Fomentar su autoestima y motivación cada día lo hará crecer feliz

Macarena · 12 enero, 2016

¿Quieres criar un hijo fuerte emocionalmente y, sobre todas las cosas, feliz? Pues entonces no tienes más que fomentar su autoestima y motivación a diario. Esta receta es infalible para conseguir aquello que cualquier madre persigue cuando recibe el título de la maternidad y si bien parece misión sencilla, no lo es.

Según los especialistas la autoestima del niño se construye desde el nacimiento a través de un proceso de asimilación e interiorización pero puede sufrir modificaciones a lo largo de su vida ya que es producto de la imagen que los otros dan sobre ellos y del valor que otorgamos a esta valoración ajena.

Por ello, muchos afirman que la autoestima y motivación son los pilares de la infancia en tanto dejan una marca profunda e imborrable en los pequeños, dado que esta etapa nos encuentra más vulnerables y flexibles. Pues fomentarlos es crear una coraza para proteger a tu hijo frente a los desafíos de la vida.

No es para menos por cuanto se ha demostrado que aquellos niños que se sienten bien con ellos mismos, pueden manejar mejor los conflictos y resistir la presión, además de tener mayor tendencia a sonreír y a disfrutar plenamente de la vida ya que son realistas y, especialmente, optimistas.

Contrariamente, los chicos con baja autoestima responden a cada desafío con sentimientos de ansiedad y frustración porque se les dificulta encontrar soluciones a sus problemas. Muchos de estos chicos suelen también volverse pasivos, retraídos y depresivos.

¿Autoestima y motivación de la mano?

Tanto la autoestima como la motivación conllevan una serie de creencias o sentimientos, tantos propios como ajenos, en el interior de cada criatura. Pues la manera de definirse de todo chico influirá en su motivación y actitud.

Por ello, los expertos sugieren a los padres fomentar la autoestima y motivación desde corta edad, por ejemplo, despertando el deseo de aprender y experimentar. Es que cada motivación trae consigo un logro que, a su vez, refuerza la autoestima y enseña a tu hijo la actitud de “puedo hacerlo”.

Así el concepto “éxito” como consecuencia de la perseverancia aparece mientras se forma la idea sobre su propia capacidad y crea un concepto de él mismo basado en la interacción con otros. Aquí el rol de los padres es esencial para que los niños conformen autopercepciones sanas y verdaderas.

Sin embargo, es importante mantener un equilibrio justo entre autoestima, motivación y amor ya que es fundamental una combinación entre sentimientos de capacidad y de ser amado, lo que hará al niño feliz ya que llegó a la esperada meta pero se siente querido y apoyado.

Signos de autoestima sana y no sana

A medida que los chicos crecen, su autoestima y motivación puede ir fluctuando de acuerdo a las experiencias que va afrontando y a las nuevas percepciones que el niño forma de acuerdo a lo vivido. Pero siempre es fundamental conocer los signos de un tipo de autoestima sana o no sana.

Los nenes con autoestima baja se niegan a probar cosas nuevas y experimentar, además de mostrar cierta autoreferencialidad negativa, manifestando una ínfima perseverancia y escasa tolerancia a la frustración, así como son excesivamente críticos y decepcionables para con ellos mismos.

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Por otro lado, aquellos que presentan autoestima sana, son niños motivados en sus actividades independientes y animados ante retos e intercambios sociales o actividades de grupo. Ante el desafío, estos chicos buscan soluciones y expresan su malestar pero destacan con optimismo sus puntos fuertes y débiles.

La motivación, madre de la autoestima de tu hijo.

Con la motivación logras empujar a tu hijo a actuar y proponerse objetivos. Ese niño con alta autoestima conoce sus metas y capacidades y sabe resolver sus problemas. En cambio, si la tiene baja, se siente perdido y desmotivado, por lo que conocerá el fracaso y reducirá más su autoestima.

Por ello, quienes se especializan en esta materia sostienen que los padres deben motivar a sus hijos a tomar decisiones y llevarlas a cabo, afianzando así su autoconfianza en sus habilidades y destrezas. ¡Anda, muéstrale que confías en su capacidad!, así lo motivas a perseguir el éxito superando cada revés en el camino.

Si quieres un niño feliz, permite a tu hijo descubrir lo que le interesa, apasiona y motive sus capacidades a desarrollar y el esfuerzo que dedicará. Déjalo eligir su camino dado que así sentirá que es escuchado, por lo que se comprometerá más con su elección y no se sentirá presionado por los deseos paternos.

Un niño bien motivado sabe cuáles son sus metas y cómo actuar para conseguirlas, es activo y busca solucionar dificultades, responsabilizándose de lo decidido y enorgulleciéndose de sus logros. Este chico reconoce sus capacidades y límites sin decepcionarse ante los fracasos.

Por el contrario, un niño que no ha podido desarrollar una buena autoestima y motivación no tiene iniciativa para comenzar actividades ya que no está seguro de sus capacidades y evita fracasar. El desinterés, la inconstancia, el pesimismo y la irresponsabilidad son sus características.

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¿Cómo fomento la autoestima y motivación de mi hijo?

  • Estimúlalo para que se atreva a experimentar y probar cosas nuevas asumiendo los riesgos que conlleva.
  • Enséñale que el éxito no tiene importancia externa exclusivamente ya que la autoestima y la motivación dependen principalmente del interior.
  • Explícale que no es bueno depender de la aprobación de los demás, sino confiar en sí mismo.
  • Inculcar el valor de la paciencia consigo mismo.
  • Ayudarle a crear una imagen positiva de sí mismo y a ser asertivo o marcar límites razonables.
  • Incentiva el desarrollo de responsabilidades del niño de manera positiva mas no de culpabilidades. Crea compromisos y exige que el niño lo cumpla.
  • Permite que el pequeño tome decisiones y resuelva problemas.
  • Refuerza con optimismo y felicidad cada uno de sus logros y buenas conductas.
  • Enseña a tu hijo a resolver sus propios problemas y a aprender de sus errores y faltas de forma positiva. Que el chico comprenda que un error puede convertirse en aprendizaje.
  • Evita las críticas destructivas y abusa de las constructivas, evitando etiquetas e insultos y especificando aquello que es motivo de desagrado, disgusto e insatisfacción a fin de ser más claros.