no verse a sí mismos, o se puede animar su participación a través del audio o el chat.
  • Practicar técnicas de relajación: otra de las medidas a tener en cuenta es la práctica de estrategias que ayudan a disminuir la ansiedad. Las técnicas de respiración son una excelente alternativa para que los jóvenes se sientan más tranquilos durante las videollamadas.
  • Buscar apoyo profesional si es necesario: si la ansiedad causada por la participación en videollamadas ha relevado problemas de autoestima, es recomendable buscar ayuda profesional. Un terapeuta le brindará estrategias adicionales y apoyo específico para abordar su ansiedad.


No ridiculices su miedo, ¡es válido!

Es crucial validar las emociones y preocupaciones que experimentan los adolescentes frente a las videollamadas. La preocupación por la apariencia y el temor al juicio de los demás son desafíos reales que muchos estudiantes enfrentan, sobre todo en la era digital. No ridiculizar su miedo es esencial, ya que es válido y merece respeto.

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